Carles Puigdemont, en una imagen de archivo

Carles Puigdemont, en una imagen de archivoGlòria Sánchez / Europa Press

El laberinto catalán

Puigdemont arranca un 2026 lleno de incertidumbres mientras tiene a Sánchez en vilo

Junts, amenazados por la pujanza de Aliança Catalana, no ha nombrado candidato a la alcaldía de Barcelona, a la Generalitat ni a las elecciones generales

El nuevo año llega con todo por decidir en Junts, y con unos cuadros y bases cada vez más inquietas ante la parálisis de su dirección, que sigue a la espera de lo que el TJUE y el Tribunal Constitucional decidan sobre la situación judicial del prófugo expresidente autonómico y su posible regreso a España, que en todo caso no sería antes del final de la próxima primavera o inicios del verano de este nuevo año.

La irrupción de Aliança Catalana (AC), la ruptura con el PSOE, los incumplimientos de los acuerdos con el Gobierno y la falta de concreción de los liderazgos ha dejado a los cuadros y bases de Junts en una situación de desconcierto y pesimismo.

Actualmente el partido neoconvergente, tras la salida de Xavier Trias del Ayuntamiento de Barcelona y la imposibilidad de que Puigdemont tomara posesión de su escaño, no cuenta con candidatos ni al ayuntamiento de la capital catalana ni al gobierno regional.

Al mismo tiempo, sus adversarios en su espectro político, ERC y AC, sí están reforzando sus liderazgos: Orriols es la incontestable candidata a la presidencia de la Generalitat por parte de los independentistas radicales de AC y Junqueras por parte de ERC.

En el ámbito municipal, los republicanos están en una carrera de fondo, con Elisenda Alamany como candidata a la alcaldía. AC, por su parte, está realizando un casting en el que han sonado nombres procedentes de las filas de Junts como el ex directivo de CaixaBank, Jaume Giró.

Puigdemont, ¿candidato?

Puigdemont no ha aclarado si, en caso de regreso a España tras el fallo del TJUE y el TC, sería candidato a la Generalitat. Mientras el futuro del prófugo sigue en el alero, en Barcelona la inquietud hace mella de concejales y militantes ante la indecisión del partido sobre quién substituirá a Trias. En Junts temen que les pase como a ERC que, tras ganar las municipales de 2019, y no gobernar, en 2023 se hundió electoralmente.

Los cambios en el grupo parlamentario en el parlamento regional y la falta de liderazgo ha minado a Junts y ha dejado el campo expedito a Orriols. No son pocos los que en Junts, en voz baja, para no soliviantar a Puigdemont, apuntan a Míriam Nogueras como candidata a las elecciones autonómicas, pero eso dejaría a Junts sin candidato a las generales, el único ámbito en el que tienen hoy un liderazgo identificable por la opinión pública.

La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, antes de la rueda de prensa

La portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, antes de la rueda de prensaEuropa Press

Las bases y los cuadros de Junts –que incluyen más de 300 alcaldes, la mayoría de pequeños municipios– afrontan con inquietud el 2026, dado que la indefinición en encumbrar liderazgos claros y la inconcreción en si se sigue apoyando al Gobierno de Sánchez o no tras la finalización de la reuniones en Ginebra está disparando a Aliança Catalana.

La próxima convocatoria electoral en Cataluña son las municipales de dentro de 17 meses, en las que Junts pone en juego 2.683 concejales, la última plataforma de poder de un partido que llegó a controlar la Generalitat con mayoría absoluta, así como todas las diputaciones y la alcaldías de todas las capitales de provincia.

Hoy, no obstante, lucha por no perder la preeminencia entre los cuatro partidos independentistas con representación parlamentaria: la mismísima Junts, su eterna adversaria ERC, su spin-off y versión más extrema Aliança Catalana y la CUP, su derivado más pijoizquierdista.

La inestabilidad de Junts inquieta en La Moncloa, dado que no saben a qué atenerse en las conversaciones que intentan mantener abiertas con Waterloo, lugar de residencia de Puigdemont desde su fuga. Desde el PSOE temen que nuevas cesiones les desgasten aún más electoralmente pero no garanticen la lealtad de los siete votos de Junts.

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