Yolanda Díaz visita el puesto de mando avanzado del accidente ferroviario de Adamuz
El Gobierno, señalado
Yolanda Díaz evita respaldar a los maquinistas que irán a la huelga y se retrata
La ministra de Trabajo, desde Adamuz, se limita a mostrar el «respeto absoluto al derecho a huelga» de cualquier trabajador
La convocatoria, para los días 9, 10 y 11 de febrero, ha incomodado al Ejecutivo, porque pone aún más en la picota el estado de la red ferroviaria
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, evitó este miércoles respaldar a los maquinistas que irán a la huelga los días 9, 10 y 11 de febrero, en protesta por «la situación de deterioro constante del ferrocarril»; una huelga cuya convocatoria ha incomodado al Gobierno de España, porque pone aún más en la picota el estado de la red ferroviaria, responsabilidad íntegramente del Ministerio de Transportes.
Díaz visitó este miércoles Adamuz acompañada por el alcalde de la ya tristemente célebre localidad cordobesa y por el consejero de la Presidencia e Interior de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz. Allí fue preguntada por su opinión sobre la huelga convocada horas antes por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (el mayoritario), después de haber perdido a dos compañeros en los tres descarrilamientos registrados entre el domingo y el martes: uno era el conductor del Alvia que chocó con el Iryo en Adamuz. El otro, un maquinista en prácticas que viajaba en el tren que, a la altura de Gelida (Barcelona), recibió el fuerte impacto de un muro de contención que se desprendió sobre la infraestructura.
La responsable de Trabajo se limitó a mostrar el «respeto absoluto al derecho a huelga» de cualquier trabajador y después siguió con evasivas. Su reacción contrasta con el apoyo expreso que ha dado a otras huelgas, como la que en abril de 2024 protagonizaron los trabajadores de Iveco-Pegaso en Madrid. Entonces, Díaz no dudó en coger el micrófono y arengar a los trabajadores así: «Vais a ganar la huelga, porque ha llegado ya el momento de cambiar las condiciones en nuestro país». De hecho, la socia de Pedro Sánchez es la primera ministra de Trabajo en la historia de España en manifestarse junto a los sindicatos con motivo del 1 de mayo.
Yolanda Díaz, arengando a los trabajadores de Iveco-Pegaso en una huelga anterior
Su respuesta exacta de este miércoles es la que recoge el vídeo publicado por El Debate: «Como siempre digo, respeto absoluto al derecho de huelga de los trabajadores y las trabajadoras. Pero también digo que hoy estamos con las víctimas y con el dolor que tiene este pueblo entero. Está hoy nuestro alcalde aquí. Permítanme que hoy esté con el dolor de las víctimas y el sufrimiento que tienen. Y a ustedes (refiriéndose a los periodistas) gracias por el trabajo que están haciendo. Me tienen que entender, creo que de verdad lo que merece la pena es ver que las instituciones funcionan, que los servicios públicos funcionan y que el país que queremos es así. A mí me parece que esto es lo importante y por supuesto, lógicamente, respetar todos los derechos, faltaría más. Creo que va a haber muchos días para que hablemos de estas cosas», sostuvo.
Horas antes, el ministro de Transportes, Óscar Puente, había reaccionado a la convocatoria de huelga anunciando que intentarían «sentarse a dialogar» para que no se produzca. Puente achacó la huelga a «las circunstancias anímicas que en este momento atraviesa el colectivo de maquinistas tras el fallecimiento de dos compañeros en esta misma semana», y no a motivos de seguridad laboral.
Este miércoles, los maquinistas de Rodalies (el Cercanías de Cataluña) mantuvieron una tensa reunión con el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, y con el director operativo de Rodalies, Josep Enric García Alemany, en la que los trabajadores acabaron lanzando sus chalecos amarillos a los pies de ambos altos cargos. Se quejaban, entre otras cosas, de que no hubieran interrumpido el servicio el martes a pesar del temporal.
El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios llevaba desde el pasado verano avisando de «la cantidad de baches, garrotes y descompensación en la catenaria» y pidiendo «medidas oportunas de forma inmediata» en varias líneas de la red. Advertencias que cayeron en saco roto hasta este martes, cuando por primera vez Adif decidió rebajar la velocidad a 160 kilómetros por hora en un tramo de la línea Madrid-Barcelona en el que los maquinistas ya venían aminorando la marcha motu proprio.