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Se ha demostrado que el lenguaje inclusivo ralentiza la lectura

Se ha demostrado que el lenguaje inclusivo ralentiza la lecturaPaula Andrade

Los peligros reales del lenguaje inclusivo en clase: «Puede complicar el aprendizaje»

  • El uso de «niños, niñas y niñes» ya forma parte de los juegos y las charlas escolares de cada día

  • La transformación en la raíz de las palabras altera el modo en que los más pequeños procesan la información y dificulta cómo se expresan

La infancia es el nuevo objetivo del lenguaje inclusivo. El uso de este tipo de lenguaje está presente en las editoriales de los libros de texto, aunque algunas lo emplean más que otras. En algunos colegios de Madrid, se han encontrado libros de Primaria con hasta 59 ejemplos en apenas 90 páginas.

La Editorial Casals es una de las que utiliza esta práctica de forma recurrente. Por el contrario, la Editorial SM evita este recurso para no ofrecer un texto demasiado artificioso o difícil de entender. En una línea similar se mantiene la Editorial Edebé, que tampoco favorece el uso masivo de estas fórmulas. Así, mientras unos libros buscan visibilizar géneros de forma constante, otros priorizan corrección y la claridad en la lectura para los alumnos.

La visión del profesorado también aporta claves sobre este fenómeno en las aulas. Desde el ámbito educativo se señala que la duplicación de género puede frenar el aprendizaje. En las etapas de Infantil y Primaria, se explica, el alumnado fija las reglas básicas del idioma, por lo que la repetición constante de fórmulas como «niños y niñas» supone un esfuerzo mental añadido para expresar una idea que el cerebro ya resuelve mediante el masculino genérico. Esta sobrecarga puede ralentizar la comunicación y restar energía a otros procesos como la adquisición de nuevo vocabulario o la mejora de la lectura.

Aunque algunos catedráticos como Elena de Miguel Aparicio se muestran a favor del uso del lenguaje inclusivo, la Real Academia Española y diversos expertos en lingüística consideran que estas modificaciones chocan con la estructura natural del idioma. La RAE sostiene que no se logra igualdad forzando cambios artificiales en gramática y léxico y que el español ya incluye usos no sexistas.

La lingüista Victoria Escandell-Vidal sostiene que la gramática no refleja de manera directa la realidad social, sino que opera como un sistema abstracto con reglas propias. El género gramatical, explica, «no coincide necesariamente con el sexo biológico ni con la identidad de las personas, y su función principal es organizar el lenguaje, no transmitir valores ideológicos».

La crítica se extiende al uso de formas neutras. Desde la docencia en Infantil y Primaria se considera que estas fórmulas no aportan beneficios reales al aprendizaje del lenguaje y se prioriza el trabajo en aspectos como la corrección ortográfica. Además, se advierte de posibles dificultades en el alumnado a la hora de establecer concordancias, al no tener claro qué artículos o terminaciones deben emplear.

Motivo de peso para los padres

El lenguaje inclusivo en las aulas se ha convertido en un factor determinante para muchas familias a la hora de elegir centro educativo. Desde el ámbito familiar se expresa la preocupación por la introducción de estas nuevas formas de expresión en edades tempranas, al considerar que pueden interferir en el aprendizaje del español. La prioridad, señalan, es garantizar una formación académica rigurosa, centrada en los contenidos curriculares y libre de elementos ideológicos que puedan generar confusión lingüística.

En España no existe ningún centro educativo que emplee el lenguaje inclusivo de manera totalmente oficial. Su uso queda, por el momento, sujeto a decisiones individuales del profesorado o a iniciativas puntuales de determinados centros. Esta tendencia se observa principalmente en los primeros cursos de Primaria, donde el personal docente dispone de mayor margen para adaptar su forma de comunicación en el aula.

Los docentes advierten

El escenario cambia totalmente en la educación superior. La Universidad Complutense de Madrid es uno de los centros donde el lenguaje inclusivo es más visible, ya que la institución cuenta con una guía propia que cualquier persona puede consultar a través de internet. En sus facultades, tanto el profesorado como los alumnos utilizan estos términos con frecuencia.

Escandell-Vidal defiende que el español ya dispone de recursos suficientes para expresar inclusión sin necesidad de modificar su estructura. El uso del término no marcado permite referirse a grupos mixtos de forma clara y económica, sin generar ambigüedades ni dificultades de comprensión. Alterar estos mecanismos, advierte, «puede afectar a la claridad del mensaje y complicar el aprendizaje, especialmente en las primeras etapas educativas, donde el alumnado interioriza las bases del idioma». Para la experta, cualquier debate sobre el lenguaje debe partir del conocimiento lingüístico y no de percepciones ajenas a su funcionamiento.

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