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Pedro Sánchez junto a Salvador Illa en un acto pasado en el Cercle d'EconomiaBorja Puig de la Bellacasa/ Moncloa

El independentismo manda

El haraquiri del cupo catalán explicado en un sencillo gráfico

Un privilegio así reventaría las costuras del sistema de financiación autonómica y sería inasumible para las arcas públicas, como sostienen los economistas Fernández-Villaverde y De la Torre

«En Barcelona no se hablará solo de lo que el Gobierno quiere, sino de lo que los españoles necesitan». Con estas palabras celebraron en el PP haber «doblado el brazo» a Pedro Sánchez hasta conseguir que el llamado cupo catalán sea un asunto central en el orden del día de la Conferencia de Presidentes que se celebrará el viernes en Barcelona.

El presidente catalán y anfitrión, Salvador Illa, señaló el martes que no tiene «ningún inconveniente» en defender la «financiación singular» de Cataluña -que es así como la llaman eufemísticamente en el PSOE- en cualquier foro. «Creo que tengo razón», señaló.

Illa se ha comprometido con ERC a tener un acuerdo sobre la financiación privilegiada de Cataluña el 30 de junio como fecha límite. Pero antes, tanto él como Sánchez deberán enfrentarse a los 13 presidentes del PP, que han dicho por activa y por pasiva que no aceptarán ninguna discriminación. Y menos si ésta trae causa del acuerdo de investidura de Illa con Esquerra.

Un cupo catalán, al estilo del vasco o el navarro, reventaría las costuras del sistema de financiación autonómica y sería inasumible para las arcas públicas. Es la tesis que defienden, con cifras, el catedrático en Economía de la Universidad de Pennsylvania Jesús Fernández-Villaverde y el economista e inspector de Hacienda Francisco de la Torre en su libro La factura del cupo catalán.

La comparativa sobre la financiación autonómica que publican en sus páginas (con datos consolidados de 2022) es un misil contra la línea de flotación del Gobierno, que sigue defendiendo que es posible hacer una tortilla sin romper los huevos. Es decir, encajar una «financiación singular» para Cataluña manteniendo el régimen general.

El País Vasco cuenta con 6.613 euros de financiación por habitante y Navarra con 5.879 euros. En ambos casos es sustancialmente más que en Cantabria, la región con mejor financiación por habitante: 4.282 euros. Y ya no digamos que en Andalucía, donde la media es de 3.142 euros por ciudadano. Yendo al ejemplo de una familia media, en el País Vasco son 13.884 euros más que en Andalucía. «sin los recursos que nos corresponden y que exigimos, nuestro autogobierno se diluye y los derechos de los andaluces se limitan», viene sosteniendo el presidente de esta última, el popular Juanma Moreno.

Actualmente, la financiación del País Vasco es casi el doble que la de Cataluña en términos per cápita, según afirman Fernández-Villaverde y De la Torre en su libro. Y añaden una cifra reveladora: «Para que Cataluña recibiera el doble de financiación per cápita que la actual, necesitaría casi 30.000 millones de euros adicionales, un coste en la práctica inasumible para el Estado central». Y no solo para el Estado, sino también para las otras 14 comunidades del régimen general. Puesto que, según aseguran los autores en el libro, en la práctica el País Vasco y Navarra reciben transferencias netas del resto de España.

En una reciente entrevista con El Debate, De la Torre señalaba que el proceso ya está en marcha. «Hay pasos que ya se están dando, como la fragmentación de la Agencia Tributaria. Dentro de unos meses la gestión del IRPF en Cataluña la realizará la Agencia Tributaria de Cataluña, que acaba de contratar a 200 personas para ello». De hecho, y según lo acordado entre Illa y ERC, el 31 de julio la Generalitat deberá disponer de un plan director para la implementación progresiva del IRPF a la citada agencia.