18 de agosto de 2022

Carmen Vicente Calvo

Carmen Vicente CalvoEl Debate

Estudiar Medicina, una carrera de fondo: «Intentaba plantearme segundas opciones y no encontraba ninguna»

Carmen Vicente Calvo tiene un 13,56 en la EBAU. Gracias a su esfuerzo y sacrificio ha conseguido entrar en Medicina el curso que viene

En el curso 2021-2022 las carreras universitarias con más nota de corte y por ende con más difícil admisión por su número de plazas fueron el doble grado de Matemáticas y Física de la Universidad Complutense de Madrid, con 25 plazas y una nota media de 13,85 puntos sobre 14. La segunda fue Matemáticas y Física en Madrid, Granada, Sevilla, Zaragoza, Salamanca y Santiago de Compostela, que no demandaban menos de 13,6 puntos sobre 14. Otro doble grado era el de Ingeniería Informática y Matemáticas (13,655), que también ofertaba la Universidad Complutense, con un total de 33 plazas en su primer curso.
A pesar de que estas titulaciones o dobles titulaciones son las más demandadas, y, por lo tanto, las que más nota media piden en bachillerato y la EBAU, Medicina no anda lejos, y es que en estos últimos años ha pasado a ser una de las primeras elecciones para muchos de los futuros universitarios.
Son carreras distintas, con temarios muy diferentes y notas que se aproximan, pero no son las mismas. No obstante tienen una característica en común, y es que para poder acceder a ella hace falta ser estudiante de matrículas de honor y rendir sin fallos en los exámenes de las pruebas de acceso tras el Bachillerato (EBAU).
Este es el caso de Carmen Vicente Calvo, alumna del Instituto Jorge Guillén de Madrid y futura estudiante de medicina. Tras mucho esfuerzo la estudiante ha logrado un 9,94 en bachillerato (todo dieces menos un nueve en educación física) y un 13,56 en la EBAU, una de las notas más altas de la Comunidad de Madrid. La ya universitaria cuenta a El Debate qué hacer y cómo estudiar si se quiere llegar a entrar en una carrera que requiere mucha nota como es Medicina.

La importancia de llevarlo al día

Carmen salía del instituto y después de comer se ponía a estudiar todos los días a las cuatro de la tarde o cuatro y media para estar hasta las ocho y media o nueve preparándose para sus exámenes. «Sobre todo me quitaba las asignaturas de práctica primero, que las estudiaba día a día y luego me solía preparar los exámenes de 'empollar'».
Cada asignatura es diferente, tanto en contenido como en las maneras de estudiarlas. Carmen ha explicado unas maneras de estudiar que a ella le funcionaron y le hicieron llevar todo al día: «En química y en matemáticas hacía ejercicios extras de los que nos mandaban los profes, en historia me hacía mis propios apuntes. Luego en clase intentaba enterarme bien de las cosas para que en casa simplemente fuera repasar».
Para EBAU, la universitaria estudió dos semanas antes. «Historia, por ejemplo, ya me lo sabía y simplemente era repasar. Me ponía por la mañana sobre las diez y media, acababa a la una y media y descansaba. Luego a las cuatro y media estudiaba otra vez y solía acabar sobre las ocho». Según apunta era todo repaso y no necesitaba más.

El cansancio era sobre todo mental, porque no me apetecía ya hacer nada de lo saturada que estabas después de tantas horas estudiandoCarmen Vicente Calvo

La preparación para unas pruebas que dictaminan el futuro son muy sacrificadas, tanto que lo único que se hace, según la futura médico, es estudiar y descansar.
«Ha sido bastante sacrificado porque he hecho muy poco ejercicio, ya no salía en bici, ya no iba a baile, no iba tampoco al gimnasio y simplemente había veces que no me apetecía quedar con nadie de lo cansada que estaba. El cansancio era sobre todo mental, porque no me apetecía ya hacer nada de lo saturada que estabas después de tantas horas estudiando».

Una buena organización

Para poder rendir al máximo es muy importante una buena organización. «Yo tenía las semanas planificadas desde el lunes. El lunes casi nadie iba a clase, si veía que no me estaba interesando mucho comenzaba a hacerme la planificación. Es decir, cuando tenía que estudiar, me ponía las horas y luego por por la tarde intentaba cumplir con ese horario».
«La organización me sale porque soy una persona muy organizada, necesito organización y si no me estreso, incluso así he tenido bastante machaque a nivel emocional. Había mucha presión sobre todo por parte de los profesores y además yo no quería defraudar. Pero sobre todo la presión de decir si no saco esta nota no voy a llegar y el intentar plantearme segundas opciones y no encontrar ninguna», recuerda Carmen.
Carmen Vicente Calvo, medicina

Apuntes de Carmen Vicente CalvoEl Debate

Tenerlo todo organizado, utilizar post-it, hacerse esquemas... Carmen tiene muy claro que lo primordial es tenerlo todo muy esquematizado a la hora de estudiar: «Si no lo tenía organizado me estresaba, además, aparte de lo que me decían los profes en clase, yo solía ampliar información, buscaba mis vídeos. Todo esto lo hacía por si me preguntaban algo más», explica.
Cada estudiante tiene un método diferente de aprendizaje, la universitaria estudiaba cada día un poco más del temario. «Abría un bloque, por ejemplo de historia que son tres puntos, ese bloque me lo tenía que estudiar en una semana. El primer día me me leía el primer punto, decía lo que me sonaba y así durante media hora a lo mejor no me lo sabía perfecto, pero dejaba de estudiar y cambiaba ya a otra asignatura. Al día siguiente repasaba lo del día anterior y me estudiaba un poco más. No me daba el machaque de de estudiar del día de antes», comenta.

Las horas de antes, la gente repasaba, yo no repasaba nada, yo simplemente intentaba desconectarCarmen Vicente Calvo

Algunos expertos recomiendan estudiar con varios colores. Es más visual y el temario se estudia mejor. Carmen utilizaba este método: «A mí me ha ayudado mucho hacerme mis propios apuntes y para estudiar tenía códigos de colores. Los nombres estaban en azul oscuro, los eventos importantes en verde. En literatura por ejemplo tenía las obras de azul oscuro, los autores de azul clarito, los estilos y los géneros de rosa claro».
Nervios antes de los exámenes, últimos repasos, comentarlo después... hábitos de todos los tipos de los estudiantes, pero que la estudiante no realizaba; «Un truco que intentaba yo hacer, que es lo que me ha venido bien en bachillerato, es antes de un examen no repasar. Las horas de antes, la gente repasaba, yo no repasaba nada, yo simplemente intentaba desconectar. Cuando entraba en un examen me olvidaba de lo demás. Una vez que salía del examen lo dejaba de lado porque ya estaba hecho y me enfocaba en el siguiente», concluye.
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