Luis Bárcenas declara ante la Audiencia Nacional en el juicio del caso Kitchen
Bárcenas sitúa los seguimientos a su esposa en 2013 y admite que mandó borrar audios sobre Rajoy
También ha reconocido la existencia de una nota donde se afirmaba: «Hay que destruir todos los audios de M.R., no debe quedar nada»
El extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, ha declarado este lunes al tribunal de la Audiencia Nacional (AN) que juzga la denominada Operación Kitchen. Durante su declaración, ha explicado que su esposa comenzó a notar seguimientos a partir de julio de 2013, pero que, en aquel momento, la interpretación fue muy distinta a la que hoy se analiza en sede judicial, ya que, según su testimonio, pensaron que se trataba de periodistas interesados en el caso, sin contemplar que pudiera existir un dispositivo de carácter policial.
Ese detalle encaja en el contexto de la investigación que trata de esclarecer si desde el Ministerio del Interior se articuló un operativo para acceder a información sensible del propio Bárcenas, especialmente aquella que pudiera afectar a dirigentes del partido. En ese marco, el extesorero ha ido desgranando otros episodios que refuerzan la relevancia de su entorno en aquellos meses, y uno de los puntos clave es el papel de su entonces chófer, Sergio Ríos, a quien ha descrito como una persona de absoluta confianza que desempeñaba funciones que iban más allá de la conducción, incluyendo tareas administrativas y manejo de documentación.
Según su relato, Ríos tenía acceso habitual a sus dispositivos electrónicos, ya que Bárcenas solía dejar el teléfono móvil en el coche durante reuniones, protegido con sistemas destinados a evitar su localización. Ese acceso, unido a las funciones que desempeñaba, ha sido uno de los elementos analizados en el juicio, en el que el exconductor está acusado de haber actuado como confidente dentro del supuesto operativo.
Además, Bárcenas ha confirmado que fue ese mismo chófer quien, por indicación suya, trasladó documentación relevante desde su despacho en la sede del partido hasta un local de su esposa en Madrid, un espacio que posteriormente habría sido objeto de interés dentro de la investigación.
Más allá de los seguimientos, Bárcenas también ha reconocido que, durante su estancia en prisión, encargó a otro interno con conocimientos informáticos la destrucción de determinadas grabaciones que tenía almacenadas en la nube y que estaban relacionadas con Mariano Rajoy. Según ha detallado, esos audios eran tres grabaciones concretas, una en la que él mismo explicaba aspectos de la denominada «contabilidad extracontable» del Partido Popular, otra «muy cortita» con Rajoy y una tercera, más extensa, con el actual senador Javier Arenas.
El extesorero del PP, Luis Bárcenas, declara en la Audiencia Nacional
En el caso de la conversación con Rajoy, Bárcenas ha relatado que la grabación recogía un encuentro en su despacho en el que le entregó un documento con el saldo de esa contabilidad. Según su versión, el entonces presidente se sorprendió al verlo y, tras preguntarle «¿cómo es posible?», introdujo la hoja en una destructora de papel. También ha explicado que la grabación con Arenas tuvo lugar en un restaurante de Sevilla y giraba en torno a los ingresos extracontables del partido y a las personas que percibían esos fondos.
Para eliminar ese material, según ha explicado, facilitó al interno las claves de acceso, direcciones de correo y las instrucciones necesarias, además de abonarle entre 4.000 y 4.500 euros para llevar a cabo la operación. El plan pasaba por aprovechar un permiso penitenciario del recluso para acceder a los archivos y eliminarlos.
Incluso le entregó una nota manuscrita con indicaciones explícitas: «Hay que destruir todos los audios de M.R., no debe quedar nada», en referencia a Mariano Rajoy. Bárcenas ha reconocido esa nota como propia y ha llegado a identificar al preso al que se la dirigió. Aunque ha reconocido que desconoce con exactitud qué llegó a hacer, ha señalado que, tras recuperar la libertad, ese material ya no se encontraba disponible.
La Fiscalía sostiene que los acusados en la causa conocían este encargo y que llegaron a controlar los movimientos del interno, aunque no consta que obtuvieran copia de los archivos ni que el trabajo llegara a completarse, ya que el preso fue detenido durante el permiso en el que debía ejecutarlo.
Durante el interrogatorio, además, las defensas han cuestionado las contradicciones de Bárcenas a lo largo de los años, recordando que en etapas anteriores llegó a negar la existencia de estas grabaciones. El propio extesorero ha atribuido esos cambios de versión al contexto judicial y a su relación con el Partido Popular, que se rompió definitivamente con el paso del tiempo. En esa línea, también ha relatado la visita de un abogado que le ofreció la posibilidad de desmontar el caso Gürtel a cambio de una cantidad millonaria –entre 6 y 12 millones de euros– mediante la actuación de varios mandos policiales, entre los que mencionó al comisario José Manuel Villarejo.