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El PSOE inicia la batalla electoral en Castilla y León y Andalucía sobre la tierra quemada

Bienvenidos al curso 2025-2026. Bienvenidos al infierno. La estrategia de los socialistas de arrojar las cenizas de los incendios a la cara de los presidentes del PP marca el retorno del ciclo electoral

Pedro Sánchez saluda a un efectivo de la UME el pasado martes en JarillaEFE

Cotizaba poco en la casa de apuestas de la política española que, en cuanto tuviera ocasión, Pedro Sánchez iba a respaldar a su directora general de Protección Civil tras su enfrentamiento con el PP. Para sorpresa de nadie, el presidente felicitó el viernes a Virginia Barcones por su trabajo durante una visita a la zona del incendio de Somiedo y Cangas del Narcea, y estando ella presente. Cómo no hacerlo si Barcones ha demostrado sus dotes para la batalla política, aun cuando ocupa un puesto de deseable perfil técnico -del que carece-.

Bienvenidos al curso 2025-2026. Bienvenidos al infierno. La estrategia de los socialistas de arrojar la tierra quemada en Orense, León, Zamora o Cáceres a la cara de los presidentes regionales del PP marca el reinicio del ciclo electoral. Del bucle electoral, más bien, poco después de cumplirse el primer aniversario de la investidura de Salvador Illa tras los comicios en Cataluña, que fueron los últimos.

El Gobierno sabe que en los próximos meses habrá elecciones en Castilla y León y en Andalucía, en marzo y junio, respectivamente. A las que podría sumarse Extremadura si María Guardiola encuentra una ventana de oportunidad -a día de hoy no la tiene-. No hace falta explicar mucho más. En Castilla y León, los socialistas llevan desde 1987 en el rincón de la oposición, probando fortuna con todo tipo de candidatos, con nulo éxito. Hasta Óscar López lo intentó. En Andalucía, después de dos legislaturas de Juanma Moreno, la actual con mayoría absoluta, María Jesús Montero parece ir directa al matadero de las urnas.

Así que basta unir la línea de puntos. O con leer la lista de convocantes de la manifestación organizada el pasado miércoles en Valladolid para pedir la cabeza del presidente castellano y leonés, Alfonso Fernández Mañueco, y de su consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones: Sumar, Podemos, Izquierda Unida, Alianza Verde, Podemos, Izquierda Unida, los sindicatos CGT y CNT… También ha habido protestas en Ponferrada, Burgos o Soria. La propia directora general de Protección Civil es natural de esta última provincia y antes fue delegada del Gobierno en Castilla y León.

Y mientras, el secretario general del PSOE en la Comunidad viaja frenéticamente por toda la geografía de la región haciéndose un álbum de fotos de los incendios y aprovechando para darse a conocer más allá de su Soria natal. Carlos Martínez en León; Carlos Martínez en Palencia; Carlos Martínez en Ávila; Carlos Martínez en Salamanca… Parecida estrategia a la que los socialistas desplegaron con Diana Morant en la Comunidad Valenciana tras la DANA. Aunque Morant tenía -sigue teniendo- como punto a su favor que, siendo ministra, dispone también de la sala de prensa de la Moncloa. Las encuestas vienen mostrando que, a pesar del enorme desgaste de Carlos Mazón, su rival no tira.

Mañueco comparecerá el próximo miércoles en las Cortes de Castilla y León, empujado por toda la oposición, incluido Vox. Salvando las distancias, los mismos socialistas que no vieron nada de malo en que Pedro Sánchez tardara casi un mes en comparecer en el Congreso tras el informe de la UCO sobre Santos Cerdán y el cese fulminante del exsecretario de Organización del PSOE, no han esperado ahora ni a que los bomberos extingan las llamas para llevar al presidente regional ante la Cámara.

Tanto el presidente regional como el PPCyL tienen claro que esto no va del fuego, sino de las elecciones. En respuesta, el martes Mañueco plantó al presidente del Gobierno en su visita a la zona del incendio de Zamora. La Moncloa avisó al equipo del salmantino la tarde antes y éste decidió seguir con su agenda al margen de Sánchez, a quien ya había acompañado dos días antes de León.

Ahora son las cenizas como en las elecciones gallegas fueron los pellets que aparecieron en las costas de la Comunidad, como recordaba el director de El Debate, Bieito Rubido, en un vídeo publicado el jueves. En enero de 2024, el PSOE, el BNG y Sumar utilizaron aquellas bolitas de plástico para intentar desbancar a Alfonso Rueda y, de paso, endosar un duro golpe al liderazgo de Alberto Núñez Feijóo en su propia tierra. La vicepresidenta Yolanda Díaz se puso el traje de faena y se fue a recoger pellets a la playa, de la misma forma que el jueves reapareció en una protesta en Vigo contra la gestión de la Xunta en los incendios. Rueda sacó mayoría absoluta en 2024 y el partido de Díaz quedó fuera del Parlamento gallego como sexta fuerza política, con apenas el 1,9 % de los votos.

Yolanda Díaz en la manifestación del jueves en Vigo, junto a su alcalde, Abel CaballeroEFE

Sucede, no obstante, que hay un elemento que no han calibrado bien los socialistas en su Operación cenizas. Fruto de su compromiso con ERC, el Gobierno tiene que aprobar a principios de septiembre el proyecto de ley en el que articulará la quita de la deuda para Cataluña y para el resto de las comunidades del régimen común que la soliciten. Aun cuando los presidentes regionales del PP llevan meses desgañitándose y reclamando no una condonación que solo Cataluña ha pedido (la suya ascenderá a 17.104 millones de euros), sino una reforma del modelo de financiación autonómico. Volverán las oscuras golondrinas y el agravio comparativo. Y en ésas, las comunidades tienen la batalla discursiva ganada ante María Jesús Montero, Carlos Martínez y el resto de los candidatos autonómicos socialistas.