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Pedro Sánchez al término de su comparecencia de este martes en la MoncloaEFE

Él contra todos

Sánchez acentúa su deriva autocrática con un plan millonario de defensa hurtado a las Cortes

El presidente se congracia con la OTAN y con Estados Unidos pero, a cambio, toca una fibra muy sensible para la izquierda, que puede redefinir la relación con sus socios para el resto de la legislatura

Solo unas horas después de que Pedro Sánchez presentara en la Moncloa su Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa sin Presupuestos, ni socios, ni votación alguna prevista en el Congreso, el Pleno del Senado aprobó una moción del PP instando al Gobierno a presentar de una vez las cuentas públicas de 2025. Que es, por otra parte, una obligación constitucional recogida en el artículo 134 de la Carta Magna.

El presidente del Ejecutivo hizo oídos sordos a lo votado en la Cámara Alta. Lleva más de 13 meses sin acudir a una sola sesión de control en el Senado, y en el Congreso su partido bloquea sistemáticamente el debate de todas y cada una de las proposiciones de ley aprobadas en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta. Así que la noticia habría sido lo contrario.

El presidente que aprovechó los primeros días de la pandemia para ordenar un cerrojazo del Congreso que el Tribunal Constitucional (el de antes de Cándido Conde-Pumpido) acabó declarando inconstitucional; el que utilizó la guerra de Ucrania para gobernar por decreto ley; el que no quiso declarar la emergencia nacional por la DANA para no asumir el desgaste de la tragedia; ese presidente dio este martes una vuelta de tuerca más a su deriva autocrática.

Porque Sánchez comprometió 10.471 millones de euros extra para defensa y seguridad este año de manera unilateral, con el objetivo de llegar al 2 % del PIB en 2025 (viniendo del 1,4 % en 2024) y congraciarse así con la OTAN y con Estados Unidos inmediatamente después de la polémica por su viaje a China. Y lo hizo invocando las competencias que le confiere la Constitución (ahí sí) y con: su socio de Gobierno de coalición en contra, unos Presupuestos de una legislatura anterior -los de 2023- y aprobados por un Parlamento distinto y dando esquinazo al Congreso porque solo tiene el apoyo de los 120 diputados del PSOE, los cinco del PNV y la de Coalición Canaria. El presidente pudo comprobar esto último en la ronda de contactos que mantuvo con los responsables de los grupos parlamentarios en la Moncloa a mediados de marzo.

Las críticas de socios y oposición

Las críticas no tardaron en llegarle. Del PP y de Vox, por descontado. «España necesita un verdadero Plan de Defensa y Sánchez ha presentado uno de autodefensa», señaló Alberto Núñez Feijóo. «Aunque lo niegue va a subir los impuestos... ¿para poner a nuestros ejércitos al servicio de quién? ¿De Ursula o de China?», se preguntó Santiago Abascal. Pero también de sus socios. «Es capaz de instaurar tres días de luto en un Estado aconfesional por la muerte de un Papa pacifista y durante esos tres días anunciar 10.000 millones de euros más en armas. Sánchez en estado puro», lo describió el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián.

No en vano, el líder del Ejecutivo ha tocado una fibra extremadamente sensible para la izquierda: el aumento del gasto militar a espaldas del Congreso puede redefinir la relación entre Sánchez y sus aliados parlamentarios para el resto de la legislatura. Al Ejecutivo le preocupa especialmente Podemos, un partido tan imprevisible como indescifrable para los socialistas, a pesar de que en el pasado compartieron Consejo de Ministros.

La líder de Podemos, Ione BelarraEFE

Los morados llamaron ayer a una gran movilización social contra el que Ione Belarra llamó «el Gobierno de la guerra». La líder de Podemos, además, acusó al presidente y a su ministra de Hacienda de insultar a la inteligencia de los ciudadanos al prometer que este desembolso se efectuará sin recortar ni un céntimo de las partidas sociales ni de la cooperación al desarrollo (como sí ha hecho el Reino Unido) y sin aumentar los impuestos ni cargarlo a la deuda pública. Pero también sin concretar de dónde sacará cada euro, más allá de comentar por encima que una parte será de fondos Next Generation no gastados, otra de ahorros del Estado y otra más de partidas de los Presupuestos de 2023 que ya no se necesitan en 2025.

En Sumar, el plan de Sánchez agitó el avispero. Izquierda Unida, que tiene a la ministra Sira Rego en el Consejo de Ministros, emitió un comunicado oponiéndose a «esta inversión militarista» y criticando las formas de Sánchez por incluir un asunto de tal calibre en la reunión de este martes sin previa deliberación. Pero la ministra de Más Madrid, Mónica García, quitó hierro a lo que definió como «discrepancias sanas» en el seno de un Ejecutivo de coalición.

Más problemas internos para Yolanda Díaz, aunque en la Moncloa preferían este martes ver el vaso medio lleno: «Es una discrepancia en el seno del Gobierno que podemos cuantificar en un 18,75 %», apuntaron fuentes del equipo del presidente, aludiendo a que es ese porcentaje el que irá destinado a la compra de armamento. «Lo importante es calibrar, perimetrando los puntos de acuerdo y de no acuerdo. Y eso hemos hecho», añadieron. Las mismas fuentes señalaron que han hablado con muchos expertos en seguridad y defensa en los últimos meses y casi todos coinciden en que la amenaza es real y la necesidad, también.

Sánchez tiene previsto presentar su plan al Congreso a principios de mayo. Pero únicamente a título informativo. Porque la decisión está tomada y aprobada.