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Oriol Junqueras saluda a Pedro Sánchez, en 2019

Oriol Junqueras saluda a Pedro Sánchez, en 2019Europa Press

Sánchez recibirá el jueves a Junqueras en La Moncloa como si fuera un jefe de Gobierno

El objetivo del jefe del Ejecutivo es actualizar la lista de cesiones a Cataluña a cambio del apoyo del líder independentista indultado a los presupuestos del Estado y de la Generalitat

El jueves próximo, en La Moncloa, asistiremos a un encuentro de líderes que se necesitan mutuamente. Junqueras utilizará a Sánchez en su campaña de rehabilitación política: tras autoproclamarse candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat para unas elecciones que deberían ser en 2028, ahora Junqueras busca visibilidad para contrastar con la ausencia de Puigdemont y para equilibrar la omnipresencia de su compañero de partido, Gabriel Rufián. No son pocos en ERC que ven con recelo el creciente protagonismo del portavoz de ERC en el Congreso al que acusan de «madrileñizarse» y vivir alejado de la vida cotidiana de Cataluña.

Sánchez, por su parte, necesita ganar tiempo y es posible que, como siempre, busque complacer a todos sus socios por igual, y tras la reunión con Junqueras intente, a posteriori, el encuentro con Puigdemont en Bélgica, pero no está claro que el mismo sea del interés del prófugo líder de Junts, dado que el que mantuvo con Illa en la «embajadilla» de la Generalitat en Bruselas favoreció a los intereses del presidente de la Generalitat al reforzar su relato de normalización de Cataluña pero fue intrascendente a nivel de acuerdos.

El motivo formal de la reunión del próximo jueves entre los líderes de dos partidos que son socios desde la moción de censura que encumbró a Sánchez en verano de 2018 es, aparentemente, cerrar diversos acuerdos, pero la realidad es que todos ellos ya han sido anunciados múltiples veces, pero nunca se han acabado de materializar. A cambio de las cesiones Sánchez pedirá a Junqueras su apoyo a la tramitación de los presupuestos tanto en el Congreso de los Diputados como en el Parlamento catalán.

A Junqueras la necesidad de que la Cámara Baja apruebe lo que se pacte no le inquieta; su objetivo es forzar a Junts a mojarse

La primera de las carpetas que abordarán es el acuerdo de financiación para Cataluña, pero este dependerá luego de la convalidación en el Congreso. A Junqueras la necesidad de que la Cámara Baja apruebe lo que se pacte no le inquieta; su objetivo es forzar a Junts a mojarse. Si los de Nogueras no dan luz verde a lo pactado entre él y Sánchez, les acusará de actuar contra los intereses de Cataluña, y si los de Junts votan a favor, él ocupará por un momento el centro del debate en clave independentista, que es, en realidad, lo único que le inquieta. Junts se resiste a avalar los acuerdos de financiación entre ERC y el PSOE alegando que los mismos son un engaño y exigen que previamente al acuerdo de financiación, desde el Gobierno central, se publiquen las balanzas fiscales.

El mecanismo para acelerar la cesión de la recaudación del IRPF, que se ha atascado ante la dificultad técnica de poner en marcha una agencia tributaria desligada de la estatal, es el titular que Junqueras quiere lograr de la reunión del jueves. A ERC los retrasos en el arranque de la Agencia Tributaria Catalana han sentado mal y creen que el PSC se escuda en aspectos logísticos para no ejecutar una propuesta en la que no creen.

Junqueras será recibido en La Moncloa cual jefe de Gobierno, con todo el boato y con la imagen de bilateralidad en pie de igualdad tan del gusto nacionalista. En otras circunstancias eso levantaría el recelo de la Generalitat catalana, pero Illa depende de Junqueras tanto como Sánchez, así que da por bueno que Sánchez intente embelesar a Junqueras y lo agasaje en un grado extremo.

En la agenda también está la condonación de la deuda, tema que ya se ha pactado varias veces y en que el PSOE tiene mucho interés porque cree que puede poner en un brete al PP, al enfrentar los intereses de sus presidentes autonómicos con los de Núñez Feijóo. Además, ambos socios abordarán algunas cesiones en inversiones concretas, también anunciadas varias veces, como las relacionadas con infraestructuras ferroviarias de Cercanías y en concreto la constitución de la empresa mixta de gestión de Cercanías, que ha sufrido varios retrasos, o la intervención de la Generalitat en la gestión del aeropuerto de Barcelona. Este último tema es importante para ERC,dado que en su guerra eterna con Junts, si los de Puigdemont consiguieron que los Mossos controlaran los pasaportes, ellos quieren ser los que logren que la Generalitat meta mano en la gestión del segundo aeropuerto español.

En definitiva, la reunión no aportará nada nuevo bajo el sol de las cesiones anunciadas una y otra vez, pero será una reafirmación de la solidez de la alianza del PSOE con ERC.

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