La rueda de prensa de este martes en la Moncloa
Se quita de en medio
Sánchez evita retomar la ronda con los grupos aplazada en enero y la delega en Bolaños
El presidente encarga a su ministro para casi todo que se reúna con los portavoces para explorar las medidas frente a la guerra de Irán
El Gobierno no aclara cuándo se aprobará, pero hay una fecha clave: el 25 de marzo, día en que Sánchez comparecerá en el Congreso
El ministro Félix Bolaños, y no Pedro Sánchez, iniciará esta semana una ronda de contactos con los grupos parlamentarios en el Congreso para abordar las medidas para hacer frente a los efectos de la guerra de Irán. A Vox también lo llamará, aunque en el Gobierno dan por hecho que no acudirá a la cita con el ministro encargado de las Relaciones con las Cortes. En paralelo, el Ejecutivo también contactará con los agentes sociales.
Así lo anunció este martes la portavoz, Elma Saiz, que no fijó un horizonte para la aprobación de las primeras decisiones. Pese a que los grupos parlamentarios, incluido Sumar, reclaman al presidente algún tipo de torniquete de emergencia ya. Puesto que otros países europeos ya han empezado a moverse, especialmente para limitar los precios de los carburantes.
Es destacable que no sea Sánchez quien abandere estas conversaciones, puesto que el presidente tiene pendiente desde enero una ronda con los portavoces parlamentarios. Ronda que iba a empezar con una reunión con Alberto Núñez Feijóo el 19 de enero en la Moncloa, pero un día antes se produjo el accidente de Adamuz y quedó aplazada sine die. Y así seguirá. De hecho, el presidente ni siquiera ha telefoneado al líder de la oposición en los 11 días trascurridos desde el inicio de la operación Furia Épica.
Sánchez tiene previsto comparecer en el Congreso el miércoles 25 de marzo, después de las elecciones en Castilla y León del día 15 y del Consejo Europeo del 19. Y esa fecha lo condiciona todo, puesto que es de prever que el presidente quiera anunciar en persona las medidas, pese a que entre medias habrá dos Consejos de Ministros a mayores del de este martes -los de los días 17 y 14-.
No obstante, ni siquiera eso quiso aclarar Saiz. Durante toda la rueda de prensa, la portavoz se limitó a repetir dos consignas: «No a la guerra» y «no estamos solos, somos los primeros». Cuando los carburantes se dispararon en 2022 por la invasión de Ucrania, el Gobierno optó por una bonificación de 20 céntimos por litro repostado para los conductores en lugar de bajar los impuestos a los combustibles. En esta ocasión, de momento el Ejecutivo ni descarta nada, ni confirma nada: «Todas las medidas están encima de la mesa», insistió Saiz.
Desde la Moncloa sostienen que la situación internacional es «muy volátil» y que hay que enfocar bien el tiro. También recuerdan que, hace cuatro años, el Gobierno demoró más de un mes la aprobación del llamado Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas de la guerra, que vio la luz el 29 de marzo de 2022: Vladimir Putin había apretado el botón de la guerra el 24 de febrero anterior.
Será, según el Gobierno, «una respuesta calibrada y eficaz en el plano coyuntural y en el estructural». En la Moncloa querrían que las medidas de respuesta contaran con el apoyo de toda la Cámara Baja; o, al menos, que Vox sea el único que se desmarque. Es decir, que también esté el PP, que este lunes tomó la delantera solicitando a Sánchez tres primeras acciones: reducir al 10 % el IVA de la energía a todos los consumidores, suprimir el impuesto de generación eléctrica y rebajas en el IRPF para las familias.
Cabe recordar que el Gobierno pierde de sufrir dos veces en un mes la derogación de su «escudo social» en el Congreso. La primera vez, porque el Ejecutivo la incluyó en un decreto ómnibus junto a la subida de las pensiones. La segunda, porque a pesar de las advertencias de Junts no quiso sacar del texto la moratoria de la prohibición de los desahucios a colectivos vulnerables, que según los de Carles Puigdemont legaliza la inquiokupación por la puerta de atrás.
En la comparecencia de este martes también participó el ministro de Asuntos Exteriores, que mostró la disconformidad del Gobierno de España con el discurso de la presidenta de la Comisión Europea de un día antes. En él, Ursula von der Leyen sostuvo: «Europa no puede seguir siendo la guardiana del viejo orden mundial».
José Manuel Albares mostró la «plena» identificación del Ejecutivo de Sánchez con las palabras del presidente del Consejo Europeo, António Costa, que rebatió la teoría de Von der Leyen. «La alternativa al orden internacional es el desorden. No hay un antiguo orden y un nuevo orden. O el orden o el desorden. O el derecho o la fuerza. O la paz o la guerra como elemento de política exterior. No es solo una construcción jurídica, es el multilateralismo. La UE es ante todo una construcción de derechos», sostuvo. No obstante, Albares aclaró que España no ha trasladado queja alguna a la Comisión Europea. «Se trataba de un discurso ante los embajadores, hacía una reflexión sobre el momento en el que estábamos», rebajó.