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José Luis Ábalos, en el Tribunal Supremo

El Debate accede a su comparecencia en el Supremo

La súplica de Ábalos para evitar la prisión provisional por riesgo de fuga: «Estoy aquí. No tengo dónde ir en ningún lugar del mundo»

El ex ministro de Transportes tuvo un último turno de intervención ante el juez instructor del 'caso PSOE', en magistrado Leopoldo Puente, en el que denunció estar viviendo un «arresto domiciliario» autoimpuesto por la presión mediática

El 27 de noviembre de 2025, el magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo Leopoldo Puente acordaba, a petición de la Fiscalía Anticorrupción y de las acusaciones personadas en el 'caso PSOE', enviar a prisión provisional, comunicada y sin fianza tanto al exministro de Transportes José Luis Ábalos, como a su exasesor Koldo García Izaguirre, ambos investigados por la comisión de varios posibles delitos.

La gravedad de los mismos: integración en organización criminal, cohecho, uso de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación; y, el hecho de que sobre ambos pesase un elevado riesgo de fuga, llevaban al magistrado a Puente a decretar su ingreso inmediato en la cárcel de Soto del Real (Madrid), tras la vista celebrada para escuchar tanto al Ministerio Público, como a los letrados de cada una de las partes.

Ahora, El Debate, ha tenido acceso a la grabación íntegra de la comparecencia del ex número tres de Ferraz y a su alegato frente al juez en el que se lamentaba antes de perder, provisionalmente, su libertad: «Me encuentro en una situación de juicio preventivo, de pena anticipada».

No fue la única queja expuesta por el otrora todopoderoso Ábalos durante su último turno de palabra: «Excelentísimo señor», arrancaba el ex ministro, «no es verdad que yo no haya establecido ni declaración, ni un discurso alternativo, ni haya aportado pruebas desde el inicio. Su Señoría tiene que saber que yo he presentado muchísima documentación, a veces, incluso adelantándome ya a algunas de las insinuaciones» vertidas. «Lamento que no haya sido considerado por las acusaciones en este caso, porque se llega incluso a decir que yo tengo un inmueble en Colombia cuando la propia unidad Investigadora y usted mismo (...) asumió ese error de los investigadores. Lamento que ese error vuelva a incorporarse. Quiere decir que ese esfuerzo que he hecho en generar, efectivamente, un relato que pudiera contradecir todo esto ha sido baldío», continuaba.

Para acto seguido denunciar: «Me encuentro en una situación de juicio preventivo, con una pena anticipada cuando, ni siquiera, se ha cruzado toda la información que tienen sobre mi persona». Porque, «a estas alturas», y «después de un procedimiento tan largo, la tienen toda. Saben cómo vivo, qué gano, cómo gasto absolutamente todo. Se conoce todo de mi vida», subrayaba Ábalos, frente al magistrado.

Vivo, en la práctica, un arresto domiciliario en casa, donde no salgo porque tengo presencia mediática día y noche, con una actuación de vigilancia que parece parapolicial

«Si yo hubiera querido fugarme he tenido muchísimas oportunidades para ello. Pero, Señoría, usted sabe que no le pedí un solo permiso para salir de España, ni para disfrutar de unas vacaciones con mis hijos, a los que se las he negado, precisamente, para no tener que pedir ningún permiso. Estoy todas, todas las semanas en el Congreso de los Diputados claramente identificable y cuando no, vivo en la práctica, un arresto domiciliario en casa, donde no salgo porque tengo presencia mediática día y noche, con una actuación que parece parapolicial de vigilancia», explicaba el ex ministro, apesadumbrado.

«No tengo donde ir, no tengo segunda residencia, ni siquiera en España. ¿Cómo la voy a tener en el extranjero?», añadía.

En relación con las vinculaciones con su hijo, Víctor, que afloraban como uno de sus posibles testaferros en el extranjero y quien le habría prestado ayuda debido a su situación procesal, Ábalos afeaba: «Pero si mi hijo no tiene ni trabajo, cómo va a proporcionarme a mí nada... Si al final soy yo el único que queda para mantener, incluso, a hijos que se habían emancipado y que, lamentablemente, por esta situación, tengo que volver a hacerme cargo. Como también del hijo menor del que le he pasado, al que tengo que pagarle pensión, tengo que cumplir no solamente visitarlo, sino atenderlo».

«Pero sobre todo yo», continuaba, «evidenciado que estoy aquí después de esta semana en la que se me ha dicho claramente que iba a prisión. He tenido la oportunidad de irme, pero estoy aquí». Y, «les diré, más allá del arraigo que tengo, que no tengo dónde ir en ninguna parte del mundo, por más que se empeñen (...) porque no es así. Y ahí están las pruebas, los datos».

Por eso, «sigo manteniendo mi inocencia», añadía el ex ministro. «Ya sé que no es creíble», empatizaba, "pero ese afán por demostrarla hace justamente que permanezca en mi país, del que nunca he salido más que eventualmente para trabajar. Y siempre he vuelto. Y ese afán es el que me hace estar aquí defendiéndome. No me puedo defender fuera. Ese ha sido mi propósito de siempre».

«Entonces», interpelaba Ábalos al magistrado instructor, «si se me quiere plantear un escarmiento, alguna pena anticipada antes de que, efectivamente, se ponderen todos esos indicios y se conviertan en pruebas y tenga una sentencia justa. Si ese es el propósito, lo puedo entender, pero humanamente no lo entiendo».

Si me quiere plantear un escarmiento (...), si ése es el propósito, lo puedo entender, pero humanamente, no lo entiendo

Y, acto seguido, reiteraba: «He tenido mucho tiempo para eso y, como digo, no he hecho ningún intento, ni afán y no tengo dónde ir. Es más, saben perfectamente cuáles son mis medios de vida y lo que implicaría la privación de libertad, no solo privación de libertad, sino privación de ingresos y por tanto, no poder mantener a mi familia. Eso de modo preventivo, insisto, porque si efectivamente hay una sentencia y una sanción justa y en Derecho, pues uno la tiene que asumir, pero de modo preventivo y en estas fechas...», se refería Ábalos a las navidades.

«La verdad es difícil de comprender desde el punto de vista no solamente jurídico, que de eso ya se encarga mi defensa, sino el personal. Le agradezco que ni siquiera me haya limitado el tiempo», finalizaba.