El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Senado.
El Debate accede a los informes policiales de la UDEF
El testaferro de la trama «borraba mensajes de forma sistemática» para no dejar rastro de la «misión de Z»
El hombre de confianza del ex presidente eliminó conversaciones de Whatsapp y otros canales de comunicación y creó buzones intermedios para anonimizar las maniobras y la operativa de la red de tráfico de influencias
De los dos informes policiales aportados por la UDEF (Unión de Delincuencia Económica y Fiscal) de la Policía Nacional al juez instructor del 'caso Plus Ultra', José Luis Calama, hay una pieza esencial que se ha puesto en valor por parte de los investigadores y que apunta a un «borrado sistemático» de las comunicaciones entre los principales miembros de la red, para ocultar las maniobras, presuntamente irregulares, de lo que se estaba haciendo, con apariencia de normalidad empresarial.
Así las cosas, los agentes de la UDEF han podido documentar cómo Julio Martínez Martínez, alias «Julito», eliminaba mensajes de forma recurrente y premeditada, dado que al cruzar conversaciones de diferentes chat, en especial de Whatsapp, una vez se han incautado del contenido de los diferentes terminales, la policía se da cuenta de que algunas de ellas está incompletas a un lado de los interlocutores. En concreto, en lo relativo a las respuestas e interacciones del propio Martínez Martínez con otros miembros de la red.
Un hecho que la UDEF describe, en la página 104 del informe 1907 de la causa, como «una estrategia [de Julito Martínez] orientada a dificultar la trazabilidad de sus comunicaciones y, por ende, su vinculación con José Luis Rodríguez Zapatero». O, lo que es lo mismo, y como ya se había producido con el ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz -condenado por revelación de datos reservados del novio de la presidenta de Madrid- una dinámica orientada a la destrucción de pruebas e información sensible, en este caso, de la trama.
Sin embargo, y lejos de ser ésta la única precaución adoptada por Martínez Martínez, los investigadores de la UDEF han localizado varios mensajes, en el móvil del testaferro, que, por su contenido, claramente no iban dirigidos a él, sino a Zapatero. Textos en los que «Julito» recibe frases como «Presidente, nos mantenemos atentos a sus indicaciones» o «Presidente, le reporto las novedades» y que la Policía considera que tienen como destinatario final a Zapatero para quien, Martínez, también como una forma de evitar relaciones directas en el marco de la «organización criminal», actuaba como parapeto.
Y es que, «una vez que se analiza el contenido» de dichos textos, relatan los agentes, con independencia de las referencias presidenciales, «se observa que lo expresado trasciende de lo meramente empresarial ya que», en realidad, se está hablando de "acuerdos, decisiones, compromisos, responsabilidades y acontecimientos del
más alto nivel".
Extracto de las conversaciones incautadas por los agentes de la UDEF en los terminales de los implicados de la trama
Por lo tanto, en varias ocasiones, «Julito» era, además del «banco» de Zapatero, una suerte de buzón intermedio de las relaciones del ex presidente del Gobierno para que éste no figurase de forma directa en los intercambios de información y en las interacciones con otras capas de clientes o de miembros de la red. De esta forma, «Julito» se aseguraba de anonimizar la presencia de «Z», a propósito, en el día a día de la operativa, en cada «misión» que éste iniciaba, como reflejan los agentes en la pagina 79 del mismo informe.
Extracto de las conversaciones de los miembros de la trama sobre la rentabilidad de la «boutique» financiera de Zapatero
Así las cosas, «Julito» trató de ocultar detalles significativos que pudieran servir para seguir el rastro de los negocios de la oficina del ex presidente del Gobierno, que en ocasiones y cómo su enlace en Venezuela reconocieron, resultaron muy rentables para la trama. Del orden de «entre 6-10k [6.000-10.000 euros] mensuales», por ejemplo, «por una alianza» entre una de las empresas clientes de Zapatero con «una institución del estado para operar una planta empaquetadora».
Dicho material, extraído del terminal telefónico de Julio Martínez Martínez, codificado policialmente como R05 DOC 017, aporta evidencias a los agentes sobre cómo «la conducta descrita» por el testaferro de Zapatero, «obedecería a una estrategia (...) orientada a dificultar» la presencia de éste en la trama.