El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero
Cautivos y desarmados
La decisión de Zapatero de no hablar hasta hacerlo ante el juez condena al PSOE a diez días más de tortura
Los socialistas confiaban en que su «vaca sagrada» rebatiera cuanto antes la teoría del juez, para tener un argumentario al que aferrarse más allá de la pobre defensa que vienen desplegando desde el martes
La decisión de José Luis Rodríguez Zapatero de permanecer callado hasta que declare como imputado ante el juez José Luis Calama, en contra de lo que él mismo anunció inicialmente en su vídeo, ha abocado al Gobierno y al PSOE a diez días más de tortura. Diez días teniendo que defender a su vaca sagrada y su presunción de inocencia sin fisuras, como Pedro Sánchez ordenó el martes a los miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE por WhatsApp y como él mismo hizo el miércoles en el Congreso. Entonces, por dos veces proclamó todo su apoyo al expresidente.
Y, además, esos días irán a peor cuando las partes conozcan el sumario del caso Plus Ultra, lo que se espera para comienzos de la próxima semana, probablemente el lunes. Aunque en la Moncloa creen, o quieren creer, que el sumario completo no aportará más que lo ya contado en el auto de Calama. De quien afirman que solo expone una serie de «conjeturas» sin aportar «pruebas documentales». «Simples indicios», los llamó ayer el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.
El pasado martes, Zapatero se comprometió a atender a los medios de comunicación «en los próximos días» para explicarse, a la vez que la Audiencia Nacional hacía público el demoledor auto de 85 páginas con su citación. Y a ello se agarraban los socialistas para seguir defendiéndolo, para tener un argumentario al que aferrarse: a que el expresidente pudiera rebatir cuanto antes la teoría del magistrado instructor y de la UDEF de que utilizó «sus contactos personales y su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración» para hacer negocios.
Sin embargo, su abogado, el experto en Derecho Procesal Víctor Moreno, le recomendó que no hablara públicamente antes de declarar ante el juez. Ya se expuso bastante en su comparecencia del pasado 2 de marzo en el Senado, cuando ni imaginaba que podía acabar imputado. Entonces dio una decena de pasos que, como contó El Debate, ahora señalan el camino al instructor y a las partes en su futuro interrogatorio. Este está previsto inicialmente para el martes 2 de junio, aunque cabe la posibilidad de que se aplace si el letrado así lo solicita y el juez se lo concede, pero no está nada claro. Así que el entorno de Zapatero hizo saber el jueves que guardará silencio hasta entonces, para incomodidad de los socialistas; de los que tienen que seguir dando la cara estos días.
Y, además, tienen que hacerlo sin más argumentos de defensa que los meramente sentimentales, como los que dio este viernes la ministra Diana Morant: «Humanamente y personalmente, yo le tengo mucho cariño al presidente Zapatero. Lo conozco», señaló. También defendió su legado, que es el otro comodín que todo dirigente socialista o miembro del Gobierno saca estos días cuando se enfrenta a la incómoda pregunta: «Zapatero es el que hizo que por fin en este país sacáramos a miles de familiares que todavía estaban en la cuneta, represaliados del franquismo», añadió la también líder de los socialistas valencianos.
La teoría del lawfare les duró en pie apenas unas horas. La de que Donald Trump es la mano que mece la cuna, por la colaboración del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos en esta investigación, tampoco ha tenido mejor acogida que aquella entre la opinión pública. Ya no les queda mucho más, y los socios se impacientan. Porque la imputación del expresidente también afecta a todos ellos, como costaleros de Sánchez. «Como siempre les digo, prudencia. Creo que el señor Zapatero tiene que dar explicaciones y darlas de manera rápida y, desde luego, dejemos actuar a los tribunales», trató de zafarse este viernes la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
El PSOE podrá evitar, no convocándola, la rueda de prensa de los lunes en Ferraz, puesto que no la hay todos. Pero, en cambio, el Gobierno no podrá evitar la del martes, tras el Consejo de Ministros semanal. Ni tampoco la sesión de control al Ejecutivo del martes por la tarde en el Senado, ni la del miércoles en el Congreso. A ambas faltará Sánchez: a la sesión de control del Senado porque lleva más de dos años sin ir. A la del Congreso, porque ese día el Papa lo recibirá en el Vaticano. Así que el papelón será para sus ministros.
Mal que no mejora, empeora. Entretanto, el juez Calama ordenó el jueves bloquear las cuentas bancarias de Zapatero y de otras empresas investigadas. Y el viernes José Luis Ábalos insistió desde la cárcel en la versión que tanto él como el empresario Víctor de Aldama han mantenido siempre: que el expresidente le puenteó para que el Gobierno autorizara el rescate a Plus Ultra, al que el entonces ministro de Transportes se oponía.