Ilustración de niño, euskera y español
Inmersión lingüística
El audio de una madre sobre la educación vasca: «Mi hijo se ha tirado del coche en marcha para no ir al cole»
Ambos niños están diagnosticados de TEA y, además, el pequeño también tiene TDAH, pero esta situación no les hace estar exentos de la discriminación lingüística
La situación educativa en el País Vasco está al límite. Además de los malos resultados de la región tanto en PISA como en TIMMS, esta comunidad autónoma está sufriendo un problema lingüístico que ha llevado a las familias a denunciar la situación ante asociaciones como Hablamos Español.
Es precisamente esta entidad quien ha remitido a El Debate un audio de una que tiene a sus hijos escolarizados en la Comunidad vasca, concretamente en un centro de modelo B, en el que se vehicula tanto en castellano como en vasco. Sin embargo, la realidad que constata esta mujer es muy diferente a la teoría que se vende en estos centros.
Ambos niños están diagnosticados de TEA (Trastorno del Espectro Autista) y, además, el pequeño también tiene TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), pero esta situación no les hace estar exentos de la discriminación lingüística.
«Sobre todo en el caso del pequeño, que tiene muchas más dificultades con el idioma y muestra un rechazo al euskera desde que era muy pequeño, hemos pedido en varias ocasiones al colegio que una de sus adaptaciones consistiera en recibir las clases en castellano. La respuesta siempre ha sido la misma: dicen que no quieren 'cerrarle puertas' y consideran que tiene posibilidades de desenvolverse en euskera, asegurando que su situación no es tan grave como nosotros describimos», explica esta madre.
Aunque los docentes estiman que la situación del menor carece de la gravedad suficiente como para tomar medidas excepcionales, esta madre lamenta que su hijo ha pasado un año «terrible». «Casi todos los días no quería entrar al colegio. En dos ocasiones, coincidiendo con días de exámenes, se ha tirado del coche en marcha para no ir al cole. Muchas veces, mientras acompañaba a su hermano mayor hasta la puerta del centro, el pequeño salía corriendo para evitar entrar. Ha sido un curso realmente muy duro», asegura.
A pesar de haber mantenido numerosas reuniones con el colegio y con Berritzegune, el servicio del Departamento de Educación encargado de asesorar en materia de necesidades educativas especiales, no les han ofrecido ningún tipo de alternativa, más allá de que los niños se adapten a la enseñanza en euskera.
«En el caso del pequeño la situación resulta especialmente preocupante. Mi hijo llegó a negarse a asistir a determinadas clases y, en muchas ocasiones, ni siquiera quería entrar al colegio. Además, hemos presentado informes de la psiquiatra en los que se explica que el niño necesitaría estudiar en castellano debido a los elevados niveles de ansiedad que le genera esta situación. Esos informes han sido ignorados y no se han tenido en cuenta», denuncia esta madre.
«Hemos llegado al punto de plantearnos hasta dónde podemos llegar con esta situación porque creemos que se están vulnerando derechos básicos de nuestros hijos, entre ellos el derecho a estudiar en su lengua materna», concluye.