El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, la ministra de Sanidad, Mónica García, la coordinadora de Sumar Lara Hernández
Sumar se asoma al abismo: guerra interna por el control y críticas externas en plena refundación de la izquierda
MSumar atraviesa uno de los momentos más delicados desde su aparición. La formación reúne este jueves a su principal órgano ejecutivo en vistas de la aprobación de la celebración de su próxima asamblea general el 11 de julio. Esta llega en un momento de crisis interna por la dimisión de la hasta ahora secretaria de Organización, Laura Moreno. Su salida ha abierto una confrontación en el seno del partido, dejando en evidencia divisiones en la dirección y ha generado preocupación entre dirigentes y aliados políticos por la imagen que se está proyectando.
La dimisión de Moreno, comunicada a finales de mayo y hecha efectiva en los últimos días, ha estado acompañada de una carta dirigida a los miembros del Grupo Coordinador, el máximo órgano ejecutivo de Sumar. En ella, la exdirigente vertió graves acusaciones contra la actual coordinadora general, Lara Hernández. Entre otras cuestiones, denunció la existencia de una investigación interna relacionada con un presunto trato vejatorio hacia varios trabajadores, criticó haber sido apartada de los espacios de decisión del partido y mencionó supuestas irregularidades en el proceso de elección de la dirección de Sumar en la Comunidad Valenciana.
La crisis se ha agravado aún más después de conocerse que el grupo parlamentario en el Congreso ha cesado a Moreno como asistente parlamentaria. Según una resolución publicada en el Boletín Oficial de la Cámara Baja, el secretario general del grupo plurinacional, Txema Guijarro, solicitó su salida como personal eventual adscrito a Sumar con efectos desde el 8 de julio. Mientras tanto, Lara Hernández continúa vinculada laboralmente al grupo.
Diversas fuentes internas reconocen que la situación ha deteriorado gravemente la imagen pública del partido. Incluso, son conscientes de que la percepción externa es la de una organización convertida en una «jaula de grillos» por sus enfrentamientos permanentes y en una especie de «caza de brujas» justo antes de afrontar un nuevo congreso.
A pesar de ello, todavía existen voces que confían en que la asamblea permita recomponer la situación y conformar una candidatura en la que exista consenso. Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo elevada. No se han elaborado todavía listas definidas para renovar la dirección y tampoco está claro si finalmente se impondrá una candidatura unitaria.
La propia Lara Hernández no ha aclarado si optará a la reelección al frente del partido. A la vez, algunas figuras relevantes de la organización, como la portavoz parlamentaria Verónica Martínez Barbero, han dejado abierta la posibilidad de presentar una candidatura si así lo considera necesario el partido.
Los partidarios de Hernández rechazan frontalmente las acusaciones formuladas contra ella. Desde su entorno aseguran que la coordinadora está tranquila y que el desarrollo de los procedimientos internos demostrará que actuó correctamente.
Balones fuera
Asimismo, sus defensores consideran que está siendo víctima de una «cacería política» promovida por sectores críticos de la organización. Denuncian que no hay pruebas concluyentes para erosionar su liderazgo y sostienen que la dirigente ni siquiera conoce con precisión el contenido de las denuncias formuladas contra ella. Según esta versión, existe una estrategia destinada a presentarla como una «tirana», algo que rechazan categóricamente.
Los sectores afines a la coordinadora insisten en que las decisiones adoptadas desde la salida de Yolanda Díaz del liderazgo han sido siempre colectivas. También justifican el distanciamiento con Laura Moreno, a quien reprochan comportamientos desleales y maniobras con el fin de debilitar la autoridad de la dirección. En relación con las acusaciones sobre un supuesto fraude en las primarias valencianas, sostienen que fueron detectadas irregularidades en el censo y que la impugnación del proceso respondió a motivos legítimos.
Más allá de los enfrentamientos, la coordinadora habría perdido apoyos de forma progresiva. Algunos dirigentes sitúan como punto de inflexión la decisión de Díaz de no volver a encabezar una futura candidatura a las elecciones generales.
Mientras tanto, las principales figuras políticas vinculadas a Sumar han optado por la precaución. Yolanda Díaz y el ministro Ernest Urtasun no se han pronunciado públicamente sobre el conflicto. En una línea similar, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha pedido respeto por los procedimientos internos y ha defendido que las fuerzas progresistas deben concentrarse en los problemas que afectan a la ciudadanía más que en las disputas orgánicas.
Voces críticas fuera de la formación
Desde fuera del espacio político de Sumar también han llegado reacciones. El portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, Gabriel Rufián, evitaba inicialmente valorar las denuncias para después publicar un mensaje en redes sociales en el que advertía de los riesgos de los enfrentamientos internos dentro de la izquierda. «Yo de lo de Sumar y compañía solo voy a decir que la mejor manera de 'reventar a la derecha' es no reventar a otras izquierdas. Por muchas facturas y ganas de rajar que tengas. Que de eso tenemos todos (y no interesan a nadie)», escribió.
Por su parte, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, se mostró «muy respetuosa» con los «problemas internos» de Sumar, aunque aprovechó para reiterar sus críticas hacia el proyecto político. Belarra insistió en que Sumar no tiene capacidad para rearmar a la izquierda alternativa y defendió que el futuro del espacio progresista pasa por la movilización social y por dinámicas similares a las que en su momento impulsaron movimientos como el 15-M o el 8-M.