Pedro Sánchez y Salvador Illa, en Barcelona el pasado mes de junio
Incapaces de gobernar
Los Presupuestos ficticios de Sánchez y los de Illa se derrumban el mismo día
Los socialistas habían estado dando hilo a ambas cometas durante meses para acabar cortándolo este miércoles de cuajo. El presidente no quiere que las concesiones a ERC arruinen la campaña de Montero
El Gobierno de España no tendrá Presupuestos de 2026 y la Generalitat de Cataluña, tampoco. Al menos, no hasta el segundo semestre, en el mejor de los casos. Los socialistas habían estado dando hilo a ambas cometas durante meses para acabar cortándolo ayer de cuajo. Y sin reconocer el más mínimo error: tanto Pedro Sánchez como Salvador Illa echaron la culpa a la guerra de Donald Trump y Benjamin Netanyahu.
A primera hora de la mañana, el presidente de la Generalitat compareció para anunciar que había pactado con Esquerra retirar de la tramitación parlamentaria las cuentas públicas para adaptarlas a la situación provocada por la operación en Irán y dar más tiempo a la negociación. La realidad es que Sánchez no quería que las concesiones a ERC arruinaran la campaña de María Jesús Montero en Andalucía. Porque Oriol Junqueras se negaba a retirar la enmienda a la totalidad que ERC tenía presentada y que habría hecho que los Presupuestos de Illa cayeran el viernes, en su primer asalto parlamentario.
A última hora de la misma mañana, el presidente del Gobierno fue preguntado en la Moncloa por la aprobación de las cuentas de 2026 en el Consejo de Ministros, puesto que se había comprometido a que del primer trimestre no pasaba (es el tercer año consecutivo que han tenido que prorrogar las de 2023). Y Sánchez deslizó que incumplirá de nuevo.
Su argumento fue que «la gravedad de la situación que tenemos encima de la mesa» obliga al Ejecutivo a centrarse en el decreto anticrisis que aprobará el viernes y que llevará a convalidar el próximo jueves. Cuando la realidad es que Sánchez no tiene ni remotamente los apoyos parlamentarios para sacar unos Presupuestos adelante. No los ha tenido en toda la legislatura y menos aún desde que Junts decidió bloquearla, en octubre.
Hasta 24 horas antes
Lo más llamativo es que, 24 horas antes, la portavoz del Ejecutivo fue preguntada al respecto en la habitual rueda de prensa de los martes y reiteró el compromiso de aprobar los Presupuestos de 2026 antes de acabar marzo. La pregunta a Elma Saiz fue: «Quedan solo unos días para que acabe este primer trimestre, el límite que se puso el presidente para presentar unos Presupuestos y querría saber si el Gobierno va a cumplir con su propio plazo». Y su respuesta: «Sí, en relación a los Presupuestos, así lo hemos dicho y todavía estamos empezando, atravesando la mitad del mes de marzo, con lo cual, en ese sentido, como hemos dicho, cumpliremos con lo verbalizado de presentar el proyecto de Presupuestos».
De hecho, al término de la rueda de prensa, fuentes del Ejecutivo situaron la aprobación en uno de los dos Consejos de Ministros que le quedan a marzo, el del día 24 o el del día 31, a pesar de ser este último Martes Santo. Pero así, supuestamente, le daba tiempo a María Jesús Montero a presentarlos en la sala de prensa de la Moncloa antes de abandonar el Gobierno –en abril– para centrarse en su candidatura a las elecciones andaluzas.
Era falso. El Debate contó el 5 de febrero que, por error, el Ejecutivo había revelado en el BOE de un día antes que no esperaba tener Presupuestos tampoco en 2026. La confesión involuntaria se produjo en el texto del real decreto ley con la subida de las pensiones. En él, el Ejecutivo eliminó la referencia a los Presupuestos de 2026 en la disposición adicional primera y la sustituyó por una fórmula indeterminada. Esta: «En tanto se apruebe una nueva Ley de Presupuestos Generales del Estado, el contenido de los títulos IV y VIII, y las disposiciones adicionales concordantes de la Ley 31/2022, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2023, así como sus disposiciones de desarrollo mantendrán su vigencia (…)».
El Gobierno lleva tres años consecutivos teniendo que revalorizar las pensiones por decreto ley precisamente porque no hay Presupuestos desde el ejercicio 2023 y porque lleva viviendo toda la legislatura de prorrogar aquellos. Así pues, desde el 1 de octubre de 2023 el Gobierno está en abierta rebeldía constitucional, dado que presentar las cuentas públicas no es una opción, sino una obligación recogida en el artículo 134.3 de la Carta Magna: «El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior».
En 2024 no los llevó ni siquiera al Consejo de Ministros por el adelanto electoral en Cataluña. Entonces los socialistas argumentaron que era mejor centrarse en los de 2025, porque estando ERC y Junts en campaña en Cataluña no iban a querer negociar nada. Pero resultó que en 2025 tampoco les vino bien. Durante enero, febrero, marzo y hasta abril de ese año siguieron hinchando el globo, hasta que en mayo explotó. El Gobierno ni siquiera reconoció en ningún momento que había renunciado a la presentación de las cuentas públicas, sino que simplemente corrió un tupido velo. El mismo que ayer corrió Sánchez, otra vez.