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Los presidentes de País Vasco, Imanol Pradales, y de Navarra, María Chivite

Los presidentes de País Vasco, Imanol Pradales, y de Navarra, María ChiviteGobierno de Navarra

El Gobierno socialista de Navarra gasta 1,5 millones en poner aulas prefabricadas en un colegio para imponer el vasco

El proyecto contempla la incorporación de aproximadamente 350 metros cuadrados adicionales a las instalaciones del centro mediante la colocación de módulos prefabricados

El Gobierno de la Comunidad Foral de Navarra, liderado por la socialista María Chivite, ha licitado la ampliación del colegio público Doña Álvara Álvarez de Falces, en la que se incluye la compra de varios módulos prefabricados que se instalarán en el patio del colegio y en los que se pretende enseñar euskera a los niños.

En concreto, el Departamento de Educación de Chivite prevé invertir en total 1.557.921,86 euros en la renovación del centro educativo, en los que se incluye un elevado presupuesto destinado únicamente a las aulas prefabricadas de euskera.

El proyecto contempla la incorporación de aproximadamente 350 metros cuadrados adicionales a las instalaciones del centro mediante la colocación de módulos prefabricados. Para la adquisición y montaje de estas estructuras, el Departamento de Educación ha consignado una partida de 789.016,41 euros, una cuantía que supera la destinada a las actuaciones de remodelación previstas en el interior del colegio.

Según las previsiones del Ejecutivo foral, los trabajos arrancarán a lo largo del verano y contarán con un plazo de ejecución estimado de seis meses. El objetivo es que las nuevas dependencias puedan entrar en funcionamiento una vez iniciado el próximo curso académico.

El fracaso del euskera en Navarra

A pesar de estas grandes inversiones en la imposición del euskera en Navarra, la realidad es que el conocimiento de este idioma permanece prácticamente invariable desde hace una década en la región Foral, tal y como se desprende de un dossier elaborado con vistas al Nafarroa Oinez de 2026.

Los datos analizados, que abarcan el periodo 2011-2021, muestran que el fuerte incremento de la inmigración registrado en los últimos años fijan que, además, la tendencia difícilmente mostraría una mejora sustancial. Es por esto que el propio documento describe una realidad de estancamiento.

El dossier adopta además una terminología propia del nacionalismo, en el que divide Navarra en zona euskaldun, zona mixta y zona «discriminada», sin precisar el sentido de esa supuesta discriminación. En la denominada zona vascófona, que en la práctica es bilingüe, el 100 % de la población es castellanohablante y un 61,5 % declara además conocer el euskera. No existe, por tanto, ningún territorio de la Comunidad Foral en el que el español no sea lengua común. Por su parte, el euskera, aunque arraigado en el norte, no presenta una distribución homogénea.

En los municipios con ikastolas, el informe vuelve a reflejar una evolución plana. Salvo en Alsasua, el porcentaje de vascoparlantes se mantiene estancado o retrocede en localidades como Tudela o Estella. En Pamplona, la cifra permanece estable en torno al 11,4 %.

Tampoco los datos de escolarización resultan alentadores, ya que, según datos del propio documento oficial, entre los cursos 2017/18 y 2023/24 el modelo D, íntegramente en euskera, retrocede casi un punto porcentual. También desciende el modelo A, con el euskera como asignatura. Sin embargo, crece el modelo G, impartido exclusivamente en castellano.

Por otro lado, el informe considera un logro que, tras 30 años de políticas de impulso y cuantiosos recursos públicos, el uso del euskera haya aumentado 3,8 puntos en el conjunto del País Vasco, mientras que en Navarra, el avance en tres décadas se limita a 0,8 puntos porcentuales.

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