El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, en una imagen de archivo
Albares reclama encontrar «con rapidez» la paz en Ucrania y que se tenga en cuenta a Europa en la negociación
El ministro de Exteriores pedía que las conversaciones que tengan que ver con la Unión Europea, la OTAN y la seguridad europea «hay que hablarlo con los europeos»
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha reclamado tomar decisiones «con rapidez» en Ucrania, ya que el «interés vital» de Europa está «en juego».
Así, reclamaba que todo lo que se negocie respecto a la Unión Europea, la OTAN y la seguridad europea «hay que hablarlo con los europeos». Después de intervenir telemáticamente en el consejo de asuntos extraordinarios sobre Ucrania, manifestaba que España apuesta por el respeto a la soberanía de Ucrania, así como por una paz justa y duradera, para lo que se precisa de un alto el fuego «incondicional e inmediato».
Albares aseveraba que España está dispuesta a brindar todo su apoyo al pueblo ucraniano para lograla, para lo que se mostraba partidario —entre otras medidas— del uso de activos congelados a Rusia, de los préstamos de reparación o el nuevo paquete de sanciones a Moscú.
Del mismo modo, el titular de Exteriores insistía en la rapidez a la hora de tomar decisiones sobre Ucrania para poder progresar en su autonomía y en la soberanía europeas, «y eso pasa por tener cada vez más la seguridad en manos europeas».
Hace una semana, el ministro prometió una ayuda a largo plazo a Ucrania con un monto que en 2025 podría alcanzar «por lo menos» los 1.000 millones de euros, similar a la otorgada en 2024. Igualmente, confirmaba que España ya ha enviado cien millones de euros en ayuda humanitaria, recordando también que son 250.000 ucranianos los «que han encontrado refugio» en nuestro país y 40.000 niños están escolarizados.
En la primera versión del plan de paz para Ucrania de Estados Unidos —bien considerada por Rusia— recogía la cesión de parte de terreno ucraniano, reducir su ejército y renunciar a su ingreso en la OTAN, a cambio de garantías de seguridad occidentales a Kiev para evitar un nuevo ataque ruso.
La nueva versión, sin embargo, recoge el pleno respeto a la soberanía de Ucrania y no descarta su integración en la Alianza Atlántica, cuestiones con las que Rusia no está conforme.