Fundado en 1910
Francisco Rosell
De lunes a lunesFrancisco Rosell

Saquear España con ZP para despiezarla huyendo de la quema

Ni el rescate de una compañía estratégica para la satrapía chavista y para sus conexiones socialistas españolas como Plus Ultra ni tampoco su proyección a la China comunista hubieran sido factibles sin untar con ducados la péndola (la pluma) de escribano

(Foto de ARCHIVO)
El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, (i) junto al ex Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, (d) durante la inauguración del 41º Congreso Federal del PSOE en el Palacio de Congresos y Exposiciones, a 30 de noviembre de 2024 en Sevilla (Andalucía, España). El PSOE inaugura su 41 Congreso Federal en el que el partido cerrará filas y se volcará en apoyar a su líder, el presidente del Gobierno y secretario general, Pedro Sánchez.

Joaquín Corchero / Europa Press
30/11/2024

Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez ZapateroJoaquín Corchero / Europa Press

El gran politólogo Giovanni Sartori, a propósito de los males que aquejan a la democracia representativa, aseguraba que sus profecías se fundamentaban en el deseo de que movieran a la cautela de gobernantes y gobernados. Sin embargo, rara vez sus avisos sirvieron de freno, cumpliéndose sus profecías. Ello lo convirtió en un optimista en los términos descritos por su compatriota Claudio Magris. Tachado de pesimista, el autor de El Danubio comprobaba que el tiempo empeoraba sus cálculos.

Valga el preámbulo a cuenta de cómo se evapora el loor de santidad laica del expresidente Zapatero, imputado por graves delitos de corrupción, y que le han permitido pasearse desnudo como el emperador del cuento entre una izquierda que, ciega de conveniencia, ha anidado ese guindo del que hogaño parecen haberse caído, pese a favorecer, bien callando, bien operando, esa vasta guindalera aún sin perimetrar. Ni el rescate de una compañía estratégica para la satrapía chavista y para sus conexiones socialistas españolas como Plus Ultra ni tampoco su proyección a la China comunista hubieran sido factibles sin untar con ducados –anota Cervantes en El Quijote– la péndola (la pluma) de escribano, aunque quizá debiera escribirse con uve tras la implicación del exministro Escrivá, hoy gobernador del Banco de España, y la «rueda de carreta» para que los trámites corrieran ligeros de la SEPI de María Jesús Montero al Consejo de Ministros que preside Sánchez, luego retribuido con «petrosoles» de Maduro para comandar la Internacional Socialista.

Empero, a los bajados del guindo tras el encausamiento de San ZP, bueno y mártir, no les ha quedado otra que asumir una realidad que no podían ignorar hasta ver si escampa, permaneciendo entre tanto en posición de prevengan. No obstante, los más contumaces, tras fallar el cortafuegos de achacar la paternidad de la causa a oscuras terminales de la extrema derecha, en vez de a las fiscalías francesa y suiza con la asistencia estadounidense, remozan aquello ya tan caduco de que los socialistas pueden meter la pata, pero no la mano, por el de «Zapatero puede ser negligente o descuidado, pero no delincuente» en sintonía con el «mi mujer puede ser una pichona (…) pero que no es una corrupta» sanchista. Al fin y al cabo, se trata, según Marisu Montero, de un machadiano «hombre bueno» que le aclaró a sus dos hijas, hoy en el epicentro de la trama, que «ser de izquierdas es preocuparse por los demás y ser de derechas es preocuparse por uno mismo».

Prefigurando la trayectoria de Sánchez, ZP también llegó para regenerar la política y restañar las heridas para luego conducirse a contramano

En este sentido, la pudrición económica del protagonista de la «operación Tíbet» estuvo precedida de su perversión del lenguaje a través de lo que el filósofo Gustavo Bueno, a partir del clásico de Lewis Carroll, denominó «pensamiento Alicia», que parte de representar un mundo distinto del real y moral. Prefigurando la trayectoria de «Noverdad», Sánchez, ZP también llegó para regenerar la política y restañar las heridas tras ser «presidente por accidente» por la masacre yihadista del 11-M de 2004 que mutó la historia de España para luego conducirse a contramano.

De esta guisa, fijó las bases de los enjuagues con el chavismo con Morodo de embajador en Caracas y con José Bono de titular de Defensa, amén de engrosar el Ejecutivo con tres urdidores de los ERE como los condenados Manuel Chaves, junto a su mozo de espadas Gaspar Zarrías, y su consejera de Hacienda, Magdalena Álvarez. Asimismo, sembró la cizaña del guerracivilismo humillando a las víctimas de ETA, como le afeé el 12 de junio de 2023 en «Herrera en la Cope» al arrogarse el fin de la organización terrorista cuando, afrentando a la verdad, abonó a esta un injustificable precio político tras ser desarmada por los custodios del Estado de Derecho y de la movilización ciudadana.

A partir de aquella garata, se construyó el argumentario de que Zapatero fue proverbial para que Sánchez, pese a su derrota, no fuera desalojado de La Moncloa y se le entronizó como su «gurú». Ello se formalizó con el trasbordo de la «banda del Mercedes» a la «banda de los Rodríguez», esto es, la de los hermanos Delcy y Jorge, la diarquía de la Venezuela postMaduro, y la del que fuera tenido por un ingenuo Bambi. Esa leyenda fue irradiada por los hoy afligidos hijos de ZP cuando el desenlace de las urnas solo cabía endosarlo al PP y a su irresistible tentación por interiorizar el marco de debate de la izquierda. Como el elefante de Kipling, el PP se olvidó de su fuerza, no «el hombre que pregunta».

Luego de saquear el Estado, degradar sus instituciones con la connivencia que recoge el informe de la UDEF sobre Plus Ultra de la fiscal arsénico que ya contribuyó con el inhabilitado fiscal general García Ortiz en la operación sanchista contra la presidenta madrileña Ayuso a raíz del contencioso fiscal de su pareja antes de serlo, e hipotecar la diplomacia española al cártel del Grupo de Puebla bajo la égida comunista de Xi Jinping, los socios de Sánchez no le abandonarán en la estacada. Antes al contrario, buscarán salvar los muebles del naufragio escoltando su fuga hacia ese Estado plurinacional que les conceda seguir percibiendo plurianualidades mediante el despiece de España en un puzle de piezas sueltas empaquetadas con el lazo tricolor republicano.

Esta deriva tiene como autor de la adaptación teatral de una obra ajena al soldado de fortuna Iván Redondo, exjefe de gabinete de Sánchez, al que defenestró por sus ínfulas de Pigmalión de un presidente títere, y que la pasada semana escenificó un ensayo bufo en el Ateneo de Madrid que, en la II República, votó si Dios existía. Al modo de corte republicana de los milagros, un cuarteto de activistas ensayó una variante del cantonalismo confederal de Francisco Pi y Margall, presidente de la fugaz I República.

Los socios de Sánchez no le abandonarán en la estacada. Antes al contrario, buscarán salvar los muebles del naufragio escoltando su fuga hacia ese Estado plurinacional

El elenco lo integraron el podemita Pablo Iglesias, gran casero del 15-M con el gran casoplón que se reportó a costa de los indignados; el ministro catástrofe de Transporte, Óscar Puente, quien compite en petulancia con su Puto Amo echando en cara a sus damnificados que no le perdonen lo bueno que es; un consumidor de subvenciones como el presidente de la FACUA, Rubén Sánchez, al que le viene de casta siendo hijo de quien cosechaba rentas públicas en el Ayuntamiento de Sevilla como presidente de la comunista Federación de Asociaciones de Vecinos, y una farsante de las de cabestrillo falso en ristre como la figurante Sarah Santaolalla, émula de la separatista «Marta, dedos rotos» del referéndum ilegal catalán de 2017.

Parafraseando a Julio Camba, para tales energúmenos, es lo mismo ensamblar las piezas de un puzle a fin de formar un cuadro que hacer añicos un cuadro para gozar de un puzle con el que entretenerse y entretener, cual maniobra de distracción. De hecho, coincidiendo con el pacto de presupuestos en Cataluña entre el criptosoberanista Illa y el separatista Junqueras, que rebasa el marco fiscal constitucional, la alianza Frankenstein alza ese pendón y altera el censo para eternizarse siempre que su feligresía les baile el agua aunque sea tapándose la nariz. Todo ello ante el hartazgo de una sociedad que, a fuerza de escándalos, hace callosidad, pese a la convulsión originada por el místico Zapatero, que, impartiendo lecciones de frugalidad filantrópica, hacía caja con la hambruna y la libertad de los venezolanos. Pero también de los españoles a los que puso a mirar las nubes para forrarse con talante. Como enseña Borges, su autor dizque de cabecera, en «Milonga de dos hermanos», «la soberbia y la codicia inapelablemente envician al que le da noche y día…».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas