La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, a su llegada a la comisión de investigación sobre la adjudicación de obras a Servinabar
Chivite acumula 'extrañas' visitas empresariales al Palacio de Navarra, sede de su Gobierno
El Gobierno de Navarra enmarca en la «búsqueda de inversiones» las reuniones que mantuvo la presidenta del Ejecutivo foral con empresas chinas que pagaron a Zapatero dinero investigado por la UCO
Cuando entró Antxon Alonso en el Palacio de Navarra de la avenida de Carlos III de Pamplona, poco hacía pensar que ese hombre de aspecto campechano, la típica persona con la que te sentarías a echar un mus, estaba detrás de una desconocida firma que aparecería en los peores casos sospechosos de corrupción de España, como son el caso Koldo y el caso Forestalia.
Fue unos meses después cuando todos leímos el nombre de Servinabar en los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y María Chivite tuvo que dar explicaciones sobre aquellos encuentros que mantuvo con Alonso, que pusieron en serios apuros al Gobierno de Navarra.
Pero el ala socialista del Gobierno de Navarra no parece haber escarmentado de aquel escándalo y este mismo miércoles el vicepresidente y portavoz del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, no negó que el pasado mes de noviembre, la presidenta foral se reunió con una delegación de empresarios chinos entre los que estaban los máximos dirigentes de dos empresas, ChinaLink ESGT y Energy China, que acababan de hacer un presunto pago de 160.000 euros al expresidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, por sus labores de asesoría, según se hace eco el digital navarro Navarra Confidencial, y que, a su vez, ChinaLink habría recibido una subvención de 12,6 millones de euros por parte del Gobierno de Sánchez en el mes de enero.
Y seis meses después, todos supimos de esos pagos porque la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales de la Policía Nacional (UDEF) también los investigó como parte de las remuneraciones que recibió Zapatero, que incluye también un presunto pago de más de medio millón de euros por su gestión en el rescate de la aerolínea venezolana Plus Ultra.
Sobre María Chivite no recae ninguna acusación, pero sí parece acumular la mala suerte de reunirse con las empresas que luego son investigadas por la Guardia Civil o la Policía Nacional por pagos a exdirigentes socialistas como Santos Cerdán en el caso de Servinabar o de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso de las empresas chinas.
De ahí que el Partido Popular en Navarra haya registrado en el Parlamento foral una batería de preguntas sobre estas reuniones de la presidenta Chivite. «Queremos saber el orden del día de esas reuniones, las actas y los documentos de trabajo de esos encuentros. Así como si el algún dirigente del PSOE o del entorno de Zapatero participaron en la gestión o agenda de dichas reuniones y, por supuesto, si se ha comprometido dinero público», explicó el Partido Popular que en Navarra dirige Javier García.
No en vano, de ese nuevo interés de la presidenta Chivite con las empresas energéticas chinas ya salió el acuerdo para instalar una gigafactoría de almacenamiento de batería con Hithium, donde el Gobierno de Navarra pondrá hasta 50 millones de euros y a los que hay que sumar otros 81 que aportará el Gobierno de Pedro Sánchez después de su reunión el pasado mes de marzo con el presidente de Hithium.
Precisamente, el vicepresidente y portavoz del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, utilizó esta empresa como excusa para justificar la reunión con las otras dos empresas chinas implicadas en los pagos a Zapatero.
«Las relaciones empresariales del Gobierno de Navarra tienen el único interés de fortalecer y atraer el talento y la inversión a la Comunidad Foral. Todas y cada una de las gestiones que establece el Gobierno de Navarra con el ámbito privado están guiados por el estricto cumplimiento de la legalidad y el derecho nacional e internacional», afirmó Remírez.