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El exministro de Transportes José Luis Ábalos declara como acusado en el juicio del Tribunal Supremo por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillasEP

Juicio del 'caso mascarillas'. Dia 13

Ábalos se resigna a una «condena clara» en el Supremo: «Es un caso mediático juzgado hace tiempo»

El ex ministro de Transportes se ha mostrado resignado en su declaración a que el resultado de la causa será negativa para él. Se ha desvinculado de cualquier irregularidad en la compra de mascarillas y ha sostenido que hubo más ofertas que la de la empresa de Aldama, Soluciones de Gestión

«Éste es una caso mediático, juzgado hace tiempo, con condena clara», ha espetado José Luis Ábalos en el Supremo, cuando ya han transcurrido dos horas desde que comenzase su declaración como acusado en el Supremo. El ex ministro de Transportes se ha resignado al resultado de una sentencia que se conocerá, con toda probabilidad, antes de verano y en el que se ha desentendido, tanto de las contrataciones irregulares de sus dos ex amigas Jéssica Rodríguez y la ex Miss Asturias +30 Claudia Montes, como de los contratos de material sanitario, a cambio de 'mordidas', a la empresa de Víctor de Aldama, Soluciones de Gestión.

En este último aspecto, Ábalos ha explicado que además de la oferta presentada Aldama, que fue beneficiada con la adjudicación de 8 millones de unidades de mascarillas, «hubo otras» distintas. Cuatro «contemporáneas» a la de Soluciones de Gestión, según lo informó el propio Koldo. De hecho, Ábalos ha desviado a su ex asesor la responsabilidad de haber 'filtrado' la «necesidad» a Aldama. El empresario «iba a ver con frecuencia a Koldo y es más que probable» que lo conociera por él.

«Fueron días muy intensos. Entre el 14 y el 20 de marzo se aceleran todos los trámites. El subsecretario me dijo que no sacáramos la orden ministerial hasta que no tuviéramos ofertas de proveedores», ha justificado Ábalos. De hecho, ha apuntado cómo tras recurrir al Ministro de Sanidad le dijeron que no sabían cómo gestionar la situación. Salvador Illa, entonces titular de la cartera, sólo le aseguró que no le podían ayudar, pero le advirtió: «Ten cuidado que hay mucha estafa».

A partir de entonces todo el sistema se articuló a través de Subsecretaría, que incluso apostó por el «pago anticipado» del material contratado, precisamente, para evitar ser engañados «o que el dinero se pudiera malversar». Ábalos ha descargado toda la responsabilidad administrativa en la figura del subsecretario, apoyado en todo un equipo de profesionales procedente de la Inspección de Hacienda", también la de Puertos del Estado, porque «yo no sabría redactar una orden ministerial», ha confesado.

Mi primer recurso fue acudir a Sanidad pero me di cuenta que tenían un problema más gordo que el nuestro porque no sabían con quién hablar. La única advertencia que me hizo el ministro [Salvador Illa] fue que (...) tuviese cuidado porque había mucha estafaJosé Luis Ábalos, ex ministro de Transportes

En aquel contexto, Ábalos le ha restado importancia a las conversaciones sobre el asunto que los informes de la UCO ha revelado con Aldama porque la «desesperación era tremenda» en aquel momento. «Todos los días empezaba mi jornada en Moncloa. No teníamos ni un estudio de movilidad en España. En ese nivel de tensión vivimos. Lo voy a decir abiertamente, la preselección se podía hacer perfectamente y era legal. La legislación permitía eso. Yo no traté con nadie, no lo he hecho con ningún trabajo» y así lo ha reforzado apuntando las conclusiones de los atestados de la Guardia Civil que, sin embargo, se refieren a procedimientos que fueron «fiscalizados» por el Tribunal de Cuentas.

Su «única obsesión», ha reiterado Ábalos en varias ocasiones era que «tuviéramos equipos de protección ya». Una «aventura», ha calificado en la que «nadie te podía garantizar nada», ha relatado Ábalos haciendo incluso mención a cómo en otros casos, como con Adif, se dio la situación de empresas proveedoras que presupuestaron el material por «menos dinero» y, sin embargo, después hubo que denunciarlas.

El ex ministro no ha dudado en reconocer que, así las cosas, «íbamos improvisando sobre la marcha», razón que explicaría el motivo de por qué se tomó la decisión de pasar de los 4 millones de mascarillas, inicialmente requeridas, a los 8 millones que se compraron, finalmente. Según Ábalos, con 8 millones se garantizaban un total de 30 días de cobertura para que toda la gente que tenía que trabajar en aquellos días de pandemia pudiese salir porque, de lo contrario se negaban. «Hubo que permitir a los transportistas desplazarse con comida porque la gente tenía que comer, pero tenían que parar a repostar o ir al baño y alguien tenía que limpiarlos en las estaciones de servicio», narra a preguntas del fiscal Alejandro Luzón.

Declaramos el estado de alarma con unas dudas tremendas. El presidente [Pedro Sánchez] consultó con varias personas. Yo era una de ellas y le dije que el estado de alarma había que decretarloJosé Luis ÁbalosEx ministro de Transportes

«De ahí salen los 8 millones», ha aseverado Ábalos, sobre la «orden política» que tomó para respaldar la previsión técnica de adquirir material que «era muy difícil conseguir». «Pedir para 15 días era como no pedir nada», apostilla Ábalos para descartar los 4 millones iniciales, porque «no íbamos a acabar con la pandemia en 15 días. Eso lo sabíamos todos».

Lo que no se imaginaban era que «los peores momentos vinieron después», ha recordado Ábalos. «Yo cuando me ponen a firmar para 15 días, ya lo corrijo porque mi decisión era para 30 días», ha explicado, sin entrar en demasiado detalle cuando Luzón le ha repreguntado por qué, entonces, en un primer momento firmó la orden que daba por buenos los 4 millones de mascarillas que constaban en el primer contrato oficial.