La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz
Yolanda Díaz desvela detalles de la negociación fracasada con Junts y acusa al partido de buscar el «chantaje»
«Tengo límites y no voy a entregar a mi país», ha señalado
El fracaso ayer en la votación de la propuesta estrella de Yolanda Díaz de la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas ha sido el tema central que la ministra de Trabajo ha abordado este jueves en una entrevista en Onda Cero. La norma de Sumar no salió adelante con los votos en contra, entre otros, de Junts y PP y en vez de asumir responsabilidades políticas ha echado la culpa a los partidos que votaron contra la norma.
De los primeros, la también vicepresidenta del Gobierno ha revelado detalles de cómo se produjeron las negociaciones previas a la votación para buscar el apoyo favorable de los independentistas. «Llevo meses trabajando con Junts», ha manifestado Díaz, que asegura que le «encanta negociar». «Pero tengo una posición política, tengo límites y no voy a entregar a mi país», ha espetado para continuar denunciando la actitud de los de Puigdemont: «Uno lo que tiene que hacer es negociar, no condicionar al absoluto el todo porque eso ya no es en clave de negociación, es de chantaje», ha afirmado sin querer revelar más detalles que opinar que los de Junts «se han equivocado» y, en su opinión, «han cometido un error» votando en contra.
De los segundos, de los de Feijóo, Díaz ha buscado ella misma el titular que dar a los periodistas: «La foto es la del PP que no aplaudió ayer pese a que me habían derrotado», ha señalado. «No podían porque sabían que la ofensa a la gente de este país es muy gruesa. No aplaudieron porque saben que a 12,5 millones de trabajadores les han fastidiado la vida», ha asegurado.
Díaz insiste en que pese a la derrota parlamentaria, ella y su equipo han ganado porque tienen a la sociedad de su lado con esta medida apoyándose en el sentir de las encuestas.
Ante esta idea, Díaz ha sido cuestionada por el conductor del programa, Carlos Alsina, sobre por qué para esto sí se apoya en el sentir de las encuestas y para ir a nuevas elecciones, tal y como pide la mayoría de los españoles en las encuestas, el Gobierno no transige con el deseo de los ciudadanos. «A mí me interesan lo que dicen las encuestas en lo social. Todas la encuestas dicen que la desafección ciudadana es más elevada hoy que en 2015; que si hoy votásemos ganaría el partido de la abstención, más del 50 % de los jóvenes no votaría. Pero yo no tengo que decidir cuándo hay que ir a elecciones», se ha defendido.
Orgullosa del debate
Pese a todo, Yolanda Díaz se ha mostrado «satisfecha» del debate que ayer se produjo sobre la reducción de la jornada laboral. «Fue un debate de 4 horas, el más interesante en muchos meses de este país», ha expresado. «Me gustó muchísimo que todas las formaciones nos aplaudiésemos unas a otras», ha dicho.
La ministra ha reflejado que «el debate que dio el PP, el PNV y todos –menos Vox– es e que hay que hacer», ha reflejado. «Escuchar al señor Bravo hablar de productividad y de otros elementos me ha encantado», ha manifestado a favor del diputado 'popular' pese a apuntar que el PP no quiso reunirse con Sumar para negociar la norma. Una queja que ha encontrado su respuesta inmediatamente y a través de un tuit precisamente de Juan Bravo.
Preguntada en directo por el tuit, Díaz ha desmentido las palabras de Bravo. «Donde hay papeles las barbas se callan. Llevábamos solicitando con el PP una reunión por carta desde julio y por teléfono; nos habían dado una fecha en julio y luego el exportavoz Sémper la confirmó. Pero rectificaron y hasta día de hoy le hemos instado en multitud de ocasiones a reunirnos», ha explicado.
Sánchez, exculpado
La sonora ausencia de Pedro Sánchez en el debate de ayer cuando Díaz iba a defender una propuesta que hubiera beneficiado al Gobierno en su conjunto no ha parecido importarle a líder de Sumar. La ministra ha restado importancia a que el presidente prefiriese dedicar la tarde a ir al cine con su mujer a estar presente en la batalla política y apoyarla ante el previsible fracaso en la votación. «No estaba previsto que Sánchez estuviera en el debate. Somos diputados y acudimos siempre que podemos. Pero estoy segura de que el presidente lo siguió», le ha defendido.
No obstante, y para no dejar lugar a dudas de que la 'ofensa' no le afectó, Díaz ha indicado que igualmente «no se sintió sola» porque a las puertas del Congreso «había miles de trabajadores apoyándola».