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La trama de Antxon y Koldo con las renovables que se coló en Aragón

La energía y sus infraestructuras parece que ofrecían mejores mordidas y comisiones

El exasesor Koldo García a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre de 2025, en Madrid

El exasesor Koldo García a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre de 2025, en MadridEuropa Press

Esta semana la coalición Aragón-Teruel Existe se personó como acusación particular en el caso Koldo. Quizá se trataba de una maniobra electora, porque las operaciones de Koldo y su banda en su región habían quedado claras tras los registros de la UCO en la empresa Forestalia.

Efectivamente, en diciembre la UCO registró las sedes de Forestalia en el marco de una presunta trama de cobro de comisiones en la que estaban involucrados Antxon Alonso, dueño de Servinabar, y su amigo Santos Cerdán. Es el mismo Antxon que se negó a declarar esta semana en la comisión del Parlamento de Navarra que investiga su oficio de intermediario entre el Gobierno de Sánchez, el PNV y Bildu. Un asunto del que aún quedan muchas cosas por conocer. Pero volvamos a Aragón.

Guitarte explicó en su electoral rueda de prensa que su coalición tomaba esta decisión tras los registros de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede del Ministerio para Transición Ecológica en Madrid, el pasado 12 de diciembre, y en las de la empresa Forestalia en Madrid y Zaragoza, el día anterior, ya que «aquello ponía en evidencia que era muy probable que la trama que se investiga en el caso Koldo hubiese estado operando en Aragón, en concreto en cuestiones relacionadas con los proyectos energéticos». Pero aquella conexión no era nada nuevo. Ya se empezó a especular sobre ella cuando conocimos los registros y se conectaron con las decisiones recientes del Gobierno Sánchez.

El 23 de julio de 2024, el Consejo de Ministros aprobó un macroproyecto eólico en la comarca del Maestrazgo, uno de los más grandes de España. La fecha no era casual. El visto bueno de Teresa Ribera se concedía dos días antes de que venciera el expediente que aprobaba el despliegue de renovables. Casi al humo de las velas.

El proyecto suponía 173 kilómetros de línea de alta tensión con 125 aerogeneradores de 200 metros de altura en una superficie total de 71.500 hectáreas que cruzarían ocho municipios de la provincia de Teruel. El llamado Clúster Maestrazgo estaba promovido por Forestalia que, tras la concesión, lo cedió al fondo de inversión danés, Copenhagen Infratructure Partners (CIP). Pues bien, lo que ahora investiga la UCO son los más de 17 millones de euros que recibió Forestalia de comisión. De ahí los registros de la Audiencia Nacional en el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, como continuación de las investigaciones sobre la fontanera del PSOE, Leire Díez; Antxon Alonso; y el expresidente de la Sepi, Vicente Fernández Guerrero; para determinar los permisos otorgados a cambio supuestamente de comisiones.

Este mismo mes, Guitarte concedía una entrevista en este diario a Marisa Gallero en el que criticaba el atentado ecológico que suponía aquel plan Maestrazgo «gestado por el Gobierno el cuatripartito (PSOE, Chunta, Podemos y PAR)». También señalaba como culpable al entonces Ministerio de Transición Ecológica de Teresa Ribera. Pero su oposición ecológica adquiría ahora nuevos tintes cuando el macroproyecto eólico está bajo la sombra de la corrupción. Dos por uno. Es lo que tienen las elecciones.

En esa entrevista se le olvidó decir a Guitarte que ese mismo Gobierno que ahora denuncia por corrupción fue el mismo que él apoyó. Su voto fue decisivo para investir a Pedro Sánchez como presidente. Una jugada perfecta para los socialistas que, incapaces de aspirar a un segundo escaño de los tres que correspondían a la circunscripción de Teruel –implicaba sacar un 20 % más de votos que en las generales del 28-A– jugó la baza de Guitarte, empadronado en su localidad natal tres meses antes.

Pero lo más curioso de esa entrevista era alguna información que ofrecía el hoy candidato: «Teresa Ribera nos perjuraba que jamás se autorizaría el clúster del Maestrazgo, que era una barbaridad y, sin embargo, lo autorizó. (…) También sabemos que gente del Gobierno iba por los Ayuntamientos intentando convencer a los alcaldes que se sumasen a esos proyectos haciendo una labor comercial directa de empresas del sector». ¡Gente del Gobierno!… vaya tela. Pero si ellos lo sabían y no lo denunciaron, pues nuevo compadreo de su partido.

Pero desgraciadamente el asunto Forestalia no se quedó en Aragón. La empresa presidida por Fernando Samper tenía entre sus planes expandir la producción de energía a todo el norte de España. Si quería instalar aerogeneradores y módulos fotovoltaicos en el norte de Zaragoza era para trasladar esa energía –vía dos autopistas eléctricas– al País Vasco y Navarra. Por eso la aparición de Antxon Alonso no es una casualidad en toda esta trama. Ni tampoco que la UCO registrara la sede Forestalia en Zaragoza.

Para cuando el proyecto zaragozano decayó –según Red Eléctrica «por incumplimiento de hitos administrativos»– el equipo Antxon-Leyre-Vicente Fernández ya campaba a sus anchas por nuevos derroteros. Y el lugar favorito empezó a ser Navarra.

El 6 de noviembre del año pasado se reunían en Pamplona el vicepresidente del Gobierno Foral Félix Taberna –cesado este mes por María Chivite por sus críticas al PSN–; José María Aierdi, consejero de Medio Ambiente; Antxon Alonso, Fernando Samper y otros técnicos de Forestalia, para desplegar doce nuevos parques eólicos y una planta fotovoltaica en Navarra. Los proyectos –¡cómo no!– estaban acompañados de infraestructuras de evacuación que suponían inversiones de 350 millones de euros. Toda una oportunidad para futuras comisiones.

Pero aunque aquel proyecto también se fue al traste, la UCO ya había detectado en ese momento –hablamos de 2022– la creación de una empresa dedicada a las renovables llamada Next Generation Caliope Innova de la que Antxon era administrador único. De Servinabar a las renovables sin solución de continuidad. Imagino que no le habrá resultado complicado a la UCO constatar que el 26 de noviembre de 2025, dos días antes de que el exministro de Transporte José Luis Ábalos entrara en presión, Antxon cesara en el cargo.

Y es que hubo un momento en que las mascarillas, hidrocarburos, y obra pública de Acciona, ya no debían ser suficientes para el festín de la trama. La energía y las renovables y sus infraestructuras parece que ofrecían mejores mordidas y comisiones. Y se lanzaron a por ellas. Eso sí: apagón incluido.

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