Un menor es trasladado por la Guardia Civil dentro de la 'Operación Feriante' desarrollada en Ceuta
Niebla, mafias y desidia, el peligroso cóctel que hace insoportable la presión migratoria sobre Ceuta
El centro de menores de la ciudad autónoma cuadruplica su capacidad de asistencia
Entre el jueves y el viernes, medio centenar de inmigrantes fueron trasladados del CETI de Ceuta a la península para tratar de aliviar la situación que vive. Para el domingo, ya habían llegado a la ciudad autónoma más inmigrantes de los que salieron.
Y no es porque las dos avalanchas migratorias que ha vivido Ceuta en los últimos quince días, además de un goteo diario constante, haya pillado por sorpresa a las autoridades. Sólo en el mes de agosto del año pasado, casi 700 inmigrantes lograron entrar en Ceuta a nado.
El viento de Levante que se produce por estas fechas en el Estrecho de Gibraltar provoca una intensa niebla en Ceuta que por la noche hace imposible que las patrulleras de la Guardia Civil los vean, lo que es aprovechado por los inmigrantes para lanzarse al mar y tratar de entrar en España.
Muchos de estos inmigrantes están movidos por los mensajes que lanzan jóvenes que lo han conseguido a través de las redes sociales, TikTok o Instagram, como ya ocurría otros años.
Pero también hay mafias que aprovechan todas estas circunstancias para mover a los chavales hacia España, con el consiguiente riesgo que hay para sus vidas. En estos momentos, tal y como informa Ceuta Actualidad, la Fiscalía de Tetuán investiga una trama que estaría promoviendo la salida masiva de inmigrantes desde Castillejos, la localidad fronteriza de Marruecos. Para ello, y a indicación de los servicios de inteligencia alauitas, una unidad de la Gendarmería se ha desplazado a Sidi Allal El Bahraoui, una población a las afueras de Rabat para acabar con esta trama.
Porque no es que Marruecos no colabore. Al contrario de lo que sucedió el año pasado, en esta ocasión, toda el paseo que une Castillejos con el puesto fronterizo con España se encuentra vallado, y varias patrulleras de la policía marroquí tratan de evitar que los chavales se lancen al mar.
Pero, al igual que ocurre en España, también la policía marroquí se encuentra desbordada y, aunque detienen a muchos inmigrantes, muchos otros llegan hasta el mar y, a través de él, a España.
Y ahí entra la tercera pata de esta avalancha migratoria, la desidia por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, más concretamente, del Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska que, pese a que se sabía que iba a suceder esto, apenas ha reforzado la presencia de la Guardia Civil y la Policía Nacional en Ceuta.
«Harían falta 200 agentes más»
El secretario provincial de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Ceuta, Rachid Sbihi, calcula que serían necesarios unos 200 agentes más de la Guardia Civil para reforzar la vigilancia fronteriza, especialmente en el área del Tarajal, donde en verano se producen la mayoría de llegadas a Ceuta.
«Llevamos años denunciando este fenómeno de los nadadores, que se intensifica en esta época, cuando aprovechan la niebla densa característica en nuestra ciudad para arrojarse al mar poniendo en grave riesgo su vida y la de los guardias civiles que acuden a su rescate», afirma Rachid Sbihi.
Un agente de la Guardia Civil vigila desde la costa de Ceuta el posible paso de inmigrantes
Pero no solo se trata de detener a los que se lanzan al mar para cruzar desde Castillejos. Desde la AUGC, Sbihi también recuerda que por tierra, a través de la valla de Ceuta, el «goteo» de inmigrantes que tratan de entrar en España, en este caso subsaharianos, es «diario». Aprovechan que, precisamente por la niebla, los esfuerzos policiales se concentran en el mar, para tratar de entrar en España por tierra.
«Nos encontramos desbordados», afirma Sbihi, «por todos los frentes que tenemos abiertos». Porque hay que recordar que, aparte de la inmigración, en Ceuta la Guardia Civil hace un esfuerzo muy importante en la lucha contra el tráfico de drogas que llevó, por ejemplo, a desmantelar el pasado mes de marzo un narcotúnel que unía Marruecos con España.
De ahí que el traslado del medio centenar de inmigrantes a la Península de la semana pasada suene casi a risa ante la situación que se vive en la frontera del Tarajal. Solo el centro de menores tiene en sus instalaciones cuatro veces más de menores, por encima de 500 con los llegados este domingo, de los que requieren por su capacidad, 132. Y en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se encuentran también más de 800 personas.