José Luis Ábalos, durante su declaración de este lunes en el Tribunal Supremo
Lo negó todo
Ábalos deja al margen al PSOE y a Sánchez en una declaración puramente defensiva
El exministro tenía una bala de plata ante la Sala, pero no la disparó hacia arriba. En realidad, lleva más de dos años guardando las espaldas del presidente y del partido.
Toda la prisa que se dio el PSOE en replicar a Víctor de Aldama el pasado miércoles, y a Koldo García el jueves, se volvió silencio tras la declaración de José Luis Ábalos de este lunes en el Tribunal Supremo. El partido del que fue secretario de Organización entre 2017 y 2021 no necesitó hacerse el ofendido ni el ultrajado. Tampoco publicar desmentidos esta vez, como sí hicieron los socialistas después de escuchar a Aldama y a García. Porque nada dijo Ábalos que pudiera comprometer al PSOE. Tampoco a Pedro Sánchez.
Ni siquiera cuando su abogado defensor, Marino Turiel, le preguntó si a él también Ferraz le había liquidado en efectivo algún pago con billetes de 500 euros, como días antes aseguró su exasesor —cuando Koldo también reconoció que los llamaba «chistorras»—. En ese punto, Ábalos comenzó respondiendo que él no iba a contradecir a Koldo, pero que él no había visto ninguno: «A mí nunca me han pagado -el PSOE- uno», sostuvo. También restó importancia al trasiego de efectivo en Ferraz, porque según él era la costumbre en el partido: «Hasta 2021, en el PSOE se pagaba en metálico. Era la cultura del partido», remachó.
El exministro tenía una bala de plata en su declaración ante la Sala presidida por el magistrado Andrés Martínez Arrieta, pero no la disparó hacia arriba. En realidad, lleva más de dos años guardando las espaldas del presidente y del PSOE. Incluso salió en defensa de Sánchez cuando se mostró escandalizado -de nuevo, a preguntas de su abogado- por la inclusión en la causa de una captura de pantalla de un mensaje que se intercambió con el presidente.
«No sé qué tiene que ver con la causa. No entiendo que la conversación de un ministro con su presidente pueda estar así de ventilada. Son cosas que pueden afectar a la seguridad del país. No lo entiendo (…). No tiene ninguna relevancia penal», se quejó. Y lo contrapuso al hecho de que, por el contrario, en la parte de la investigación que afecta a la penetración de la trama en la Guardia Civil no haya un solo nombre. «Ahí hay hasta 13 agentes y todos son números, no sabemos el nombre de nadie. Todo lo que tenga que ver con Interior, todo es secreto oficial», añadió. Cabe señalar que Ábalos guarda un profundo rencor hacia el ministro Fernando Grande-Marlaska, a quien considera el responsable de la «cacería» en su contra.
De la UCO también criticó que, en 10 años, solo le han encontrado 94.000 euros. «¿De tanto dinero, 94.000, sacado de los WhatsApps de Koldo? ¿Eso es lo que se me ha encontrado en 10 años?», se preguntó. También criticó las constantes filtraciones a la prensa.
Nunca ha soltado amarras
Que el exministro no ha soltado amarras con el PSOE lo afirmó en diciembre su hijo. En una entrevista en El Mundo, Víctor Ábalos señaló que la formación estuvo pagando la minuta del abogado de su padre, José Aníbal Álvarez, para «mantenerlo controlado». El exministro rompió con ese letrado el pasado mes de octubre porque le recomendaba que renunciara a su aforamiento como diputado y él no quería. Además, le acusaba de estar detrás de algunas filtraciones a los periodistas. El hijo mayor de Ábalos también sostuvo entonces que, tras la detención de Koldo en febrero de 2024 y la expulsión de su padre del grupo socialista en el Congreso, Santos Cerdán ofreció a su padre un «cheque en blanco» en nombre del presidente para que callara. Cerdán era entonces secretario de Organización del PSOE.
Lo que sí es comprobable es que el partido tardó en expulsar a Ábalos 15 meses desde que le abrió expediente, y solo lo hizo después del estallido del caso Cerdán, en junio del año pasado. También es un hecho que durante el tiempo que Ábalos permaneció como diputado del grupo mixto, siguió votando lo mismo que sus excompañeros de la bancada socialista. Y no por casualidad: el propio Cerdán se encargaba de que así lo hiciera, dada la precariedad parlamentaria del Gobierno, siempre haciendo cuentas para sacar votaciones adelante (y en muchas ocasiones no le salen). También cabe recordar que, si Ábalos volvió a las listas al Congreso en las elecciones generales de 2023 tras haber sido repudiado en julio de 2021, fue porque el presidente así lo permitió (se lo pidió el entonces líder del PSPV, Ximo Puig).
Sánchez viajó a Armenia el día de la declaración de su ex hombre de confianza. Y los ministros que se pronunciaron lo hicieron con guante de seda, siguiendo un argumentario bastante aséptico que les habían enviado a todos ellos. De ahí que incluso repitieran palabras. Óscar López se limitó a reiterar que el partido actuó con «contundencia y rapidez». Félix Bolaños dijo «agilidad y contundencia».
Contra quien sí se permitió Ábalos disparar fue contra el ahora ministro de Transportes, Óscar Puente, por encargar una auditoría de su gestión. Según él, eso le enfadó mucho y llegó a enviarle un mensaje de advertencia: «Si creéis que con esto me vais a apartar, lo tenéis claro».