La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en el Congreso de los Diputados
Cuenta atrás para Yolanda Díaz: un último órdago que retrata el fin de su ausente liderazgo en Sumar
A la espera de su salida en diferido, la vicepresidenta apura sus últimos meses al frente de la cartera de Trabajo con la agenda internacional repleta, la extrema izquierda descabezada y su gran proyecto guardado en un cajón
En poco más de un año, Yolanda Díaz cederá la cartera de Trabajo, el liderazgo de Sumar y cesarán sus giras estadounidenses como vicepresidenta segunda del Gobierno. Con una extrema izquierda hundida en el panorama nacional y los batacazos electorales regionales —unida a su «muy meditada» renuncia— la coalición magenta reúne a su Grupo Coordinador para dirimir el rumbo del proyecto.
El plantón de Sumar en el Consejo de Ministros extraordinario de este viernes no ha sido sino la última escena de uno de los numerosos roces entre Díaz y Sánchez en los últimos meses, intensificados por la presunta corrupción en el seno del PSOE y, especialmente, los supuestos casos de acoso sexual: el expresidente de la Diputación de Lugo, José Tomé; el exasesor de Moncloa, Paco Salazar; o el ex-DAO de la Policía Nacional, José Ángel González. «Toca un cambio absolutamente profundo en el equipo de Gobierno, así no se puede continuar (...) Es insoportable lo que estamos viviendo. Es la corrupción, son los puteros, el machismo, es el hastío, no se puede más», decía la ministra de Trabajo el pasado 12 de diciembre en La Sexta. Aquel ultimátum se ha quedado en un órdago.
Sin embargo, ese enfrentamiento se ganó el rechazo de las formaciones que integran Sumar: primero Mónica García —Más Madrid— y después Antonio Maíllo —Izquierda Unida—, quienes le reprocharon no haber consensuado su pulso a Sánchez. Ni siquiera informar de ello. La autoridad de la vicepresidenta quedó herida en la coalición, empezando los partidos a hacer la guerra por su cuenta. A la pérdida de apoyos internos hay que añadir las derrotas en Moncloa: la reducción de jornada laboral a 37,5 horas —tumbada por Junts y guardada en el cajón— y su llamada a «defender la democracia» tras la condena al fiscal general del Estado.
Con todo, llegó la primera plaza de elecciones autonómicas: Extremadura. Sumar no figuraba en las papeletas mientras veía cómo la coalición Podemos-IU-AV aprovechaba el pinchazo del PSOE y casi doblaba su representación (de cuatro a siete escaños). El 21-D la portavoz de la coalición Lara Hernández culpaba a Sánchez del peor resultado socialista en la región por «actuar como si nada hubiera pasado» —por haber mantenido en la candidatura al procesado Miguel Ángel Gallardo—. «Resistir no es una estrategia, es una renuncia. Avanzar es la única opción política legítima», apostillaba. En esta ocasión, el resto de socios de los magentas sí que se manifestaron en línea con Hernández.
Paralizada en el Gobierno y resquebrajando a los magentas, Díaz dio el salto al panorama internacional para deteriorar las relaciones de España con EE.UU. La vicepresidenta criticaba la política de «ordeno y mando» de Trump —tras la captura de Maduro y la amenaza de hacerse con Groenlandia—, a la vez que pedía a la Unión Europea «no tolerar relaciones de vasallaje» con la potencia norteamericana.
La vivienda sería el siguiente incendio de Moncloa, posicionándose Sumar en contra de la bonificación del 100 % en el IRPF que Sánchez anunció para que los propietarios no suban el alquiler a sus inquilinos cuando venzan los cinco años de contrato.
Varapalos electorales y giras internacionales
En los siguientes comicios, en Aragón, Sumar sí que concurrió junto con IU para competir con las listas de Chunta Aragonesista —aliados en el Congreso— y con Podemos, ahondando más en la desunión a la izquierda del PSOE. Entretanto, la portavoz adjunta de Sumar —y portavoz de Comuns— Aina Vidal, llamaba a «continuar» con la coalición y llamaba a las derechas «gente patológicamente enferma a la que lo único que le importa es el negocio». IU-Sumar mantenían el escaño, pero el porcentaje de voto cayó del 5,10 % al 2,94, mientras que Podemos desaparecía de las Cortes.
Las últimas elecciones en Castilla y León no fueron mejores. Sumar formaba parte de En Común (IU-Sumar y Verdes Equo) tampoco lograban representación tras cosechar un 2,2 % de voto.
A la vez que la extrema izquierda se desintegraba, Díaz pasó tres meses viajando. Recorrió Bruselas —para el Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores de la UE— y dos días después se trasladó a Saint-Vincent, en los Alpes italianos —para el coloquio ‘¿Cómo prospera la democracia?’, hospedándose en el lujoso Grand Hotel Billia—. Una semana después se movió a Suiza para visitar la sede de la Organización Internacional del Trabajo y seis días más tarde se desplazó a Helsinki, donde despachó con representantes de la Organización Central de Sindicatos de Finlandia —acompañada de su hija de 13 años—.
Yolanda Díaz Helsinki (1)
A principios de febrero iniciaba una gira de tres días por Estados Unidos: Cambridge (Massachusetts), Nueva York —en el Consulado General de España— y encuentros con la representante especial de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ante las Naciones Unidas, Cynthia Samuel-Olonjuwo, con responsables del sindicato Los Deliveristas Unidos, con de Hands off NYC Coalition y con el secretario general adjunto de Políticas de Naciones Unidas, Guy Ryder. A estos hay que sumarle el último a Hollywood con motivo de los Oscar 2026, colado en la Agenda de Gobierno, en los que no se dejó ver.
El divorcio en el Gobierno parecía inevitable. Sin embargo, tras la subida del SMI con los sindicatos, Yolanda Díaz mostró públicamente su admiración por Sánchez. «Con acuerdos y desacuerdos, siempre has estado en el lado correcto de la historia».
Rita Maestre, Lara Hernández, Antonio Maíllo, Mónica García y Ernest Urtasun
Ausente en la refundación
Volvió a estar ausente mientras figuras de la extrema izquierda trataban de erigirse como alternativa a un partido socialista que cosecha derrota tras derrota electoral en cada territorio. Aunque dedicó una breve comentario en redes sociales, no apareció en el acto de refundación de la izquierda que contó con Lara Hernández, Ernest Urtasun —ministro de Cultura y dirigente de los Comuns—, Antonio aíllo y Mónica García.
Apenas cuatro días después, y después de un fin de semana de compras y conciertos en La Coruña, la vicepresidenta anunciaba que no sería la candidata en las elecciones de 2027.
Mensaje de Yolanda Díaz en redes sociales tras el acto de la extrema izquierda
Desde entonces, varios nombres se han sucedido para encabezar los reinos de taifas de la extrema izquierda: Gabriel Rufián, Ada Colau o el ministro Bustinduy. Eso sí, Díaz apurará la legislatura en un Gobierno con cada vez menos apoyos, poniendo en alerta tanto a socialistas como a Podemos para aprovechar el rédito electoral.
Por el momento, la vicepresidenta reclamaba «cuidar» el Ejecutivo de coalición y se negaba a posicionarse por un sucesor. «Se abre una época nueva» —consideraba— en la que estará presente «de otra manera, y, por supuesto, dando esperanza a la gente».