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La vicepresidenta Yolanda Díaz conversa con un diputado de SumarEFE

Otra dura resaca

El PSOE cava más hondo en su teoría de la conspiración mientras Sánchez se borra

El presidente se ausenta del Pleno del Congreso sin tener agenda y vota telemáticamente. Rufián pide su comparecencia en la Cámara y Yolanda Díaz eleva un poco el tono

En otras circunstancias, este jueves habría sido un buen día para el Gobierno en el Congreso, de los que no abundan. O, al menos, no uno tan malo como otros. Al Ejecutivo le daban los números para convalidar el real decreto ley que reforma el copago sanitario. En una legislatura normal, que el Ejecutivo logre que la Cámara Baja dé vía libre a los reales decretos leyes aprobados previamente en el Consejo de Ministros va de suyo. Pero no en esta legislatura: entre enero y abril, el Pleno derogó cuatro, lo nunca visto en democracia. Así que lo de este jueves no era poca cosa.

Sin embargo, el triunfo de la ministra Mónica García no sirvió para paliar, ni por un instante, la preocupación en las bancadas del PSOE y de Sumar. Sus diputados aplaudieron de forma mecánica al final de la votación, pero sin más. El elefante seguía en el hemiciclo: ese auto del juez Santiago Pedraz que documenta una cloaca del PSOE para reventar las causas judiciales que afectan a Pedro Sánchez y los suyos. Sumado a la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra.

El presidente del Gobierno se borró, un día después de tener que comparecer obligado desde Roma (porque esa rueda de prensa estaba prevista de antes). No tenía agenda pública y, aun así, no asistió a la votación. Votó telemáticamente. Lo mismo hizo el ministro Félix Bolaños, que la noche antes asistió a la final disputada por el Rayo Vallecano en la ciudad alemana de Leipzig. El ministro Óscar Puente, que también es diputado, sí estuvo en su escaño al final de la mañana. Y la vicepresidenta Yolanda Díaz.

Esta última señaló poco antes, elevando el tono ante las cámaras más de lo que lo hizo en la sesión de control al Gobierno en el Congreso del miércoles: «La política no es la vergüenza que estamos viendo todos los días en nuestro país, venga de donde venga. La política no es que los expresidentes del Gobierno, se llamen como se llamen, hagan lo que estamos viendo presuntamente que parece que todos hacen».

Después de 12 horas de registro de la UCO en la sede de Ferraz la jornada previa, los socialistas siguen instalados en la misma teoría: Santos Cerdán actuó por su cuenta y riesgo, dicen. Aun cuando el magistrado instructor ha imputado a la actual gerente del PSOE, Ana María Fuentes. Desde el partido y desde el Gobierno recuerdan que Sánchez ni sabía ni autorizó nada, a pesar de que figura en el auto como el «one».

El ministro Puente insistió en la operación para derribar al Gobierno, que ahí sigue también el sanchismo. «Ayer un medio de comunicación (El Confidencial) publicó que esto se iba a producir. La noticia prácticamente estaba redactada un día antes. Hay que preguntarse por qué sucede esto. No tendría mucha importancia de no ser que en este país se haya condenado al fiscal general de Estado por la filtración de una causa secreta. Además, esa publicación de ayer fue utilizada por el grupo popular que, casualmente, tiene esta información con carácter anticipado y la utiliza en la Cámara. Esto sucedió ayer», afirmó el titular de Transportes.

El ministro Óscar Puente, atendiendo a los periodistas en el PlenoEFE

La paradoja es que los socialistas denuncian una trama del Estado profundo pero, a su vez, el ministro del Interior no puede dejar de defender a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como así lo hizo este jueves Fernando Grande-Marlaska. A su juicio, son «profesionales, neutrales y una pieza fundamental con otras instituciones de las sociedades democráticas».

En medio de la enorme incomodidad de los socios de Sánchez, Gabriel Rufián pidió hoy al presidente que comparezca en el Congreso para dar explicaciones. Porque, según el portavoz de ERC en la Cámara Baja, el «silencio» le servía a Mariano Rajoy, pero no a él. «No podemos seguir dando vergüenza», lamentó.

Entretanto, el PP continúa intentando aparcar el foco sobre sus movimientos y centrarlo únicamente en el PSOE y en sus socios. Alberto Núñez Feijóo se limitó este jueves a insistir en una idea que viene repitiendo: «He dicho hace mucho tiempo y lo repito hoy: haré todo lo posible para cambiar al Gobierno y cuando digo todo es todo», zanjó.