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El diputado de Sumar Txema Guijarro en el estrado (el de claro), encarándose con Francina Armengol y el letrado mayor

El diputado de Sumar Txema Guijarro en el estrado (el de claro), encarándose con Francina Armengol y el letrado mayorAngel Ruíz/El Debate

El doble rasero

Un diputado de Sumar sube al estrado y se encara con Armengol y con el letrado mayor sin que la izquierda se escandalice

Txema Guijarro lo hizo, además, el día en que el Pleno debatió una reforma del Reglamento del Congreso para mejorar la «disciplina parlamentaria», impulsada por el PSOE cuando un diputado de Vox protagonizó un incidente parecido en abril

Un diputado de Sumar, Txema Guijarro, subió al estrado para encararse con la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y con el letrado mayor, Fernando Galindo, tras el Pleno de este jueves. Lo más llamativo es que lo hizo cuando la izquierda y los independentistas acababan de aprobar la toma en consideración de una reforma del Reglamento para, supuestamente, «actualizar y mejorar el régimen de la disciplina parlamentaria».

Pero hay más. Esa modificación debatida y votada este jueves fue impulsada por el PSOE después de un incidente muy similar al de Guijarro ocurrido en el Pleno del 14 de abril, pero con la diferencia de que aquel no lo protagonizó un diputado de Sumar, sino uno de Vox, José María Sánchez García. Aquel día, este último subió al estrado para pedir explicaciones a una letrada y al vicepresidente primero, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, después de que éste le hubiese negado en varias ocasiones la palabra para responder a los insultos de un diputado de Sumar.

El motivo del enfado de Guijarro fue que hubo un problema con el sistema informático durante una de las votaciones. En concreto, la del punto dos de una moción del PP sobre «el desempeño de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y las políticas desarrolladas desde su Ministerio». Después de repetir la votación hasta en tres ocasiones, el PP consiguió sacarla adelante por solo un voto de diferencia, 170 a 169.

El diputado de Sumar se levantó en su escaño visiblemente enfadado y empezó a hacer aspavientos y a gritar, dirigiéndose a Armengol y al resto de la Mesa del Congreso (en la que Sumar tiene dos representantes, además): «¡Es increíble, es increíble!, ¡nos habéis suspendido una votación!», según pudo presenciar El Debate. Desde la Mesa, Rodríguez Gómez de Celis le dijo que no con la mano. Varios de los compañeros de bancada de Guijarro le pidieron que se calmara, pero éste continuó protestando. Desde las bancadas del PP y de Vox, algunos diputados solicitaron a Armengol que lo llamara al orden, puesto que es lo que la presidenta del Congreso suele hacer cuando se trata de un parlamentario de los partidos de la oposición. Pero la presidenta de la Cámara Baja continuó con la votación.

El diputado de Sumar Txema Guijarro haciendo aspavientos en su escaño

El diputado de Sumar Txema Guijarro haciendo aspavientos en su escañoEFE

Terminados la votación y el Pleno, y mientras el hemiciclo se vaciaba, Guijarro se encaminó hacia el estrado con paso decidido y subió las escaleras. Primero pidió cuentas al letrado mayor, Fernando Galindo, sin dejar de gesticular. Después a la propia Armengol, como muestra la secuencia publicada por este periódico. Y no pasó nada. Nadie se escandalizó, nadie miró siquiera, puesto que los parlamentarios estaban más preocupados en abandonar la Cámara Baja y emprender el viaje de vuelta a sus respectivas circunscripciones.

En abril, cuando el diputado de Vox protagonizó una estampa parecida (con la diferencia de que entonces fue durante el Pleno, y este jueves ocurrió en las votaciones, al final), el escándalo fue mayúsculo. Los socialistas llegaron a compararlo con el golpe de Estado del 23F, expulsaron a Sánchez García una semana y propusieron una declaración de condena que también firmaron Sumar, ERC, Junts, el PNV, Bildu, Podemos, Compromís, el BNG y Coalición Canaria.

El vicepresidente de la cámara, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (i) discute con el diputado de Vox José María Sánchez

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (i) y el diputado de Vox José María Sánchez, el 14 de abrilEFE

Pero fueron más allá. Registraron una proposición de reforma del Reglamento del Congreso que fue precisamente la que el Pleno debatió este jueves, para incorporar una nueva causa de suspensión temporal de la condición de diputado. Ésta: «Cuando con su conducta, de obra o de palabra, ejerciera, en el recinto parlamentario, violencia o intimidación grave sobre la Presidencia o la Mesa, ya sea de la Cámara o de cualquier Comisión, o sobre el Cuerpo de Letrados o Ujieres que asiste a las mismas, en el transcurso de una sesión o fuera de ella».

Su toma en consideración salió adelante con los votos del PSOE, Sumar, ERC, Junts, Bildu, PNV, Podemos, Coalición Canaria y el BNG, de manera que ahora será enmendada en comisión antes de volver al Pleno para su aprobación definitiva. Durante el debate, el portavoz del grupo al que pertenece Txema Guijarro, Francisco Sierra, acusó al PP y Vox de ser «una oposición ultra» que practica el «ruido y violencia verbal», como también la «intimidación», como informó El Debate. Y llamó a «reestablecer el orden y la concordia en este hemiciclo». «Los de la prioridad nacional no saben que no están en una taberna, ni un plató, ni un reality», añadió. Dos horas después de su intervención en la tribuna, su compañero practicaba ese mismo «ruido» y «violencia verbal».

En el debate, por parte de Vox intervino el diputado Sánchez García, que se defendió -lleva dos meses teniendo que hacerlo- y defendió que no hay ningún punto del Reglamento que impida a un diputado subir al estrado. «Tienen una voluntad de avasallamiento propia del totalitarismo democrático», recriminó a los socialistas. Los diputados del PP y Vox denuncian constantemente el doble rasero de Armengol para con unas bancadas u otras. Lo ocurrido con Guijarro es una muestra.

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