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Montaje de Yolanda Díaz e Ione Belarra en el CongresoEFE

Las heridas abiertas entre Sumar y Podemos dificultan su acercamiento

La falta de confianza mutua es palpable y las heridas entre ambos partidos son más personales que ideológicas

Bajo el mantra «evitar que gobierne la derecha», Yolanda Díaz pedía este fin de semana y por 'enésima' vez que la izquierda se una frente el enemigo a abatir: PP y Vox. La petición escondía una súplica directa a la formación de Ione Belarra, ya que de todos los partidos que formaron grupo bajo las siglas de Sumar (Podemos, IU, Comunes, Compromís, Verdes Equo, Más Madrid y Més per Mallorca) en las pasadas elecciones de 23-J, Podemos fue el único que no estuvo presente en el acto de Sumar celebrado en el Teatro Alcázar de Madrid.

Días antes ya se preveía que los podemitas iban a rechazar la invitación de asistencia, tanto por las evasivas durante meses a la propuesta de unión, como por la filtración a los medios de que dirigentes de Podemos habían comunicado al PSOE que no tenía intención de pactar más con Sumar y que habían decido, por tanto, romper definitivamente con Sumar como socio electoral. Además, las bases de Podemos ya mostraron en una consulta su resistencia a ceder ante lo que se percibió como una traición histórica por parte de Díaz al partido excluyendo a Irene Montero de las listas electorales de 2023.

Su unión ideológica hacia un rotundo no a la guerra y aumento del gasto militar no basta para limar las heridas entre ambos que han surgido no solo por cuestiones estratégicas –para marcar territorio y ganar protagonismo como partidos independientes– sino también por asuntos personales. La falta de confianza mutua es palpable. Uno de los fundadores de Podemos, Juan Carlos Monedero, señalaba en una entrevista reciente que «todos esos dolores son más personales que ideológicos», sugiriendo que la reconciliación entre ambos partidos dependía más de cuestiones humanas que de alinear programas. Para limar asperezas y desconfianzas, Sumar ofrecía a los morados en su asamblea «autonomía política» y primarias y una relación con el resto de partidos que se unan al movimiento de manera horizontal, y no jerárquica como hasta ahora bajo el mando de Sumar.

Pero, por el momento, la supuesta reconciliación entre Sumar y Podemos está lejos de ser una realidad. Las heridas han creado un abismo que dificulta cualquier acercamiento a corto plazo y las últimas declaraciones del exlíder podemita Pablo Iglesias no dejan lugar a dudas. Iglesias anima a sus compañeros de partido a ignorar «los cantos de sirena» de Sumar ya que considera que el partido está «muerto» políticamente hablando. Los morados están ahora centrados en preparar su próxima asamblea estatal, que se celebrará entre el 11 y 12 de abril, y construir una alternativa de izquierdas verdaderamente «transformadora».