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Mujer con dinero en la manoGetty Images / iStock

El encarecimiento de la luz y la cesta de la compra no dejará margen al ahorro mensual y frenará el consumo en los próximos meses

La economía española afronta una moderación gradual del crecimiento, sin señales que justifiquen un diagnóstico alarmista, pero con incertidumbres

Los precios siguen acelerando su subida. Tanto septiembre como octubre cerraron con una inflación que ha rozado el 5 % –concretamente el 4,9 %–. Son los mayores datos desde febrero de 2023, cuando el indicador se situó en el 6 %. Y parece que esta situación va para largo, porque el repunte de los precios que está experimentando la economía española podría ser estructural, difícil de abordar y mantenerse en el tiempo.

Es lo que refleja el Consenso Económico y Empresarial, correspondiente al cuarto trimestre del año, elaborado por PwC a partir de la opinión de un panel de más de 450 empresarios, directivos y analistas. El estudio, que se ha centrado en analizar la inflación en España, en la UE y en el contexto internacional, también revela que los componentes de la inflación que podrían ejercer una mayor presión al alza en los próximos meses será «una combinación de la energía, los alimentos y los servicios. Una mezcla que podría hacer que la inflación se persistente y difícil de reconducir».

Y es que, cuando la energía sube se produce un efecto dominó: cuesta más dinero cultivar un tomate, fabricar una camiseta o transportar los productos a las tiendas.

La mayor preocupación de los encuestados es el efecto que tendrá la subida de precios sobre los hogares y el ahorro. El 38,6 % de los expertos y empresarios señala que «los salarios crecerán, pero por debajo de los precios, provocando una pérdida de poder adquisitivo que podría afectar al consumo».

A un 34,1 % de los analistas les alarma «una nueva subida del coste de la cesta de la compra y del gasto en alimentación, con una inflación de los alimentos no elaborados en el 5,8 %». Y es que, al subir los precios se puede dejar de consumir productos no esenciales, pero no llenar la cesta de la compra o la luz. Por eso, el encarecimiento de la alimentación golpea directamente el presupuesto mensual de los hogares.

El Banco Central Europeo (BCE) concentra todas las miradas en esta crisis inflacionaria, tras subir los tipos de interés hasta el 2,5 % el pasado septiembre. Para el 76 % de los expertos la decisión ha sido «acertada y necesaria» para anclar las expectativas de inflación, aunque algunos piensan que llegó tarde.

En los próximos meses se esperan mayores subidas hasta final de año, aunque todo va a depender del ritmo que lleve la inflación. De cara a 2027, se vislumbra una inflación persistente con tipos elevados durante más tiempo, ante una nueva ronda de tensiones geopolíticas, que también presionará al alza el precio del dinero.

Moderada desaceleración económica

Se espera una moderada desaceleración económica en los próximos meses, situando el crecimiento en el 2,4 % en 2026, y en el entorno del 2 % en el 2027. Los panelistas consideran que, «aunque hay suficiente demanda y capacidad instalada para producir más, la falta de trabajadores es uno de los principales motivos que están frenando el crecimiento de la actividad económica».

La situación de las familias, en cuanto a su nivel de ahorro, renta y endeudamiento no va a mejorar en el próximo trimestre. Descienden del 65 % al 53 %, respecto del Consenso anterior, los que piensan que el consumo permanecerá estable y crecen del 24 % al 42 % los que creen que este disminuirá. En cuanto a la demanda de vivienda, prácticamente, el 50 espera que esta se reduzca.

Si se cambia el sujeto y la cuestión va dirigida a la situación por la que atraviesan las empresas, a principios de año el 72 % decía que era buena; ahora son el 60 %. Para el próximo trimestre el 76 % espera que siga igual.

En conclusión, las respuestas del Consenso reflejan que la economía española afronta una moderación gradual del crecimiento, sin señales que justifiquen un diagnóstico alarmista, pero con incertidumbres. La evolución de la inflación, los costes de financiación, el consumo y el contexto geopolítico determinará hasta qué punto esta desaceleración se mantiene bajo control o gana intensidad en los próximos trimestres.