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Los jugadores del Osasuna celebran el gol marcado por Rubén García ante el Mallorca

Los jugadores del Osasuna celebran un gol en El SadarEFE

Exigencias nacionalistas

El Gobierno de Chivite allana el camino para expulsar a la Policía Nacional de los partidos de fútbol en Navarra

Los socios nacionalistas del Gobierno reclaman que la policía autonómica asuma en exclusiva este tipo de dispositivos

El Gobierno de Navarra ha vuelto a situar el foco sobre el papel de la Policía Nacional en la comunidad foral tras los incidentes registrados el pasado fin de semana en el estadio de El Sadar, en el partido entre Osasuna y Real Madrid que finalizó con victoria local.

El portavoz del Ejecutivo foral, Javier Remírez, lamentó los altercados ocurridos durante el encuentro, que se saldaron con cuatro heridos –dos espectadores y dos agentes–, pero defendió que la Policía Foral está en condiciones de «liderar la seguridad» en El Sadar, una función que actualmente desempeña la Policía Nacional. Aunque Remírez evitó una crítica directa a la actuación policial alegando falta de información, sus declaraciones fueron interpretadas como un respaldo implícito a las tesis de los socios nacionalistas del Ejecutivo, que desde hace años reclaman que la policía autonómica asuma en exclusiva este tipo de dispositivos.

Por si fuese poco, las palabras del portavoz se producen en un contexto de creciente presión por parte de las formaciones Geroa Bai y Contigo-Zurekin, socios del PSN en el Gobierno foral, que consideran «incoherente» que fuerzas estatales sigan desempeñando funciones de seguridad en eventos deportivos.

Geroa Bai ha ido más allá y ha registrado una moción en el Parlamento de Navarra para que la seguridad de El Sadar sea asumida en exclusiva por la Policía Foral. La coalición sostiene que los incidentes del pasado sábado evidencian los «riesgos» del modelo actual y defiende que la gestión de la seguridad debe quedar bajo control institucional navarro como parte del autogobierno.

Por su parte, el PSN-PSOE, partido de la presidenta María Chivite, mantiene oficialmente una posición más prudente y, en el acuerdo de gobierno, ya quedaron reflejadas las discrepancias entre socios, pues mientras Geroa Bai defiende una Policía Foral «integral» con competencias plenas –incluida la seguridad en competiciones deportivas–, los socialistas apuestan por un modelo de «cuerpo de referencia» en coordinación con el resto de fuerzas policiales.

Sin embargo, los precedentes juegan en contra de esa cautela, ya que Navarra culminó recientemente el traspaso de la competencia de tráfico en exclusiva a la Policía Foral, un hito histórico que ha reducido de manera efectiva la presencia de la Guardia Civil en las carreteras navarras.

Desde el Ejecutivo foral se insiste en que la seguridad en los partidos de Osasuna es un evento privado cuya responsabilidad recae en el club y en LaLiga, pero al mismo tiempo se subraya la «disponibilidad» del Gobierno para colaborar y reforzar el papel de la Policía Foral, incluso reconociendo la necesidad de aumentar su plantilla para asumir nuevas competencias.

Por su parte, la Policía Nacional y sus representantes consideran que se está utilizando un incidente concreto para avanzar en un repliegue progresivo del cuerpo estatal en Navarra, impulsado por los socios nacionalistas del Gobierno y tolerado por el PSN.

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