El exlíder de Podemos, Pablo Iglesias; la secretaria general, Ione Belarra; la eurodiputada de la formación, Irene Montero y la exportavoz, Isa Serra, durante el cierre de campaña de las elecciones europeas en 2024
El declive electoral de Podemos: de ser la tercera fuerza nacional a salir de los Parlamentos autonómicos
El voto autonómico de la formación de extrema izquierda alcanzó su techo en 2015–2016 en prácticamente todas las comunidades, con la única excepción de una recuperación en Extremadura en 2025
Solo ha crecido su representación en dos ocasiones en los más de 60 comicios autonómicos a los que se ha presentado
Algunas de las conclusiones del terminad ciclo electoral autonómico son evidentes: el bloque de la derecha está al alza, PP y Vox necesitan entenderse para Gobernar y el PSOE va de batacazo en batacazo, cosechando sin parar los peores resultados de su historia. Sin embargo, uno de los más perjudicados ha sido Podemos. La extrema izquierda ha abandonado tres de los cuatro Parlamentos autonómicos que se han decidido en las urnas en estos últimos meses: Aragón, Castilla y León y Andalucía.
Y es que la caída de Podemos ha sido una tendencia desde que se presentara a las urnas nacionales en 2015. La ronda de comicios autonómicos, en la que entraron con fuerza en todos los Parlamentos regionales, sería una premonición de lo que se vería en las generales del año siguiente, en la que se posicionaron como tercera fuerza con 71 escaños en el Congreso de los Diputados. Desde aquel momento, la formación morada no ha parado de empeorar sus resultados.
Poniendo el foco en las elecciones autonómicas, su presenciasolo ha crecido dos veces en las 63 veces que se han presentado a las urnas.
El último ejemplo lo encontramos en Andalucía. En 2015, los 592.371 votos que recibió la formación (el 14,65 %) se tradujeron en 15 asientos en el Parlamento de la región. Tres años después, quedó diluido en amplias coaliciones de izquierda: primero de Adelante Andalucía (en 2018, aportand 11 de los 17 escaños) y Por Andalucía después (3 de los 5 en 2022 y ninguno en 2026). El pasado 17 de mayo se producía su última salida de las cortes andaluzas.
En Aragón ocurrió algo similar. En 2015 cosecharon el 20,29 % de voto de la región, lo que se tradujo en 14 diputados. Tan solo cuatro años después, ese número se redujo hasta 5, pasando de haber recibido 137.325 votos a 54.252. En los siguientes comicios, esas papeletas se redujeron a más de la mitad y su representación menguó hasta un único representante, el cual no lograron revalidar en las últimas elecciones de 2026. En estas recibieron tan solo el 0,96 % de los votos.
Los porcentajes iniciales fueron similares en Asturias, logrando 9 asientos para la Junta General del Principado. En cuatro años, los votos recibidos se redujeron a casi la mitad —de 103.571 a 58.674—, que bajaron aún más en 2023 —21.052—, cuando su representación menguó hasta 1 escaño.
Algo menor fue el resultado inical conseguido en Baleares, donde, en 2015, lograron 10 escaños con el 14,69 % de los votos. En 2019, bajo la marca de Unidas Podemos —coalición con Izquierda Unida—, los parlamentarios del grupo descendieron a 6, siendo 5 del partido. En las últimas elecciones de 2023, también se quedaron con un solo asiento, perteneciente a Podemos, tras recibir un 4,40 % de las papeletas.
De entrada, en Canarias recibieron un porcentaje de voto parecido —14,28 %, 133.044 papeletas—, logrando sentar a 7 de los suyos en el Parlamento regional. Esa cifra volvió a reducirse cerca de la mitad en 2019 —78.532—, reduciéndose sus escaños hasta los 4. En 2023, y tras recibir 35.777 papeletas —menos del 4 %—, perdieron toda representación.
Si bien en Cantabria consiguieron 3 escaños con 28.895 votos, no fueron capaces de mantenerlos ni en 2019 —10.224— ni de recuperarlos en 2023 —13.395—. Esta última, también junto a IU, fue una de las pocas ocasiones en la que han conseguido aumentar sus papeletas. Pese a ello, el resultado fue el mismo, cero diputados.
En cuanto a las Cortes de Castilla-La Mancha, el porcentaje de voto fue menor —9,75 %, en los que se traducían las 107.463 papeletas—. En las dos siguientes, a las que acudieron junto con IU, —recogiendo un total de 74.777 y 45.317 votos en los comicios de 2019 y 2023 respectivamente— quedaron fuera del Parlamento regional.
La tendencia continuaría en Castilla y León, donde este año obtuvieron tan solo el 0,76 % de las papeletas —menos de 9.600— y salieron del hemiciclo. Lejos quedó el 12,14 % —165.475 papeletas— de 2015, que se tradujeron en 10 asientos. La bajada en 2019 fue considerable, pasando a obtener apenas 2 —y menos de 69.000 votos—, una senda que no lograron revertir aun presentándese con Izquierda Unida en 2022 —62.138 papeletas—.
Podemos nunca se ha presentado en Cataluña con su marca, siempre lo ha hecho en grandes coaliciones. En 2015 lo hizo con Catalunya sí que es Pot, junto a Equo, IU e Iniciativa per Catalunya Verds, donde sacaron 11 asientos de los que apenas 3 les correspondían. Tanto en 2017 como en 2021 lo hicieron junto a En Comú-Podem, en la que redujeron su representación a 8 escaños —5 de Podemos— en cada uno de los comicios. Sin embargo, entre 2017 y 2021 perdieron 130.00 votos —326.360 y 195.345 respectivamente—.
13 parlamentarios lograron en 2015 para las Cortes Valencianas, con 282.389 votos. A las siguientes elecciones se presentaría con Izquierda Unida, pasando a cosechar 8 asientos en 2019 —gracias a 215.392 papeletas— y ninguno en 2023 —quedándose en 88.152 votos—.
Extremadura ha sido otro feudo en el que Podemos ha aumentado sus votos, aunque no su representación, en unos comicios autonómicos. En 2015, con 51.216 votos, consiguió 6 diputados. En los siguientes de 2019 y 2023, junto a IU, mantuvo los mismos resultados 4 asientos, de los que 3 eran para la formación morada. Sin embargo, sus papeletas bajaron hasta las 36.836. En los comicios de diciembre de 2025, la coalición de Unidas por Extremadura amplió sus sitios hasta los 7, aunque los correspondientes a Podemos seguían siendo los mismos tres, obteniendo 54.541 votos, más de los que recibió diez años antes.
Podemos se incrustó dentro de la coalición En Marea en el año 2016, que obtuvo 14 asientos y 273.523 votos. De estos, 8 pertenecían al partido morado. Las dos veces siguientes que los gallegos se acercaron a las urnas, Podemos se quedó sin ninguna representación —51.630 y 4.420 papeletas, respectivamente—.
En La Rioja, Podemos acaparó el 11,21 % de voto en 2015, lo que se tradujo en 4 escaños. En los siguientes comicios se presentó junto con IU, obteniendo tanto en 2019 como en 2023 dos parlamentarios —solo 1 de Podemos—, tras recibir el 6,70 y el 5,10 % de las papeletas, respectivamente.
Madrid era la región en la que, por primera vez, Podemos revertía la tendencia. En esta desviación se aprecia el papel del candidato: Pablo Iglesias, quien abandonó el Congreso para tratar de desvancar, sin éxito, a Ayuso. El que fuera vicepresidente de España, acabaría dejando la política.
Pasó de 27 a apenas 5 —de los 7 de la coalición con IU— de 2015 a 2019. En esos cuatro años, el partido de extrema izquierda perdió más de 400.000 votos —de 591.697 a 191.231—. En 2021, el efecto de Iglesias logró aumentar hasta los 10 los asientos del grupo de los que 7 fueron a Podemos—, aunque dos años más tarde, volverían a perder 100.000 votos más y se quedarían fuera de la Asamblea de Madrid.
La formación pasó de una irrupción en Murcia con 6 escaños en 2015 a sufrir un retroceso en 2019, perdiendo casi 50.000 votos de golpe —de 84.577 a 36.486—. La caída se consolidó en 2023 cuando, a pesar de acudir en alianza con IU, la coalición apenas retuvo 2 diputados, quedando Podemos con una única representación propia en la Asamble Regional murciana.
El partido de extrema izquierda debutó en Navarra con fuerza en 2015 logrando 7 parlamentarios, pero experimentó un desplome drástico en 2019 que redujo su presencia a solo 2 escaños. En 2023, la integración en la macrocoalición Contigo Navarra logró amortiguar el golpe y estabilizar el espacio con 3 diputados, de los cuales 2 pertenecen a Podemos.
El declive en el País Vasco ha sido absoluto, pasando de la hegemonía a la desaparición. Tras irrumpir con 11 diputados en 2016 bajo la marca Elkarrekin Podemos —con Izquierda Unida, cosechando 157.334 papeletas—, el espacio perdió la mitad de sus apoyos en 2020 —quedándose con 6 escaños— y consumó su debacle total en 2024, ya sin IU, cuando se desplomó al 2,26 % de los votos —23.888— y quedó completamente fuera del hemiciclo vasco.