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Francisco Camps: «Quiero tener la oportunidad de ofrecerle a Feijóo la mayoría absoluta»

Francisco Camps, en la redacción de El DebateEl Debate

Entrevista | Expresidente de la Generalitat Valenciana

Francisco Camps: «Quiero tener la oportunidad de ofrecerle a Feijóo la mayoría absoluta»

«No busco ninguna fractura. Quiero ser el líder de todo el Partido Popular, de los que están ahora gobernando, a los que apoyaré siempre, de los que estuvieron, y de los que puedan venir»

Vuelve Francisco Camps, el que fuera el líder con mayor proyección del Partido Popular de la Generalitat valenciana, con tres mayorías absolutas (2003, 2007 y 2011), después de quince años en el laberinto judicial como si fuera Josep K. en El proceso de Kafka. Absuelto de los cuatro trajes de Milano —que ocupó en tres años 169 portadas de un periódico que incluían su nombre—, de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia, del circuito urbano de Fórmula 1, o del caso Nóos y Gürtel.

Liberado de sus antecedentes judiciales, Camps ha tomado una decisión. Personal y sin vuelta atrás. Liderar el partido regional con un proyecto que le devuelva la mayoría absoluta, idea que le obsesiona y llega a mencionar hasta en veintisiete ocasiones. En esta entrevista para El Debate, Camps acentúa cada una de sus palabras para contar dicha decisión, su lealtad a su partido y cómo le duele España.

— Quince años de un proceso judicial a otro, de todos absuelto, y como concluyó Arcadi Espada en 'Un hombre bueno': «Absuelto, un cadáver habría sido un buen título». ¿Ya no es usted el «personaje hundido y desmoralizado», como escribe Javier Más en su libro 'Reenfocando España'?

— El desánimo venía cuando terminaba un proceso y comenzaba otro, porque aquello no tenía fin. Durante estos quince años ha habido momentos de tristeza, de angustia, de zozobra. El día que uno decide dimitir como presidente de la Generalitat, después de haber ganado por tercera vez con mayoría absoluta, un mes después de ser investido presidente de la Generalitat, es muy triste. Pero tomé la decisión con la fortaleza que corresponde a una decisión de esa envergadura. Y luego he ido aprendiendo a convivir con esta situación.

Ha esperado que termine el Congreso del Partido Popular para anunciar su candidatura para volver a presidir el PP valenciano. ¿Cuáles son sus siguientes pasos?

— Anunciaremos próximamente un equipo, al que todavía sigue incorporándose personas, en donde se conjuga experiencia y juventud para decir por todo el territorio dos cosas muy importantes: mi voluntad de liderar de nuevo el Partido Popular de la Comunidad Valenciana, si así lo deciden los militantes. Y un proyecto que mirando al futuro con pasión tiene que recobrar de nuevo el dinamismo de la militancia para apostar por la mayoría absoluta. Eduardo Zaplana apoyó una mayoría absoluta de Aznar. El Partido Popular que lideré en el año 2011 ganó por mayoría absoluta y sumó a la mayoría absoluta del Gobierno de Rajoy. Y me encantaría poder trabajar para la mayoría absoluta de Feijóo en las elecciones generales.

Usted tiene planteado recorrerse toda la Comunidad Valenciana, que es la misma idea de Pedro Sánchez con su Peugeot recorriéndose España.

— Lo de Sánchez es todo una gran mentira, una patraña. No creo que haya recorrido ni dos pueblos. Nadie lo ha visto en ninguna parte. Sánchez es un monumento a la mentira, al escándalo, a la traición a España. Yo sí que voy a recorrerme los municipios de la Comunidad Valenciana, como los recorrí cuando era presidente del PP valenciano y de la Generalitat. Y fíjese: todos los municipios de la Comunidad Valenciana tienen como mínimo una obra, equipamiento e infraestructura realizada en mi época de presidente. No me veo a este señor recorriéndose España.

Da terror pensar que sea Sánchez el que decida qué prueba es la que se tiene que llevar a un juicio en su fase de instrucción

¿Y cómo financiará esa candidatura y ese recorrido?

— Con nuestros propios recursos personales, como estamos haciendo durante todo este tiempo. El otro día, la cena del 9 de julio, como la cena del año pasado, cada uno compró el ticket del cóctel. Lo haremos con nuestros propios recursos. Tampoco hace falta mucho más.

¿Tiene sentido anunciar su candidatura cuando no se ha convocado el Congreso del Partido Popular valenciano?

— Va a haber Congreso, porque tiene que haberlo. Esto es una obviedad. Y soy oficialmente un candidato a la presidencia regional del partido. Además, creo que desde el punto de vista de la honestidad personal y política es bueno que la gente sepa cuando hablo con ellos que pretendo liderar el partido. Les voy a pedir el voto a cada uno de los compañeros del partido. Unos estarán de acuerdo, otros no.

Parece que Génova ha aparcado el Congreso para evitar la fractura tras su decisión…

— No busco ninguna fractura. Quiero ser el líder de todo el Partido Popular, de los que están ahora gobernando, a los que apoyaré siempre, de los que estuvieron, y de los que puedan venir. Fractura ninguna. De hecho, lideré un partido en el que estaba Catalá, Mazón, Barcala, Barrachina, Mompó, González Pons. A todos ellos los apoyé.

¿Se lo contó antes a Alberto Núñez Feijóo?

— Sí, desde luego.

Sí, ¿y qué dijo?

— Esa es una cuestión que queda en el discreto entender de las relaciones como se dan entre personas que tienen esta responsabilidad.

¿Cree que ha elegido un buen momento cuando justo Feijóo acaba de obtener el respaldo unánime de todo el partido?

— Sí, es que esto es para él…

Y exhibió unidad…

— Es que esto es unidad. Le digo al presidente Feijóo, esto es unidad. Yo uní al partido, cuando fui presidente regional del Partido Popular y no solo uní a los militantes, a los dirigentes, también a los votantes de centro-derecha en el año 2011. Le digo al presidente nacional que tengo la ilusión legítima de volver a intentar unir no solo el partido, sino también al votante para que volvamos a ganar por mayoría absoluta. Quiero tener la oportunidad de ofrecerle a Feijóo la mayoría absoluta.

Francisco Camps en la redacción de El Debate

Francisco Camps en la redacción de El Debate

¿Y a Carlos Mazón se lo dijo?

— Al presidente Mazón, justo antes de comenzar la campaña electoral, que terminó siendo exitosa porque es presidente de la Generalitat, le conté en el despacho de la Presidencia regional mi intención, si me absolvían, de volver a la primera línea de la vida política.

¿Ha habido comunicación con Génova desde que anunció la candidatura?

— No, no.

— ¿Con Miguel Tellado?

— No.

¿Tuvo una conversación antes?

— Muchísimo antes.

Muchísimo antes, pero ahora no...

— Siempre estoy a disposición de ellos. Esto es importante. Y cuando me digan: «Ven por Génova y cuéntanos». Desde luego, estaré allí. Siempre. Y lo saben. Lo supo Aznar, lo supo Rajoy, lo supo Casado y lo sabe Feijóo.

— ¿Está esperando la llamada de Génova?

— Es una cosa que tienen que decidir ellos. Sigo siendo leal con el partido. Sigo siendo la misma persona, con decisiones diferentes. Una decisión fue la de irme y ahora la decisión es la de volver. Pero siempre igual. La misma lealtad.

¿No teme, entre comillas, sus antecedentes mediáticos, que siempre le saquen las grabaciones con Álvaro Pérez, ese «amiguito del alma»?

— Eso está superado. No hay nadie en España que tenga todo eso perfectamente estudiado, analizado y superado en la correspondiente instancia donde tuve que dirimir estas cuestiones. Ya está solventado.

También a Núñez Feijóo continuamente le agitan la fotografía de 1995 con Marcial Dorado y da exactamente igual que diera explicaciones en su día.

— En mi caso todo está superado y en el caso de Feijóo, también. Cuando alguien se somete a unos procesos y los supera, tendrá que tener una suerte de matrícula de honor, porque ya me explicará de qué sirve los procesos. Sería un absurdo, un contrasentido. Y lo que diga un dirigente del PSOE o de Izquierda Unida o de Podemos, para mí no tiene ningún tipo de valor. Es más, cuanto más me critiquen, más fuerza gana mi proyecto personal y colectivo. Cada vez que me critican, sé que conlleva una suerte de preocupación respecto del paso que he dado.

Ahora las grabaciones son de las supuestas mordidas de la trama Cerdán, Ábalos y Koldo, y sus relaciones con distintas mujeres que colocaban en empresas públicas…

— Es una página negra de la historia de España. Todo el mundo sabía que Sánchez tendría una página de semejante fuste, porque es un personaje tenebroso. Pero no olvidemos qué está pasando en España. Gobierna con filo etarras, con personas cercanas a los círculos de la banda terrorista ETA. Con Esquerra Republicana de Catalunya, que dio un golpe de Estado, en términos del Tribunal Supremo. Con Puigdemont, que está huido de la Justicia en Waterloo... Pero es que dentro del Gobierno tiene a comunistas y cuando habla Yolanda Díaz, que es la vicepresidenta, es tener a Lenin o a Stalin cogobernando España. Y, esta semana, para poder seguir en el Gobierno como presidente, vuelve a despedazar el país a trozos. Por eso, toda esta gentuza no nos puede desviar la atención. Estos hipotéticos corruptos, la Justicia decidirá si lo son o no, pero que no desvíen las conversaciones, porque lo realmente peligroso, que está poniendo en tela de juicio nuestra democracia, libertad, idea de nación, o el futuro de España, está pasando por culpa de Pedro Sánchez.

Duele mucho más el silencio de los propios, que el ruido de los ajenos

Después de pactar la financiación singular para la Generalitat de Cataluña, ¿lo siguiente puede ser el referéndum ilegal?

— Todo es de una ilegalidad manifiesta. La propia amnistía. El indulto convertido en amnistía. Si es que estamos viendo cosas que nadie lo puede llegar a creer... Cómo está deshaciendo España y cómo está mutando la Constitución por la puerta de atrás. Y para eso tuvo que tomar el Tribunal Constitucional, con un personaje que también pasará a la historia del horror en relación con la libertad y la democracia. Todo el proceso está perfectamente pergeñado de antemano. Hay una clara concatenación de hechos que llevan a pensar de manera lógica que todo está previsto. Y el garante de la aplicación de la Constitución, también forma parte del equipo del presidente del Gobierno.

Hemos descubierto el papel de una fontanera del PSOE, Leire Díez, moviendo los hilos contra jueces o para paralizar casos de corrupción. ¿Usted cree que su inculpación fue «una conspiración urdida por una trama político judicial», como comentaba Arcadi Espada, aunque decía que no había encontrado pruebas?

— Se puede imaginar que he pensado de todo. He analizado todo y tengo mis conclusiones. Pero de nada sirve hoy aquí contar el pasado, porque lo único que importa ahora es el futuro. De España, de la Comunidad Valenciana. Mi obsesión es devolverles a nuestros conciudadanos la alegría, la tranquilidad, la fortaleza que da una mayoría absoluta de un partido como el nuestro.

Dice eso cuando el momento político es de una crispación absoluta.

— Por eso le pido a los jóvenes que sean revolucionarios. Ser radicalmente moderados. Hoy dejas fuera de juego si eres moderado hasta la radicalidad, si centras el discurso en beneficio de la inmensa mayoría de los españoles, porque como la crispación es tan grande, como quiere la izquierda, que busca romper el discurso de consensos alcanzados en la Transición y durante tantos años, tenemos que volver a liderar con fuerza la moderación y la centralidad.

Ahora el PSOE pide que dejen en paz a las familias por el caso de Begoña Gómez, y con su mujer incluso se utilizó audios...

— Tergiversados...

… Donde ella dijo: «Con el mío te has pasado veinte pueblos». Y había devuelto el regalo, pero eso no se contaba...

— Se sesgaba en el informe, y también en las publicaciones. Quien ha colocado a su familia en el lío, y nunca mejor dicho, es el propio Sánchez ¿Quién ha colocado a su cónyuge en el centro? ¿Quién ha colocado a su hermano en el centro del follón? Quien ha puesto a la familia en medio es él, no otros.

¿Qué opina de la propuesta de la llamada Ley Bolaños de que la instrucción pase a la Fiscalía?

— Cualquier sistema de instrucción que mantenga las garantías puede ser doctrinalmente plausible, pero con una Fiscalía General y un presidente del Gobierno que tienen absolutamente el convencimiento de que tienen que utilizarlo por su propio interés, da un poco de miedo. Todos podemos percibir detrás de esta ley un intento evidente de Sánchez de controlar la Justicia. Si Pedro Sánchez va a ser el que decida pedirle a un juez una orden de registro de la casa de cualquier español, asusta bastante. Creo que no es el momento de plantear ningún tipo de reforma que tenga que ver con un poder fundamental del Estado, como es el Poder Judicial. Da terror pensar que sea Sánchez el que decida qué prueba es la que se tiene que llevar a un juicio en su fase de instrucción.

— Dimitió nada más ser procesado, ¿entiende que José Luis Ábalos continúe como diputado y aforado mientras el caso Koldo esté en instrucción?

— Este grupo de personajes está entre la caricatura y la tragedia, porque son personas que han tenido una tremenda implicación en llevar a Sánchez a la Moncloa. Eso ya en sí debería hacerles dimitir de todo… Por contra, que hagan lo que crean conveniente. Si es que a mí lo que haga esta gente...

Francisco Camps durante su entrevista en la redacción de El Debate

Francisco Camps durante su entrevista en la redacción de El Debate

En las redes se ha promovido la caza al inmigrante en Torre Pacheco tras la paliza a un señor de 70 años…

— El Estado en materia de inmigración ha desaparecido desde el origen. La política de inmigración, que es la más importante que tiene que desarrollar nuestro país, claramente no existe. Es todo en función del interés partidario del Gobierno, que como no gobierna, intenta a golpe de titular salvar cada situación cada día. Cada mañana que se abre el Parlamento aparece una pléyade de personajes, entre otros Rufián, a ver qué se llevan. Se ha convertido en una suerte de bazar sin control, ni orden, ni concierto. El Estado ha desaparecido de España.

¿Y cuál sería su propuesta en el tema de inmigración?

— Empezar a hablar desde el inicio hasta el final de todo el proceso. Saber de dónde vienen, quiénes son las mafias que recogen con el tremendo dolor y miedo a esa pobre gente que sale huyendo de sus países por cuestiones políticas, económicas o de persecución de tipo religioso. No se puede dejar al albur de las mafias el tránsito de los inmigrantes por canales marítimos bajo tremendas situaciones meteorológicas para que terminen muriendo. Es una tragedia. Y una vez han llegado aquí, hay que saber cómo podemos integrarlos, trabajar con ellos, cómo podemos hacer que se sientan útiles al servicio de un futuro mejor para ellos y, en definitiva, para todos. Este es un tema de emergencia nacional. Y la ausencia del Estado genera radicalidad en todas partes.

En la Generalitat Valenciana, el PP gobierna ahora en solitario, pero antes estuvo en coalición con Vox, ¿cree que conseguiría atraer el voto de Vox?

— Eso le estoy proponiendo a mi partido, que me dejen intentar volver de nuevo a las mayorías absolutas.

Pero, ¿cómo cree que atraería ese voto?

— Seguramente, el discurso, la presencia, la potencia.

¿Cómo vivió usted la tragedia de la dana?

— Con un horror tremendo.

¿Dónde estaba?

— En casa, en Valencia. El día 30 de octubre por la mañana pude cruzar el puente que estaba despejado por encima del cauce nuevo, y divisé hasta el límite en el que ya era imposible seguir, y puse en conocimiento de las personas que entendía oportuno, desde mi perspectiva qué estaba ocurriendo. No tenía nada que ver con lo que estaban diciendo los informativos. Era una desgracia mucho más grande. Estamos hablando de un área de casi 600.000 habitantes.

El horror fue la falta de nuevo del Estado, que el presidente del Gobierno no llegase. Si él estaba en la India, hubiese enviado a quien tuviese que declarar la emergencia nacional, coordinado desde el Gobierno con un mando único, dando información cada tres o cuatro horas, delimitando la zona, haciendo corredores hospitalarios y sanitarios, de seguridad, porque hubo un montón de saqueos. Mis conciudadanos estaban abandonados a su suerte. Cuando veía por los balcones a oscuras diciendo: ¿Dónde está la Guardia Civil? ¿Dónde está la Policía? ¿Dónde está el Ejército español? Pero, ¿por qué el Gobierno no actuó cuando tenía que haber actuado desde el primer minuto?

Fue un grave error también por parte de Carlos Mazón de no solicitar ese mando único.

— Lo he dicho muchas veces. Quien tiene la competencia exclusiva tiene la responsabilidad absoluta.

Pero no hubiera estado de más...

— Podemos estar de acuerdo o no. Son tres instancias las que pueden reclamar la emergencia nacional: el ministro del Interior, el delegado de Gobierno o el presidente de la Comunidad Autónoma. De los tres, dos dependen de la Administración General del Estado. La emergencia nacional les compete a ellos. Su desarrollo, su organización, su mando, su liderazgo. Y no lo hicieron.

Quien ha colocado a su familia en el lío, y nunca mejor dicho, es el propio Sánchez

Sí, pero hubiera sido más prudente.

— Fíjese, podemos descontextualizar la responsabilidad del Estado cuando decimos que alguien tenía que haberlo reclamado, cuando es el propio Estado el que tendría que haberlo asumido. Imagínese que tenemos una invasión por la playa de la Malvarrosa. ¿Qué hacemos? Esperamos a que el presidente de la Comunidad Autónoma llame a la ministra de Defensa. Y que ella diga: «Pida lo que quiera, que ya le iremos enviando tanques». ¿De qué estamos hablando? De una emergencia nacional, que están en el rango de la tragedia, de las víctimas mortales, de la devastación del territorio, del sufrimiento y del abandono que se tuvo aquellas noches.

¿Fue una negligencia por parte de Carlos Mazón estar desaparecido durante horas mientras comía con una periodista en El Ventorro?

— Es una cuestión que ha explicado y tiene sus razones. Por eso le digo que no descontextualicemos. Quien no estuvo a la altura de las circunstancias, es quien tenía que haber coordinado a todo el mundo.

¿Cree que debería haber dimitido por haber estado «noqueado»?

— Como presidente de la Generalitat está haciendo un esfuerzo tremendo por liderar el proyecto de reconstrucción, que se presentó hace escasamente dos semanas. Está trabajando en lo inmediato y también a medio largo plazo.

Al día siguiente de la dana, cuando se iban conociendo las cifras escalofriantes de los muertos, la sesión de control en el Congreso se suspendió exceptuando aprobar los nuevos consejeros de Televisión Española.

— Eso es el socialismo del siglo XXI.

Ese mismo día se podían haber aprobado medidas extraordinarias…

— Entre otras cosas, por el dolor que estábamos sufriendo. Pero ya le digo, en la izquierda el fin justifica los medios. Como el Gobierno está tan débil, venimos a por lo que queda. Es la izquierda del siglo XXI, donde descaradamente quieren demostrar que ellos van a por todas, pase lo que pase, pese a quien pese.

Es gravísimo que ese día lo único que se aprobara en el Congreso de los Diputados fuera el cambio de consejeros de TVE y no ayudas...

— Tenemos que, desgraciadamente, acostumbrarnos a que la izquierda ha cambiado su posición en las democracias liberales. Han levantado un muro y han dicho aquí no hay posibilidad alguna de conexión. De hecho, cada ley, cada acuerdo, cada propuesta que hacen, es siempre para intentar romper la convivencia, para generar crispación, para rasgar cualquier opción que pueda haber de trabajo en conjunto. La izquierda que lideró González o Guerra, ¡con lo que era Guerra! Que era un hombre de Estado, buscó siempre una forma de modernizar la nación desde su perspectiva, como con la ratificación de la presencia en la OTAN o la entrada en el Mercado Común de entonces. Hoy sería impensable. La izquierda actual nos habría sacado de la OTAN o estaríamos fuera de los cánones de un mercado común.

Mónica Oltra también ha sido absuelta, ¿se le podría aplicar la frase del Tribunal que rechazó una de sus querellas: «Por la repercusión pública que tuvo la causa no impedirá que sea empleada como arma política»?

— Pues no lo sé, pero muy bien traído, porque ella, pese a estar absuelto, estuvo diciendo cosas de lo más extravagantes.

Que había pagado con dinero sucio los trajes…

— Presenté una querella y no llegó a ninguna parte. En cualquier caso, es un personaje menor, que de repente se convierte en un personaje importante.

Las camisetas con el «Wanted. Only Alive» le dio visibilidad…

— Oltra tendría que ser un personaje anecdótico del que la gente no se acordase ni de su nombre. Pero claro, hay tanto lío político en España que esta anécdota se convierte en una categoría.

Rita Barberá no pudo vivir que la causa del pitufeo se archivara y murió totalmente sola.

— Una tragedia. Creo que esta frase resume bastante el sentir que pude compartir con ella, porque hablé en los grandes momentos y también en los momentos duros: Duele mucho más el silencio de los propios, que el ruido de los ajenos.

En el libro Reenfocando España, dice: «Mi partido no me quiere como candidato ni como nada».

— Se lo dije a Javier Más en un momento determinado. A él le sorprendía la claridad con la que le hablaba de mi situación personal y de la política en general. También le distinguía entre el partido y los dirigentes, porque al partido lo notó, a mis compañeros por todas partes, en Valencia y en España, siempre.

Pero esa espinita la llevaba...

— No es una espinita, es una realidad, y lo demás es no entender que a veces estas cosas ocurren.

El primer objetivo es liderar el Partido Popular Valenciano y luego, ¿ayuntamiento, comunidad?

— De momento, el primer objetivo es muy importante, y estoy concentrado en ese objetivo. Y luego vendrá el segundo o el tercero…

¿Qué tiene en mente?

— Tengo en mente al Partido Popular de la Comunidad, dinamizar mi partido. No hay una segunda parte concatenada a la primera. Además, como por suerte he sido primer teniente alcalde de Valencia, casi la primera persona detrás de Rita Barberá, que era una alcaldesa con liderazgo, y presidente de la Generalitat, conozco bien ambas instituciones. En cualquier caso, hoy el objetivo es la presidencia del Partido Popular de la Comunidad Valenciana.

¿Algún mensaje para Núñez Feijóo, ya que no llama a Génova?

— No, no puedo hacer ningún mensaje al presidente —sonríe mientras responde—, lo sabe el presidente Feijóo, que nos conocemos ya desde hace muchísimo tiempo.

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