Fundado en 1910

La madre de Yéremi, Thaisa Suárez, todavía busca a su hijoEFE

Crímenes famosos sin resolver (4)

Caso Yéremi Vargas: nadie sabe dónde está su cuerpo, pero sí dónde está su presunto asesino

El principal sospechoso de la desaparición de Yéremi, Antonio Ojeda, alias 'El Rubio',' está en libertad después de cumplir una condena de cinco años.

Tras de sí no dejó nada. Ni una huella en el suelo ni un alarido de miedo ni el rastro de su olor. Yeremi Vargas desapareció del descampado de al lado de su casa el 10 de marzo de 2007, hace ya dieciocho años. Sus primos subieron a casa a comer, él, maldita sea, quedó sólo, jugando. Cinco minutos después se había volatilizado.

Su madre le gritó hasta desgastar su nombre. Ante la ausencia de respuesta se dio la voz de alarma. Al escenario del posible rapto llegaron docenas de vecinos que acudieron a ayudar, pero que al mismo tiempo lo pisotearon todo, incluso las pistas que allí pudiera haber dejado la persona que se llevó al menor.

Desde entonces la Guardia Civil, la UCO, no ha parado. Es cierto que el caso Yeremi Vargas sigue sin estar resuelto judicialmente, pero en el camino, los agentes de la Guardia Civil se han topado y han retirado de las calles a más de una treintena de abusadores y agresores sexuales que no volverán a hacer daño.

¿Y en todos estos años que ha averiguado la Benemérita? «Logramos establecer con datos objetivos que existe una ventana de cinco minutos, entre las 13:45 y las 13:50, en la que la familia pierde de vista a Yeremi. En ese espacio temporal, hemos localizado a testigos que observan salir del descampado de donde desaparece un vehículo muy característico», explicó en su día un agente de la UCO.

Un Renault 5 blanco

El coche, hasta ahora desconocido, corresponde a un Renault 5 de color blanco, modelo Oasis. «Estas personas que observaron lo que ocurrió se fijaron en una pegatina con una palmera y en las letras del modelo. También se ha podido determinar que al volante iba un varón, sólo él, nadie más, de unos 30 a 40 años de edad y que en aquel momento llevaba sobre la cabeza una gorra tipo beisbol con visera. Una normal, nada especial», continúa explicando el curtido investigador.

Los agentes de la Guardia Civil se convencieron de que el menor iba en aquel coche y que la persona que se lo llevó, sino lo conocía personalmente, una posibilidad que no descartan, sí que se movía con facilidad por la zona: «Es casi seguro que el secuestrador sea un vecino de allí o de los alrededores o una persona habitual del entorno de Vecindario, porque de donde cogieron a Yeremi es un lugar de difícil acceso. Para llegar hasta allí hay que ser el entorno».

Y tenían razón. Encontraron al dueño del coche, un vecino «peculiar». De nombre Antonio Ojeda, pero al que todos llaman «el rubio». En julio de 2012, después de engañar a un menor, se lo llevó con la promesa de una bicicleta y lo agredió sexualmente. Fue condenado e ingresó en prisión. En la cárcel fardó de haber sido él quien asesinó a Yeremi.

Al salir, tras cinco años de condena, él mismo se situó en la escena de la desaparición de Yeremi: «Yo lo vi todo. Vi cómo se llevaron al muchacho. Se lo conté a la policía, pero no me hicieron ni caso, me tomaron por loco y eso no está bien». La Guardia Civil lo detuvo, presentó un informe detallado y sólido ante el juez, pero Su Señoría les mandó con viento fresco.