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El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo.EP

Cuerpo, un perfil bajo que se consolida como el superministro de la última etapa de Pedro Sánchez

El vicepresidente primero suma Transportes a sus responsabilidades tras la dimisión de Puente y culmina un ascenso que comenzó en los despachos del Tesoro

Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, asumirá la cartera de Transportes tras la dimisión de Óscar Puente en un movimiento que le consolida como uno de los primeros espadas de esta última etapa de Pedro Sánchez. A diferencia del vallisoletano, Cuerpo mantiene un perfil discreto y moderado que no le ha impedido convertirse en uno de los hombres con más poder del Gobierno.

El nombramiento supone un nuevo salto en la carrera de un economista de perfil técnico que llegó al Consejo de Ministros hace menos de tres años para sustituir a Nadia Calviño. Desde entonces, ha pasado de dirigir la política económica a convertirse en vicepresidente primero y, ahora, en responsable de uno de los departamentos más importantes del Gobierno por su presupuesto, sus inversiones y el peso de empresas públicas como Renfe y Adif.

Frente al estilo combativo de Puente, sus enfrentamientos con la oposición y su intensa actividad en las redes sociales, Cuerpo ha cultivado una imagen discreta, alejada de las grandes controversias políticas. Una forma de actuar que no le ha impedido acumular responsabilidades hasta convertirse en una de las principales figuras del Ejecutivo.

Nacido en Badajoz en 1980, Cuerpo pertenece al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, al que accedió por oposición en 2008. Se licenció en Economía por la Universidad de Extremadura, cursó un máster en la London School of Economics y se doctoró en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid.

Antes de entrar en política, desarrolló buena parte de su carrera en organismos económicos nacionales e internacionales. Trabajó en la Comisión Europea y en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), donde llegó a dirigir la División de Análisis Económico.

Posteriormente se incorporó al Ministerio de Economía como director general de Análisis Macroeconómico y, en 2021, fue nombrado secretario general del Tesoro y Financiación Internacional.

Desde ese puesto gestionó asuntos relacionados con la financiación del Estado, la deuda pública y las relaciones con los organismos financieros internacionales. También comenzó a adquirir una mayor exposición pública, aunque siempre desde una posición técnica.

Su gran oportunidad llegó en diciembre de 2023, cuando Nadia Calviño abandonó el Gobierno para presidir el Banco Europeo de Inversiones. Sánchez eligió a Cuerpo para sustituirla al frente de Economía, apostando por un funcionario de la propia estructura ministerial en lugar de incorporar a un dirigente con una trayectoria política más extensa.

Su crecimiento no se quedó ahí. En marzo de 2026, tras la salida de María Jesús Montero de la Vicepresidencia Primera, Sánchez volvió a confiar en él para ocupar el segundo escalón institucional del Gobierno.

El presidente justificó entonces su elección destacando su solvencia técnica y su trayectoria como servidor público. Apenas siete meses después, Cuerpo suma una nueva responsabilidad.

Un ministro alejado de la confrontación

A diferencia de otros miembros del Ejecutivo, Cuerpo no ha construido su carrera alrededor de la militancia partidista ni de los enfrentamientos parlamentarios. Su actividad pública se ha concentrado principalmente en la evolución del PIB, las previsiones económicas, la política comercial y las negociaciones con las instituciones europeas.

Sin embargo, también ha sabido defender las posiciones económicas del Ejecutivo en sus enfrentamientos con el Ministerio de Trabajo por las reformas de Yolanda Díaz. Eso sí, siempre desde la discreción y sin airear los trapos sucios, a diferencia María Jesús Montero o la propia Calviño.

El desafío de suceder a Puente

La nueva responsabilidad llega, sin embargo, en el momento más delicado para el Ministerio de Transportes. La dimisión de Óscar Puente se ha producido después de dos accidentes ferroviarios, Adamuz y Urda, que han dejado 115 fallecidos en apenas nueve meses. A ellos se suma la muerte de un maquinista en Gèlida.

Cuerpo hereda un departamento sometido a una enorme presión, con las investigaciones todavía abiertas y con numerosas preguntas pendientes sobre las decisiones adoptadas por Adif durante las horas previas a la colisión de Urda. También deberá supervisar las medidas extraordinarias de seguridad anunciadas por su antecesor, entre ellas los cambios en los protocolos de los centros de control, el refuerzo de personal y la modernización de los sistemas de protección ferroviaria.

El nuevo ministro tendrá que compatibilizar esas tareas con sus responsabilidades al frente de Economía y con las funciones institucionales de la Vicepresidencia Primera.

No será una tarea sencilla. Renfe y Adif gestionan una parte esencial de las infraestructuras del país y arrastran una sucesión de incidencias que han puesto bajo la lupa el funcionamiento del sistema ferroviario.

Su llegada supone, además, un cambio notable en la forma de comunicar la gestión del departamento. Cuerpo sustituye a un ministro que respondía personalmente a muchas de las críticas recibidas y que había convertido las redes sociales en una prolongación de su actividad política.