Instalaciones de la frontera inteligente de Melilla, en el paso de Beni Enzar
Cómo ha cambiado la frontera de Melilla seis años después del cierre que redujo el tránsito a la mitad
El 13 de marzo de 2020, Marruecos decidió cerrar sus cuatro pasos fronterizos con Melilla para contener la expansión del coronavirus, dejando la ciudad aislada de su entorno inmediato durante 26 meses y cambiando el funcionamiento de un paso constante de personas, vehículos y mercancías.
Dos años después, en mayo de 2022, solo el paso de Beni-Enzar volvió a operar con normalidad. Los otros tres puestos –Farhana, Barrio Chino y Mariguari– permanecen cerrados, sin previsión de apertura inmediata. Desde entonces, cruzan la frontera diariamente unas 7.500 personas y aproximadamente 1.700 vehículos, cifras muy por debajo de los 12.000 viajeros y 4.000 vehículos diarios registrados en febrero de 2020. Pese a que el tránsito aumenta los fines de semana, festivos y durante la Operación Paso del Estrecho, nunca llega a alcanzar los niveles previos a la pandemia.
Jesús Ruiz Barranco, responsable del Sindicato Unificado de Policía en Melilla, ha descrito el cambio como «dar la vuelta a la tortilla». «Hemos pasado de una frontera del siglo XIX y XX a la frontera del siglo XXI que siempre habíamos reclamado», afirma. Antes del cierre, los policías podían llegar a revisar «500 o 600 pasaportes en una hora» de pie y en medio del caos generado por el tránsito intenso y el comercio atípico. Ahora, los controles se realizan desde cabinas y con procedimientos mecanizados que permiten un paso más seguro para viajeros y agentes.
Y es que otro elemento clave en la transformación de la frontera fue la implementación del sistema europeo Entry/Exit System en octubre de 2025, un sistema que automatiza los controles mediante verificación biométrica de huellas y rostro, siguiendo el estándar de la Unión Europea para sus fronteras exteriores. La inversión en Melilla ascendió a 10 millones de euros, y permitió aumentar la capacidad de control sin incrementar la plantilla policial de manera proporcional.
Una persona utilizando la frontera inteligente de Melilla
Pese a esta modernización, los fines de semana y en fechas de alta movilidad se forman largas colas de vehículos y personas, lo que ha llevado a muchas personas a pedir reabrir los pasos de Farhana, Barrio Chino y Mariguari. Sin embargo, su reapertura exigiría inversiones significativas para adaptarlos a un modelo de frontera inteligente, algo que depende del Gobierno español, la normativa Schengen y la cooperación marroquí.
El responsable del SUP duda mucho de que esa sea la opción para dar fluidez no solo porque «antes había cuatro puestos y se colapsaban», sino también porque aunque ahora solo hay una frontera operativa, tiene mucha más capacidad, con el triple que antes, lo que «es suficiente» para absorber la demanda. El problema, y en eso coincide todo el mundo, es que el tránsito fluido también depende de que en la parte marroquí de la frontera se habiliten todos los carriles disponibles para que no se forme el habitual cuello de botella, lo único que no ha cambiado desde antes de la pandemia.