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Aldama asegura que el PSOE se financió ilegalmente por empresas que hacían «donaciones en efectivo»

Aldama asegura que el PSOE se financió ilegalmente por empresas que hacían «donaciones en efectivo»

Juicio del 'caso mascarillas'. Día 11

Aldama apunta la financiación ilegal del PSOE: Koldo le pidió actuar como «nexo» con las constructoras para que donasen «en efectivo»

El empresario de la trama de corrupción que salpica al Gobierno se ha sentado, ante el tribunal de siete magistrados, para contestar a todas las preguntas planteadas tanto por las acusaciones como las defensas

Fue Koldo García Izaguirre quien le explicó a Víctor de Aldama la« fórmula» para lograr que empresas constructoras donasen dinero al PSOE. «Siéntate con esta constructora, que te digan a qué licitación quieren ir y en una van a ir a baja temeraria, en otra por debajo de la tabla y en otra por encima para que ganen la licitación», ha relatado el comisionista de la trama de corrupción que salpica al Gobierno, que le pidió el ex asesor ministerial, en 2019.

«Me dijo que me iba a presentar a empresas constructoras que trabajaban para el Ministerio» de Transportes, relata Aldama en respuesta a preguntas del fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón. Koldo se interesó por si podía encargarme porque necesitaban «a alguien» que tenga los contactos porque «a nosotros nos hace falta para la financiación para el partido» de Pedro Sánchez, ha abundado Aldama según le explicó el propio asesor de Ábalos. Preguntado por si Sánchez era conocedor del sistema, Koldo le dijo a Aldama, siempre según la versión de éste: «El presidente todo lo que hacemos lo tenía claro y lo sabía, estaba al tanto de todo».

La colaboración, a todas luces, no era «una donación al uso», ha apuntado el empresario. «Le pregunto quién va a facturar y me dice que las constructoras pagan en efectivo, Ahí entiendo que estamos haciendo algo ilegal», ha detallado Aldama antes de explicar que, si bien aquel asunto no le gustó demasiado, la propuesta tampoco le resultó del todo incómoda. «Yo soy empresario y me estaba ganando su confianza», ha insistido.

De acuerdo con el relato de Aldama, ése fue el germen de la trama de corrupción en el que las empresas pagan en metálico, una serie de 'mordidas' a cambio de contratos públicos que empezaron a caer como «una ruleta». «Empezaron a caer licitaciones» dependiendo de las cuales «pactábamos una cantidad» porque el comisionista ha explicado que no había un acuerdo genérico como tal.

Llegados a este punto, el empresario ha querido aclarar que fue Koldo quien le propuso la colaboración y no a la inversa porque él, en todo momento, «lo que buscaba era notoriedad» para luego tener acceso a otros negocios que eran en los que él tenía el verdadero interés para sus empresas.

Aldama recuerda cómo recogía los pagos de los constructores y, después, los entregaba, directamente, a «Koldo, en el Ministerio [de Transportes, siempre en presencia de Ábalos] y al señor Ábalos en su casa de El Viso». La dinámica era «muy simple» pero, en ocasiones, el ex asesor se ponía «nervioso» porque Ábalos, pedía más dinero y «los empresarios me pagaban cuando me podían pagar».

El «afán de Ábalos» por obtener beneficios de la trama desencadenó la idea de poner el piso de la Castellana, a nombre del ministro, «como una garantía para que esté tranquilo» de que va a cobrar. Por eso, «por el piso no se paga nunca nada», ni la idea era «que se utilizase para que [Ábalos] entrase a vivir», apostilla Aldama. «Entre otras cosas», explica, porque en el piso había inquilinos a los que se les «iba a presentar una demanda de desahucio». Cuando Aldama puso al ex ministro al tanto de esta situación, Ábalos le dijo: «Si necesitas que hable con el jefe de la Policía [aunque no ha sabido nunca a qué jefe se refería], me lo dices y le llamo».

El pago del piso de Jéssica

«Era casi imposible suministrar todos los meses cantidades importantes de dinero en efectivo», se lamenta Aldama. Así las cosas, el empresario estableció para los gastos «mensuales fijos» de Koldo y Ábalos un fijo de 10.000 euros, satisfechas del propio patrimonio del empresario, pero también pidió un método alternativo de pago. Fue en ese momento en el que surgió la posibilidad «de pagar el piso a Jéssica» o de poner a su disposición las viviendas vacacionales de las que el ministro disfrutó en varios enclaves de la costa española (el de La Alcaidesa, en Cádiz o La Parra, en Marbella).

De la vivienda de la ex amante de Ábalos, se quedó encargado -«comisionado» por Aldama, apunta el fiscal Luzón- el también empresario Alberto Escolano que «es mi socio, no mi testaferro, como se ha dicho», relata el comisionista. «Yo no tenía tiempo para ponerme con el tema de una pareja del señor ministro» y, además, «a mí en Madrid me conocía mucha gente» por lo que ante cualquier incidencia, «era mejor gestionarlo de esta manera», explica al tribunal.

Aldama ha corroborado no sólo que fue Koldo quien le pidió esa contraprestación sino que, en una ocasión, «reunidos [los tres] en el despacho del Ministerio», le hizo ver, expresamente, a Ábalos «lo que está haciendo Víctor para que Jéssica esté bien». Con esta afirmación, Aldama ha insistido en que el ex ministro estaba al tanto de que la casa de su entonces pareja, en Torre España, se estaba abonando como pago a cambio de los favores de Ábalos, con razón de su cargo.

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