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Koldo García, este jueves ante el Supremo

Koldo García, este jueves ante el Supremo

Caso Mascarillas

Koldo carga contra Aldama, protege al exministro Ábalos y salva a Sánchez pero no al PSOE de las «chistorras»

La declaración del exasesor de Transportes, durante más de ocho horas en el Supremo, ha servido para poner de manifiesto la estrategia del «binomio» socialista frente al empresario de la trama, que ha pactado con la Fiscalía

El Supremo vivía hoy una de esas jornadas que marcan un antes y un después en una causa judicial como la del caso Mascarillas. Por primera vez, en la Sala de Plenos del Alto Tribunal, tras el paseíllo de testigos, peritos, funcionarios, altos cargos y miembros de la UCO, el 'sanchismo' se sentaba en la Sala de Plenos, de la mano de Koldo García Izaguirre.

Ocho horas de interrogatorio en las que el escudero y hombre para todo del exministro de Transportes José Luis Ábalos no solo se desentendía de todas y cada una de las acusaciones que pesan sobre él –organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias–, sino que, además, ponía en marcha una estrategia de defensa, perfectamente orquestada y calculada al alimón con su exjefe: salvarse mutuamente y, de paso, mantener a Pedro Sánchez, 'el 1', fuera del foco directo de la trama. No así al PSOE, al que salpicó con la grasa de las «chistorras». Esto es, los billetes de 500 euros que destapó la Guardia Civil y Koldo reconocía, por primera vez, en público haber recibido en los sobres que recogía en Ferraz.

El ambiente en la sala era colérico desde primera hora del día. Koldo llegaba con varias carpetas bajo el brazo y gesto cansado, pero mirada firme. Sentado frente a los siete magistrados que van a juzgarle, atentamente asesorado por su abogada, Leticia de la Hoz; y, con Ábalos de fondo, sentado en el banquillo de los acusados, el 'Grandu' de la trama, arrancaba la jornada contestando a las preguntas del fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón. Y lo hacía con una actitud y un discurso diametralmente opuestos a la declaración prestada por Víctor de Aldama este mismo miércoles. Donde el empresario había dibujado una trama piramidal con Sánchez en la cúspide, Koldo optó por la negación sistemática y el contraataque selectivo.

«No reconozco nada de lo que se me acusa», aseguraba el exasesor. La frase, repetida en varias ocasiones, era el anticipo perfecto de su posición procesal: negó haber cobrado 10.000 euros mensuales de Aldama, entre 2019 y 2022; que los apuntes localizados en su teléfono («Metálico: 10.000») fueran las 'mordidas' recibidas como pago a su intermediación, a favor de Soluciones de Gestión, en los contratos de las mascarillas para los que sólo ayudó en la logística, tras su llegada a Barajas procedentes de China; renegó de los regalos: ni moto, ni coche, ni el tratamiento de fertilidad para su exmujer Patricia Úriz (Aldama lo pagó, pero aseguró que lo devolvió en tres plazos)...

Pero donde Koldo fue especialmente quirúrgico fue al desmontar la versión de Aldama. Frente a la visión del empresario, que se presentó como un simple «conseguidor» arrepentido, el exasesor pintó el retrato de alguien que pedía favores a diestro y siniestro, desde contactos en Industria hasta viajes a República Dominicana o gestiones inmobiliarias.

El «amigo» con el que llegó a hablar «cinco veces al día» pasaba al ostracismo tras el cese de Ábalos. La relación terminó tan mal que «incluso hubo un enfrentamiento físico», espetaba Koldo, provocando un rumor en la Sala. Koldo no solo se desmarcó: señalaba directamente a Aldama como el verdadero interesado en sacar tajada.

Eternamente agradecido a Ábalos

El tono, en cambio, mutó para referirse a Ábalos. El exministro recibió una protección absoluta de quien se definía, una y otra vez, como un mero «ayudante» del ministro. Koldo era quien le quitaba trabajo, el que le adelantaba los gastos de las pensiones de sus hijos menores, compraba encargos en joyerías o enviaba flores para sus parejas, el que gestionaba las vacaciones en chalés como el de La Alcaidesa, en Cádiz, o el de La Parra, en Marbella.

«Yo a Ábalos voy a estarle agradecido toda la vida», decía Koldo en un arranque de lealtad que sonó a declaración de principios. Sobre las mascarillas, el nudo gordiano del juicio, insistía en que Ábalos solo le ordenó «volcarse» en que el material sanitario llegase en tiempo y número. Nada de decisiones opacas ni comisiones irregulares. Tampoco peticiones de 'enchufes' para sus amigas y examantes, Jéssica Rodríguez, a la que dibujó como una mujer peligrosa capaz de llegar al chantaje, o Claudia Montes, la ex-Miss Asturias +30.

El exministro, que declarará el próximo lunes, día 4, a partir de las 10.00 horas, respira hoy más tranquilo, en una celda separada de su exasesor porque no le ha fallado.

Como tampoco a Sánchez, salvado por Koldo, que negó haber mantenido contacto directo con él cuando llegó al Gobierno. Una vez en la Moncloa, «yo ya no hablaba con el presidente», sentenciaba. Una afirmación que rechazaba, de plano, las afirmaciones de Aldama sobre un Sánchez «al tanto de todo» y que supuestamente agradecía en privado los favores. Ni rastro de la «banda organizada» que el empresario había descrito ni tampoco de las llamadas telefónicas que el empresario aseguró haber presenciado.

Los sobres con 500 euros de Ferraz

El PSOE no tuvo tanta suerte. El momento más incómodo para Ferraz llegaba por boca de Koldo, a preguntas de su propia abogada. El exasesor verbalizó «con rotundidad» que recibió dinero en metálico del partido durante tres años. «Una o dos chistorras al mes», dijo textualmente, refiriéndose a los billetes de 500 euros que la UCO detectó en los mensajes incautados en los teléfonos móviles de los miembros de la trama.

Koldo explicó que se trataba de reintegros de gastos por su trabajo en la Secretaría de Organización del partido, donde él no ostentaba ningún cargo orgánico, y por tareas en el ministerio a favor de «Jose», en referencia a Ábalos. Incluso mencionó que algunos billetes se los daban guardias civiles y turistas para que los cambiara, porque no querían efectivo tan grande. «Chistorras de 500 euros», repitió. La expresión, coloquial y gráfica, quedó flotando en la sala como una bomba de relojería.

No en vano, la versión de Koldo anulaba las afirmaciones vertidas por el exgerente del PSOE, Mariano Moreno Pavón. Durante su comparecencia como testigo, Moreno negaba tajantemente cualquier pago en billetes de 500 euros y, mucho menos, sin contabilizar. Koldo lo contradijo sin pestañear, sorteando una responsabilidad directa de Sánchez, aunque dejando a la formación con un serio problema de financiación irregular. Porque las «chistorras» no eran de Aldama, eran del PSOE. Y eso, en un juicio por corrupción, con una causa secreta abierta en la Audiencia Nacional, pesa.

Así las cosas, son varias las fuentes consultadas por El Debate las que coinciden en que esta declaración no era improvisada. Se trataba de una estrategia pactada entre el «binomio» Koldo y Ábalos. Ambos, conscientes de que Aldama había ido a por todas el miércoles –implicando incluso al presidente–, optaron por la vía del «yo no fui, fue él», quebrando la credibilidad del «ornitorrinco procesal» y cuestionando algunas de las conclusiones recogidas en los atestados de la UCO.

Pase lo que pase la próxima semana, Koldo ya ha dejado el camino despejado: inocencia plena, contraataque a Aldama y lealtad al jefe. El PSOE, mientras tanto, tendrá que explicar esas «chistorras» que su exgerente juró que nunca existieron, pero que el exasesor del exsecretario de Organización asegura haber recibido. El 'sanchismo', una vez más, en el Supremo, bajo la sombra de la sospecha de donaciones irregulares para financiarse. Y, esta vez, el que hablaba era uno de los suyos.

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