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Los dos hermanos detenidos, recibidos con gritos de "asesinos"

Los dos hermanos detenidos, recibidos con gritos de «asesinos»EFE

Uno de los dos hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas confiesa el crimen

Julián se ha declarado autor de la muerte de Francisca y ha exculpado a su hermano, Lolo

Julián, uno de los dos hermanos detenidos por el asesinato de Francisca Cadenas, ocurrido en 2017, ha confesado el crimen este viernes, tal como ha adelantado el programa En boca de todos de Nacho Abad. Según esta versión, Julián ha dicho que fue él quien acabó con la vida de Francisca y ha exculpado a su hermano Manuel. El abogado de los hermanos, por su parte, se ha negado a declarar y ha asegurado que sus clientes pasarán a disposición judicial. Este jueves se confirmó que los restos óseos encontrados eran los de Francisca, cerrando una investigación de nueve años.

Los hermanos, de 57 y 50 años respectivamente –Julián es el menor–, fueron llamados a prestar declaración ante la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil el pasado 9 de marzo y, a la salida, afirmaron a los medios de comunicación desplazados a la localidad que eran «inocentes y cabezas de turco». Dos días después, sin embargo, se encontraron restos óseos en su casa que, se confirmó después, pertenecían a Francisca Cadenas. Ambos vivían a dos casas de distancia de la desaparecida.

Ahora, Julián ha confesado que fue él quien acabó con la vida de Francisca y ha exculpado a su hermano, Manuel, quien tiene coartada pues la noche del crimen había ido a visitar a su padre al hospital.

El crimen, ocurrido el 9 de mayo de 2017, ha tardado casi nueve años en resolverse. Aunque, ante la falta de indicios, en determinado momento se llegó a creer que la desaparición de Francisca era voluntaria –algo que su familia siempre negó–, la sombra de la culpa siempre ha estado sobre estos dos hermanos, alimentada por diferentes relatos de vecinos, como que vieron a uno de los hermanos en las inmediaciones o que habían desarrollado obras en su vivienda los días posteriores a la desaparición de Francisca.

Los restos fueron hallados enterrados bajo el suelo enlosado del patio de la vivienda, que a su vez estaba ocupado por numerosas macetas y varias lavadoras. El móvil del crimen, dado que no existía ningún conflicto previo entre los protagonistas, sigue siendo un misterio.

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