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Juan Van-Halen, articulista de El Debate

Juan Van-Halen, articulista de El Debate, en una imagen de archivoPaula Argüelles

Entrevista

Juan Van-Halen: «Carmen Calvo demostró que no había leído nada en su vida cuando me dijo lo de 'ni Pixie ni Dixie'»

El periodista y autor de Elogio de la incorrección política también ha expresado que «haría una especie de fogata con todas las normas de Sánchez que están políticamente sesgadas»

Juan Van-Halen (Torrelodones, 17 de junio de 1944) demuestra a lo largo de la conversación que, ante todo, es periodista. En política fue senador del PP entre 1991-1995 y 1999-2011, diputado autonómico de 1987 a 2019, y presidente de la Asamblea de Madrid durante la IV Legislatura (1995-1999). Acaba de publicar Elogio de la incorrección política. Crónica del sanchismo y su agonía (Pigmalion Edypro), una recopilación de artículos escritos «durante los años del sanchismo». Antes de terminar cuenta lo que le dijo el premio Nobel Camilo José Cela cuando lo entrevistó por primera vez: «Las entrevistas consisten en lo siguiente: las cobra el autor, las justifica el personaje y se las inventan entre los dos». Hemos sido más precavidos.

Portada de Elogio de la incorrección política (Pigmalion Edypro)

Portada de Elogio de la incorrección política (Pigmalion Edypro)

–Comienza el libro con un artículo en el que asegura que sus allegados le suelen preguntar qué pasa en España. Le repito la pregunta. ¿Qué pasa en España desde la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez en 2018?

–España ha perdido el norte. Todo empezó con Zapatero, que es un poco el padre político de Sánchez. Quisieron conseguir –y cayeron en el error– de superar la Transición. Ellos querían presentarse como una especie de 'España nueva'.

Primero intentaron algo que ya había quedado superado –y que yo creo que les ha salido mal– que es resucitar el franquismo. Empezó Zapatero con su Ley de Memoria Histórica. Yo fui ponente en el Senado de esa ley por mi grupo parlamentario. Luego Sánchez la agravó mucho y la hizo más parcelaria y sesgada con la Ley de Memoria Democrática. Resulta que ETA, a la cual olvidan, es un caso cerrado y antiguo. No se debe ni hablar de ella. Sin embargo, hace 90 años que se produjeron los sucesos que ahora nos están recordando todos los días. A mí eso me parece completamente injusto. Es una ley contra la derecha. Se han equivocado tanto Zapatero como Sánchez en la resurrección del franquismo. Los jóvenes se interesan ahora por Franco y el franquismo gracias a esa resurrección.

–Habla en otro de los textos de la deriva del CIS de Tezanos, y alerta de que puede ser un antecedente de un pucherazo. ¿Ve capaz al Gobierno de alterar las elecciones? ¿Qué le parece la actual situación del CIS?

–El CIS está utilizado ahora mismo como coartada para dar miedo. Hay una reciente encuesta que es pintoresca porque dice que en Andalucía aumenta muchísimo el voto de la derecha. ¿Su interés? Movilizar a la izquierda. Pienso que ni ellos mismos se lo creen. Yo en el CIS he creído siempre, tuvo al frente grandes profesionales, pero desde luego no creo en el CIS de Tezanos.  Ni creen los expertos. Tezanos es un señor que venía de los cuadros dirigentes del PSOE, y Sánchez se ha portado muy bien con él nombrando a familiares directos suyos para cargos importantes en algunas comunidades.

Por otra parte, me preocupa también mucho lo del pucherazo, porque desde el Gobierno controlan los resortes que intervienen en las elecciones, tanto Correos en la custodia como Indra el escrutinio de votos. No es que yo dude de las elecciones, yo dudo de los que pueden estar intentando, de alguna manera, transformar la realidad de unas elecciones. Tengo ese miedo, pero no quiere decir que el pucherazo se pueda  o se vaya a producir. Ya ha habido sospechas sobre las elecciones del 23 de julio del 2023.

–En el capítulo-artículo ‘Maquillaje’ denuncia que, en las sesiones de control, el Gobierno rehúsa constantemente contestar a lo que se le pregunta. ¿Qué supone para nuestra democracia que el Gobierno no conteste a la oposición?

–A veces el Gobierno contesta con preguntas, y en esto es experto Bolaños. Se convierte en oposición de la oposición. Ha cambiado radicalmente la vida parlamentaria. Ese uso actual que se hace en las Cámaras de la descalificación, del insulto, del lenguaje soez… no existía en mis etapas parlamentarias.  Uno podía tener una especie de lío con alguien de la bancada contraria, y luego irse a tomar juntos un café sin rencores. Se hizo célebre mi debate con Carmen Calvo. Al reproducir yo sus frases, al final repetía dixit. Y ella, que era la ministra de Cultura, cuando yo terminé, dijo «pues usted a mí no me parece ni Pixie ni Dixie, así que no me insulte» ¿Pero usted de verdad no ha leído ningún estudio o tratado en el que, después de la reproducción de una frase, figura la palabra dixit para demostrar la fiabilidad del aserto, que se debe a ese señor y no a otro? ¿Usted no ha leído nada en su vida? Y luego nos llevábamos bien.

Ha cambiado radicalmente la vida parlamentaria

–¿Qué es lo más fundamental que deberá hacer un Gobierno alternativo cuando llegue a la Moncloa tras el paso de Sánchez?

–Pienso que la derecha, el centro derecha si se quiere, es mucho más ingenua que la izquierda. Esto lo he pensado siempre. La izquierda sabe vender su relato, que es lo único que hace Sánchez y su gente. Utiliza un relato, lo vende, y va la derecha y cae en la trampa. La derecha funciona como si la situación actual fuera normal, y debería ir también al relato y vender su relato contra el relato contrario. Creo que eso la derecha no lo está haciendo. Por eso, la no izquierda, el no sanchismo, puede que no gane las próximas elecciones. No lo veo tan claro como muchos piensan. La maquinaria de enmascaramiento y manipulación que funciona en la izquierda es muy eficaz para lo suyo, no nos engañemos. Es experta en distracciones y trampas. Sin embargo, la derecha funciona con muy buena fe, con muy buena voluntad. Y, sobre todo, con mucha ingenuidad. Es un error político que puede costar caro. Una mayoría de la ciudadanía cree en la desvergüenza del sanchismo pero la derecha en sus estrategias a menudo lo olvida. O lo aparca.

Lo primero que debería afrontar  un Gobierno sucesor del actual sería –inmediatamente y con todas las controversias que eso pueda crear– hacer una especie de fogata con todas las normas de Sánchez que estén políticamente sesgadas. Debería derogar las normas ideológicas del sanchismo, que son la mayoría de ellas. Pero solo las ideológicas, porque hay otras normas que han salido de la sociedad y del funcionamiento normal de la democracia. También debería poner orden en la economía, porque una de las cosas que hace el sanchismo es transformar la realidad manipulando cifras. Por ejemplo, todavía no sabemos cuántos trabajadores fijos discontinuos hay y cuántos son los realmente parados. El paro se maquilla como tantas  otras cosas.  La baza negra del sanchismo es debilitar a la clase media, que supone un gran colchón social.

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