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Camiones del ejército y grúas pesadas trabajando este jueves en los convoyes de los trenes de Renfe e Iryo que colisionaron en Urda (Toledo) un día después del suceso.EFE/ J.J.Guillen

Teresa Oreiro, responsable de Circulación en Adif: «Aquí hay muchos responsables: el que calla, el que presiona, el que mira para otro lado»

«Se trabaja normalizando las circunstancias degradadas, aceptando presiones de puntualidad y regularidad inadmisibles, y si alguien dice lo contrario... miente», explica

La tensión en el operador de estructuras ferroviarias Adif se palpa en el ambiente, y ya empiezan a salir voces que critican abiertamente lo que está ocurriendo en la compañía. Una de ellas es la de Teresa Oreiro, responsable de Circulación en Adif, que se ha puesto en contacto con este medio para compartir su reflexión sobre lo que está sucediendo en su empresa tras el accidente de Toledo.

«Digan lo que digan, aquí hay muchos responsables: el que calla, el que solapa, el que presiona, el que mira para otro lado, el que no se significa por no quedar marcado, el que de soslayo cuasi amenaza...», sostiene. «Y mientras cada uno piensa que hace su trabajo, que cobra la nómina, y que lo demás me da igual, nuestro trabajo pende de un hilo que no sabemos en qué momento se romperá», añade.

«Se trabaja normalizando las circunstancias degradadas, aceptando presiones de puntualidad y regularidad inadmisibles, y si alguien dice lo contrario... miente», explica.

«Todos somos conocedores directos o indirectos de la situación de des-mantenimiento de las infraestructuras, de los continuos fallos en las instalaciones de seguridad y en el material rodante, así como del caos generado tanto por la liberalización del sector ferroviario, que nos ha pillado con los pantalones a media asta, como por la carrera de alta velocidad que hay por meter a subcontratas a realizar funciones que hasta hace nada dependían de profesionales de Adif. Entre tantos actores, no formados en las mismas circunstancias, quizás ni tan siquiera con los mismos protocolos, lo difícil es que no tengamos más desgracias», agrega, con contundencia.

En este contexto, añade su indignación con la actitud que está manteniendo Puente: «Es muy fácil desde el atril del poder señalar siempre al eslabón más débil, al factor humano, cuando tú, desde la impunidad que te autoconfieres, ni te preocupas de cuáles son las circunstancias reales en las que trabajan las personas dependientes de tu Ministerio. Señalas, fanfarroneas e incluso te mofas de la situación ferroviaria".

Oreiro dirige estas declaraciones «para los que dicen que hoy toca silencio, para los que se llenan la boca con el no es momento de hacer política, para los que amenazan con cuidado con lo que vas a decir, o para los que insultan ofendidos por la verdad. No hablo por hablar, pues vivo a diario la decadencia del sector ferroviario allá por donde mire».

También lo dedica a las «personas que, en pleno siglo XXI, temen perder su puesto de trabajo si claman por sus derechos; si denuncian, reglamentariamente o no, cualquier deficiencia o anomalía; si dicen que están cansados o que es mucho trabajo; si se niegan a trabajar bajo unas condiciones degradadas; si se quejan por el estado de seguridad, limpieza o incluso confort laboral».