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Rubén Múgica, en su despacho de San SebastiánEFE

30 Aniversario del asesinato de histórico socialista

Rubén, hijo Fernando Múgica, asesinado por ETA: «España es un país políticamente batasunizado»

El hijo del histórico socialista Fernando Múgica analiza con El Debate la situación de las víctimas y el legado que dejó su padre

Era un encapotado martes de febrero en San Sebastián de hace 30 años, cuando dos etarras, Javier García Gaztelu 'Txapote' y Valentín Lasarte, salieron al camino del histórico dirigente socialista y abogado Fernando Múgica Herzog cuando abandonaba su despacho. Un solo disparo de 'Txapote' acabó con la vida del abogado. Exactamente tres décadas después, uno de los hijos de Fernando Múgica, Rubén Múgica, habla con El Debate de esta fatídica fecha y del legado que dejó su padre.

¿Cómo vive la familia de este aniversario?

— Es un aniversario con un número redondo, pero es otro aniversario y por tanto seguimos con el recuerdo a mi padre y a todas las víctimas del terrorismo en España, sin más. Así es cada aniversario desde hace 30 años.

¿Cómo ha cambiado España en estos 30 años respecto al terrorismo?

— Hay varios cambios sustanciales. El más importante, sin duda, es que ETA ya no existe y por lo tanto ya no mata. Lo segundo es que en la sociedad vasca, después de tantas décadas de terror, sigue pesando un poso de silencio que empaña la vida cotidiana. La gente sigue teniendo reparos en hablar de lo que supuso la acción de ETA y de Batasuna durante tantos años. Y en tercer lugar, que lamentablemente, la 'batasunización' de la vida vasca se ha extendido por toda España. Y España ahora es un país políticamente 'batasunizado'.

La gente sigue teniendo reparos en hablar de lo que supuso la acción de ETA y de Batasuna durante tantos años

¿Qué cree que ha quedado del legado de su padre, de todo por lo que luchó y por lo que fue asesinado?

— De ese legado, lo que mi familia quiere que quede es la memoria de las víctimas del terrorismo, la memoria de la gente perseguida, acosada, amenazada y hostigada en esta tierra por un mundo cruel, racista e intolerante. Más allá del legado que quede, lo que pretende mi familia es que quede eso, la memoria de las víctimas del terrorismo. Todas son exactamente iguales, porque todas fueron asesinadas bajo el mismo, bajo la misma ideología y proyectos totalitarios.

Hoy precisamente hemos conocido que el etarra Txeroki, sale ya de la cárcel entre semana

— Al etarra, como a tantos etarras, se le ha aplicado simplemente la ley. Hace 30 años mi familia, enterrando a mi padre, dijo que todo lo que queríamos era que se aplicara la ley. Bueno, pues la ley se aplica. ¿Qué le vamos a hacer?

Es duro

— Yo creo que debemos de prestar más atención a los asesinados que a los asesinos.

¿Y a los asesinados se les presta atención?

— Bastante poca.

Debemos de prestar más atención a los asesinados que a los asesinos

¿Qué necesitarían los familiares de los asesinados?

— En España faltan dos cosas fundamentales. La primera, que se haga todo lo posible por esclarecer los casi 350 asesinatos que están sin esclarecer y detrás de los cuales hay 350 familias que llevan décadas clamando justicia. Creo que las víctimas del terrorismo merecemos especial atención, teniendo en cuenta que nunca ninguna víctima se tomó la justicia por su mano. Y lo segundo que creo que hace falta es que a nivel de resarcimiento, a nivel de los anticipos que hace el Estado de las indemnizaciones que corresponde pagar a los terroristas, creo que todas las víctimas del terrorismo, de una santa vez, deben ser tratadas por igual, hayan sido o no juzgados sus asesinatos.

Llama la atención que los nietos de Fernando Múgica, Claudia, Jorge o Fernando, que ni le conocieron, sean tan activos defendiendo a las víctimas

— En mi familia hay un sentimiento de orgullo y es que mi padre transmitió a sus hijos de forma natural los valores democráticos y los valores del activismo y del combate permanente contra toda forma de totalitarismo. Y de la misma forma que eso ocurrió de forma natural, los nietos de Fernando Múgica, que no conocieron a su abuelo, son militantes de lo mismo. El combate y la actividad frente a cualquier forma de totalitarismo. Y eso para mi familia es un motivo de inmenso orgullo.