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Ilustración de Juan Francisco Serrano Martínez y Juan Manuel Serrano Quintana

Ilustración de Juan Francisco Serrano Martínez y Juan Manuel Serrano QuintanaEl Debate

El perfil

Juanma y Juanfra, Los Serrano de los sótanos de Ferraz

Por el momento no han sido imputados, pero nadie descarta nada. Si es así, y Juanfran es investigado, la decisión obligaría, por su condición de aforado, a elevar el caso al Tribunal Supremo

Santiago Pedraz ha puesto bajo sospecha a los Serrano. No a Antonio Resines y Fran Perea, los inolvidables personajes de la célebre serie, sino a Juan Francisco Serrano Martínez y a Juan Manuel Serrano Quintana, mano derecha de Santos Cerdán y exjefe de gabinete e íntimo amigo de Sánchez, respectivamente. La referencia a ambos figura en el auto en el que el instructor de la Audiencia Nacional señala la presunta estructura criminal en Ferraz dirigida a financiar y ejecutar operaciones ilegales contra mandos judiciales, fiscales y policiales, que trabajan en investigaciones que afectaban al entorno político y personal de Pedro Sánchez.

De los dos Serrano dice el auto que «aparecen indicios que revelan su colaboración con los investigados en la ejecución de actos concretos y aislados en auxilio de un plan ilícito». El impacto político de este señalamiento es grande: Serrano Martínez representa al núcleo histórico que ha rodeado a Sánchez en sus años previos a Moncloa, mientras su tocayo de apellido era visto en el grupo parlamentario socialista como parte del futuro. Por el momento no han sido imputados, pero nadie descarta nada. Si es así, y Juanfran es investigado, la decisión obligaría, por su condición de aforado, a elevar el caso al Tribunal Supremo.

Estos Serrano no son dos socialistas menores. Al excolaborador de Cerdán casi le parte el espinazo Sánchez con el abrazo que le dio hace unos días cuando se lo encontró en la reunión de la Ejecutiva socialista, a la que pertenece en su calidad de secretario de política municipal. El 30 de junio del año pasado cuando el presidente fulminó a Santos Cerdán, una vez que se hizo público el demoledor informe de la UCO, pudo decapitar también a quien era su número dos –y ahora sabemos que colaborador principal en los desmanes de Santos– pero sorprendentemente no lo hizo. Al contrario, lo impulsó. Este Serrano fue alcalde del municipio jienense de Bedmar y Garcíez y tuvo que dar un paso al frente cuando fue llamado a la comisión del Senado sobre el caso Koldo. Su gran protagonismo en los últimos años del sanchismo lo demuestra el hecho de que el exdirigente navarro le llevó a las reuniones en Suiza con el forajido Puigdemont, para convencerle de que apoyara la investidura de Sánchez tras perder las elecciones en 2023.

Juanfran recibió, según obra en el sumario, un encargo de Leire para que le consiguiera un empleo a Miriam Serrano, una de las testigos que han sido interrogadas en el «caso cloacas», y que aseguraba que fue acosada sexualmente por el fiscal José Grinda. Este representante del Ministerio Público era uno de los objetivos clave de la trama. Según la UCO, los fontaneros ofrecieron mejoras laborales y ascensos a diferentes miembros de la Fiscalía y de la UCO, a cambio de que facilitasen datos sensibles sobre sus mandos; Grinda entre ellos. Ahora ya sabemos que Leire pidió a Serrano, diputado por Jaén, que enchufase a la denunciante en una empresa pública, como finalmente sucedió –en concreto, en la sociedad Residuos Urbanos de Jaén S.A.–, según consta en las conversaciones intervenidas. La fontanera se interesa para que «la empleen» (a Miriam Serrano). Finalmente, Miriam terminó entregando los mensajes al juez y desenmascarando a Leire y a Juanfran. La propia testigo dijo que conoció al lugarteniente de Ferraz en una reunión con Santos.

El otro Serrano es, si cabe, más cercano al presidente. Juanma, ingeniero técnico en Informática, fue jefe de gabinete del entonces secretario general socialista, antes de que llegara a Moncloa en junio de 2018. De él era uno de los Mercedes que usó el destronado líder socialista en su campaña por España y a él le consultó, junto a Begoña, la posibilidad de emprender la reconquista de Ferraz, tras ser defenestrado en 2016. Todos se conocieron durante la etapa de concejal madrileño del hoy presidente. De hecho la pareja Sánchez-Gómez eran íntimos del matrimonio Serrano-Isaura Leal. Tan importante es Serrano para Sánchez que, nada más llegar al poder, nombra a su amigo presidente de Correos, la mayor empresa pública del país, a la que dejó en la ruina con 1.200 millones en pérdidas. Bajo su mandato de cinco años se decidieron una serie de operaciones controvertidas, como la adquisición de acciones en una empresa de paquetería portuguesa.

Hay quien dice que sin Narbona y Leal no se entiende el acceso de la fontanera al núcleo duro del partido

Es tan trascendental Correos en la trama, que hoy ya sabemos que la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, la mujer del que era director de la empresa pública, Isaura Leal –que presidió la gestora madrileña tras la expulsión de Tomás Gómez– y Leire Díez eran íntimas amigas. Una piña. Hay quien dice que sin Narbona y Leal no se entiende el acceso de la fontanera al núcleo duro del partido. De hecho, lady Cloacas terminó de jefa de Relaciones Institucionales de Correos sin haber pegado jamás un sello. Por entonces, esta empresa adjudicó casi cien millones de euros a una de las sociedades del caso Koldo. En 2023, cuando llegó al cargo Pedro Saura, la simpar Leire fue desplazada a llevar el ámbito de la Filatelia y finalmente saldría de Correo en febrero de 2024. Por su parte, Juanma, el marido de la amiga de Díez, abandonó Correos y fue director a la Dirección General de la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre.

Quien es una de las personas de más confianza del líder socialista mantuvo, según el sumario, una relación tan intensa con Leire Díez que ambos intercambiaron por WhatsApp 9.355 mensajes entre 2020 y 2024, a los que se unen otros 1.487 correos cruzados en otro servicio de mensajería. Y todos ellos, hasta noviembre del año pasado. Lo relevante es que algunas de estas comunicaciones coinciden en el tiempo con hitos de la trama de guerra sucia socialista. Por eso, los investigadores concluyen que el exalto cargo de Moncloa no solo conocía los movimientos del comando, sino que supervisaba algunas de las operaciones.

Una de sus conversaciones con la fontanera es un libro abierto: Leire informa a Serrano, en referencia al excomisario Villarejo, que «el de la boina ha dado algunos papeles muy buenos para el jefe». Lady Cloacas alude a documentación comprometida sobre el PP y es posible que también del juez del Supremo, Manuel Marchena. De hecho, el día siguiente a la publicación por parte de Sánchez de su «Carta a la ciudadanía», en la que aparentemente no cerraba la puerta a dimitir, la exmilitante convoca a Serrano: «Juanma –escribe–, súper urgente, llámame en cuanto puedas, que tiene que ver con la decisión del jefe de ayer». La fontanera insiste: «Dime que mañana puedes estar a las 9,30 en Ferraz». Contesta Juanma: «Estoy libre, sí». Es decir, todos los indicios apuntan a que el estrecho colaborador de Pedro recibía puntual información de todo lo que hacía el operativo de Cerdán. E incluso le consultaba qué hacer. A la espera de instrucciones, Leire le pregunta en esos días de abril de 2024 si sigue con los movimientos, una vez que Sánchez ha dicho que se queda. «En principio sí, –dice el exalto cargo– pero vamos a ver cómo van los acontecimientos».

Ahora, cuando se vuelquen el ordenador portátil, los dos discos duros externos de 5 terabytes, la agenda de tapas negras y las siete cajas de documentos que dejó Santos en los sótanos de Ferraz –y que halló la UCO en su registro de doce horas–, los peores acontecimientos para los Serrano de Sánchez pueden estar próximos.

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