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Miembros del Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional (GEO) vigilan el exterior del Congreso de los DiputadosEuropa Press

Los documentos desclasificados del 23-F

Los bulos del golpe: el Rey lo planeó en Baqueira y traicionó a los golpistas «al mejor estilo borbónico»

El Ministerio del Interior recopiló una serie de «bulos» de la época acerca de la presunta implicación del Rey Juan Carlos I. Algunos han llegado hasta nuestros días

Tras el golpe fallido, el Ministerio del Interior recopiló una serie de «bulos» acerca de la presunta implicación del Rey Juan Carlos I en el mismo, que fueron supuestamente difundidos por los «defensores de los verdaderamente implicados» en la asonada, así como por «los grupos políticos y círculos simpatizantes» de su causa.

Así consta en un archivo del Ministerio, incluido en los documentos desclasificados acerca del intento de golpe de Estado y que ha consultado Europa Press, en el que Interior reúne algunos de los «panfletos más significativos que han dado lugar a la creación de bulos».

El Ministerio acusaba a los ideólogos de los mismos de haber «tergiversado algunos hechos reales». «Se han interpretado de forma malintencionada otros y se han inventado acontecimientos que sólo han existido en la mente de sus creadores», añadían.

Interior reconoce en ese documento que los «sucesivos rumores contra la Corona tuvieron algún éxito en los sectores de la derecha radical». Lo que se trató, según el Ministerio, fue de «imbuir de manera insistente la idea de que no era posible la intervención de dos generales como Milans del Bosch y Alfonso Armada sin conocimiento previo» del Rey Juan Carlos I.

Unas vacaciones navideñas

Según uno de esos bulos, el monarca «se puso de acuerdo» con Armada en Baqueira «durante las vacaciones navideñas». Juntos, recoge el documento, «ultimaron los detalles de la caída del presidente Adolfo Suárez y el general informó a su majestad del punto de vista del PSOE». «Después Armada viajó a Valencia y allí concretó la forma de hacerlo con Milans del Bosch», añade.

Para apuntalar la idea de que el rey era conocedor del intento de golpe, esos bulos destacaban que el monarca «tenía preparado un avión para salir de España si los hechos no salían bien». Como «prueba de que conocía los hechos que iban a producirse», indican que éste «envió a sus hijos a Inglaterra».

También alertaba de falsedades como que Juan Carlos I no aceptaba el Gobierno propuesto por Milans del Bosch, asegurando que lo que quería era un «Gobierno de coalición del que formaba parte Calvo Sotelo, Felipe González, Carrillo y Fraga, bajo la presidencia de Milans del Bosch».

El documento apunta que el Rey «conoció de algún modo el plan de Milans del Bosch y Antonio Tejero y trató de utilizarlo para consolidar su figura». «Para ello empleó a Armada a quien luego desautorizó (tal vez de previo acuerdo) y él quedó ante los partidos políticos como 'el salvador de la Constitución y de la democracia'», continúa.

En esta línea, el archivo incide en que «la frase de su telegrama a Milans del Bosch 'ya no puedo volverme atrás', ha sido interpretada como la prueba de retroceso del Rey y del abandono de sus generales».

Panfletos

En uno de los panfletos, en los que figura la anotación 'Anónimo 23-F', se asegura que el Rey Juan Carlos I decidió «cambiar de presidente de Gobierno al margen de la Constitución». En ese contexto, habría llamado a Adolfo Suárez a Zarzuela, donde se encontrarían los capitanes generales de Valencia, Sevilla, Valladolid y Zaragoza.

Suárez, después de haber sido invitado a presentar su dimisión, se habría negado. «El teniente general Merry Gordon, saca una pistola, la pone encima de la mesa y dice: 'Esta es una razón'», señala el documento.

Según el mismo, en un momento determinado el Rey «decide traicionar a los militares monárquicos Armada y Milans del Bosch, para salvar su propio trono». Ambos habrían obedecido al monarca, «dejando a Tejero solo frente al enemigo».

Otro de los documentos con una versión falseada del golpe de Estado, titulado 'Intento de liquidación del actual sistema político', también presenta al monarca como conocedor de la intentona golpista.

«Magistral operación»

Según este bulo, el Rey ordenó a Milans del Bosch retirar las tropas tras ocupar el Congreso de los Diputados. «Ya está todo controlado. El Rey es el salvador de la democracia, de la Constitución... y de los políticos. El Rey ha dejado de ser el sucesor de Franco y se ha convertido en unas horas en el árbitro de la situación, ha demostrado ser el Jefe del Estado y los Ejércitos, el garante del orden Constitucional y quien hace posible la existencia y la propia vida de los políticos».

De esta forma, se habla de una «magistral operación» de Juan Carlos I contando incluso con el «asesoramiento de su cuñado el ex-Rey Constantino de Grecia». «Es evidente que el Rey ha sabido conjurar un inminente peligro para él con una gran habilidad y dentro del mejor estilo borbónico», dice el texto con una de las campañas para desprestigiar al monarca.

El texto que buscaba implicar al rey en la intentona golpista también alude a que desde finales de diciembre de 1980, dos meses antes del 23-F, los servicios de información del Estado ya sabrían de un «pronunciamiento con la participación de las más altas instancias del Ejército» y también con la «práctica totalidad de las capitanías generales».

En el mismo se advertía de que la intención del Ejército era derogar la Constitución y conformar un nuevo Gobierno Militar para «hacer frente al terrorismo separatista» y «terminar el actual proceso autonómico», lo que se haría respetando la figura del Rey como jefe del Estado, antes de dar paso a otro Gobierno de civiles y el redactado de una nueva Constitución «más acorde con la idiosincrasia del pueblo español».

El texto difundido para dañar la imagen de Juan Carlos I destacaba la unión del monarca con el general Armada, «aristócrata y de una lealtad al Rey absoluta», así como las presiones del jefe del Estado para que Adolfo Suárez dimitiera como presidente del Gobierno y conseguir un supuesto «vacío de poder».