Sánchez mirando una grúa de demolición
La agenda del Gobierno
Sánchez se lleva a una decena de altos cargos a ver a una excavadora trabajar
El presidente, tres ministros, la cúpula del Ministerio de Vivienda y el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid asisten al inicio de la demolición de los cuarteles de Campamento
El inicio de los trabajos de demolición de los edificios del acuartelamiento de Campamento, en Madrid, reunió este lunes por la mañana a una amplia representación del Gobierno.
Hasta el kilómetro 8,2 de la carretera de Extremadura se trasladaron el presidente, tres ministros, el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid y la cúpula del Ministerio de Vivienda. Todos, para ver cómo una excavadora de demolición de la empresa AG Demoliciones tiraba abajo muros de ladrillo y ventanas. Por el contrario, no hubo representación del Ayuntamiento de la capital ni de la Comunidad de Madrid porque nadie les invitó, según denunció el consejero de Presidencia madrileño, Miguel Ángel García Martín.
El primero en asistir maravillado al espectáculo, ataviado con un casco blanco como todos, fue Pedro Sánchez. También la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, que se llevó a varios altos de su departamento hasta el Acuartelamiento Teniente Muñoz Castellanos. Entre ellos, el secretario de Estado de Vivienda, David Lucas, la presidenta de la nueva empresa pública estatal de vivienda, Leire Iglesias, y el secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura, Iñaki Carnicero, amigo de la infancia del presidente.
Además de Rodríguez, también asistió el ministro que es a su vez secretario general del PSOE de Madrid, Óscar López. Y, para completar la terna, el también madrileño Félix Bolaños, titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. Tampoco quiso perdérselo el delegado del Gobierno central en Madrid, Francisco Martín.
«Esta vez no venimos a presentar un plano o a prometer un futuro. Hoy por fin empieza a construirse un nuevo barrio. 10.700 hogares que serán públicos y blindados de la especulación», se felicitó Sánchez durante su intervención.
«Proceda por favor con la demolición» se oyó decir al maestro de ceremonias. Y, durante unos minutos, el presidente y el resto de altos cargos de su Ejecutivo presentes se quedaron hipnotizados por el movimiento de la excavadora, como jubilados cualesquiera ante una obra.