Incautación de 13 toneladas de cocaína en un contenedor en el puerto de Algeciras (Cádiz)
En qué consiste la teoría de las ventanas rotas que ayuda a explicar el auge del narcotráfico en España
En los últimos años, varias zonas de España, especialmente en el sur peninsular, se han convertido en un ejemplo recurrente de este debate
Son muchos los factores que explican cómo España ha pasado, en cuestión de décadas, de ser una ruta de paso a un puerto esencial en el narcotráfico mundial. La posición geográfica, con miles de kilómetros de costa, los grandes puertos comerciales que posee, la intensa conectividad marítima y aérea o también una economía capaz de absorber grandes flujos comerciales son algunos de ellos.
Sin embargo, a nadie se le escapa que, además de todos estos factores, hay otra clave que se relaciona con la teoría de las ventanas rotas. Esta fue formulada en el año 1982 por los criminólogos estadounidenses James Q. Wilson y George L. Kelling en un artículo en la revista The Atlantic. La tesis parte de la premisa de que, si en un edificio existe un deterioro, como una ventana rota, pronto aparecerán más daños. Es decir, que el deterioro visible genera la percepción de que nadie está cuidando ese espacio.
Trasladado al ámbito social, el argumento es que tolerar pequeñas infracciones, como pueden ser actos de vandalismo, puede ayudar a crear un entorno propicio para la criminalidad más grave. Es decir, que si signos de ilegalidad quedan impunes en un entorno, se transmite el mensaje de que no existe control social.
Esta teoría alcanzó una gran notoriedad en la década de los 90, cuando se convirtió en uno de los pilares de las políticas de Rudy Giuliani, entonces alcalde de Nueva York. Bajo el concepto de «tolerancia cero», Giuliani ordenó a la Policía perseguir con intensidad delitos considerados menores y conductas incívicas con la idea de evitar una degeneración de la sociedad neoyorquina.
Relacionándolo con el momento actual del narcotráfico en España, Jordi Delgado, miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid, explica a El Debate que esta teoría puede ser una de las claves detrás de la expansión visible del narcotráfico en nuestro país. «La teoría dice que, cuando dejas que algo se degrade, se degrada más», explica Delgado. «Cuando determinadas actividades ilegales empiezan a ser visibles y no se frenan con contundencia, el riesgo es que se normalicen y que aparezcan otras formas de criminalidad asociadas», añade.
Bidones de gasolina en una playa de Doñana
En los últimos años, varias zonas de España, especialmente en el sur peninsular, se han convertido en un ejemplo recurrente de este debate, como la presencia de narcolanchas en el Campo de Gibraltar. El propio Ministerio del Interior ha reconocido el crecimiento de los medios utilizados por las organizaciones criminales y, solo en 2024, se incautaron cerca de 300 embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
Por supuesto, esta teoría no basta por sí sola para explicar el auge del narcotráfico. También cabe meter en la ecuación factores como la demanda internacional de drogas, la globalización de las redes criminales o la enorme rentabilidad del negocio, que ha supuesto, a su vez, la enorme evolución de las empresas de narcotraficantes hasta lo que son ahora.
Sea como fuere, lo innegable es que, mientras Wilson y Kelling formularon su hipótesis, en Galicia empezaba a florecer el contrabando de tabaco que regaba de billetes zonas empobrecidas, lo que a su vez generaba el beneplácito de la población sobre las actividades que realizaban sus vecinos. Una ventana rota que, décadas después, se ha convertido en un verdadero problema que asola a España.