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Imágenes de la agresión

Imágenes de la agresión

Un senegalés pega una paliza a un joven con discapacidad psíquica para entretenerse

El adolescente estaba tranquilamente en el parque cuando comenzaron a lloverle los puñetazos. Él no se lo contó a nadie. Fue un pariente quien encontró el vídeo de la agresión en redes sociales

Se llama Fermín, tiene 24 años y padece una discapacidad intelectual del 70 %, lo que le hace un niño. En el mes de septiembre, a eso de las cinco de la tarde mira su móvil tranquilamente en un parque de su barrio en Zaragoza. No estaba molestando a nadie. Sin embargo, eso no le eximió de recibir una paliza gratuita, por divertimento. Son tres los actores. El gancho que es la mujer, el agresor y el que graba el vídeo.

Una tal María de origen rumano es lo primero que se ve en el vídeo. Se aleja de Fermín. Parece que viene de hablar con él. Camina y sonríe. Hay quien lo interpreta como que ha ido a provocar a la víctima, a buscar una excusa para que llegue su amigo y se justifique que le humille a golpes. Un tercero tiene preparado el móvil para dejar constancia de lo 'machotes' que son.

El joven de raza negra se acerca a Fermín y sin mediar palabra comienza a lanzarle puñetazos. El agredido se protege contra las tablas del parque y grita: «¡Vale! ¡Vale! ¡No, no no!». El agresor hace oídos sordos y sigue golpeándolo mientras Fermín se encoge para protegerse. En ningún momento se atreve a enfrentarle ni le devuelve los puñetazos.

«Que me voy, que me voy para casa», pide Fermín para que le dejen en paz. El joven de raza negra le reprende: «No vas a volver a hacerlo, ¿no? No te vas a volver a juntar con María, ¿no?». Fermín contesta: «No». Su agresor insiste: «Díselo a ella». Fermín obedece con tal de que no le sigan dando: «María, me voy para casa». El senegalés insiste: «No te vas a juntar con ella más». Fermín lo ratifica: «María», grita, «no me voy a volver a juntar contigo».

Fermín, por miedo, nunca se lo cuenta a sus padres. El vídeo lo descubre un familiar en redes sociales. Para reírse de él y para humillarlo y conseguir visitas lo suben a sus redes sociales. En cuanto se lo dicen a los padres, montan en cólera. Denuncian en comisaría e identifican al agresor y a la chica. la policía saber perfectamente quiénes son.

El agresor borra el contenido de sus perfiles y la chica lo hace privado para que nadie pueda entrar. «Tan valientes en el parque y tan cobardes cuando se sienten perseguidos», comentan personas cercanas a la familia. La policía no los ha detenido todavía: quieren cazar al tercero, al que graba el vídeo. Es el que falta por identificar. Mientras, Fermín se siente humillado, tiene miedo y no quiere salir de casa.

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