Legionarios en Ceuta, en una de sus batidas como parte del operativo para detener ilegales
Legionarios advierten de la peligrosidad de algunos inmigrantes de Ceuta: «Se han quedado los peores, hemos encontrado armas de fuego»
Aseguran que «el que vino engañado» el pasado jueves, día que comenzó la crisis, «ya se fue», por lo que están organizando batidas por playas y montes de las afueras para dar incluso «con delincuentes y presos»
Un fogonazo de un camión rompe la aparente tranquilidad que hasta el momento parecía reinar en la playa, junto a un espigón que hace pared con los almacenes San Pablo. De él bajan rápidamente los legionarios, que cercan a un grupo que estaba sentado sobre las piedras, aunque uno de ellos reacciona a tiempo, rompe el cerco y sale a la carrera.
Los soldados van armados en sus batidas, pero prefieren perseguirlos sin hacer uso de ellas. Han montado dispositivos por toda la ciudad, no solo en las playas, para localizar, identificar y devolver a la frontera a los miles de inmigrantes que aún continúan por Ceuta. Se calcula, a día 3 de agosto, que aún quedarían entre 3.000 y 5.000, pero son cifras imposibles de concretar. El operativo se ha ampliado a los montes de las afueras, donde cientos y cientos de ilegales se esconden tras no haber encontrado sitio en el CETI (Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes).
«Aquí no entraron los 50.000 o 60.000 que dijeron las autoridades el primer día, yo te digo que fueron muchos más, quizás 100.000», dice uno de los legionarios, que siempre que sea off the record, tiene ganas de hablar tras participar en una batida. «Esto que ha sucedido es una vergüenza», añade, al tiempo que advierte al periodista, que viene de estar con ellos en la playa de El Trampolín, de la peligrosidad de algunos. «Hemos encontrado tres armas de fuego», asegura.
«El que llegó el pasado jueves engañado, por así decirlo, ya se ha ido en cuanto ha visto el panorama», nos explica. «Aquí quedan los subsaharianos, muchos de ellos hacinados en el CETI y en la playa de El Trampolín, entre los que se han camuflado magrebíes que venían presos en sus países», dice, al tiempo que dibuja el gesto de las esposas para ilustrar lo que dicen varios de los detenidos cuando son invitados a volver a cruzar la frontera.
Dormimos una hora o dos, dentro del camión, y nos dan de comer bocadillos y atún
«Algunos de ellos vienen incluso marcados», confirma un compañero, que explica la situación a la que se enfrentan. «Está siendo un trabajo complicado, no sabemos cuántos de ellos quedan. Dormimos como mucho una hora ahí dentro», cuenta con desgana mientras señala el camión militar en el que han llegado. «Nos dan de comer bocadillos y atún, bocadillos y atún, ese es el menú», vuelve a intervenir el primero.
Varios de los inmigrantes han sido conducidos al camión, no sin problemas. Los legionarios proceden a continuar con la tarea, a sabiendas de lo mucho que hay en juego.
El Gobierno ceutí habla de 80.000 personas
La situación por las calles de Ceuta sigue siendo rocambolesca. Aparente tranquilidad por el centro de la ciudad, con establecimientos y bares abiertos, pero muy delicada en las afueras. El CETI sigue colapsado y desbordado. La playa de El Trampolín, atestada. Los supermercados, custodiados por militares. Y legionarios y regulares organizando dispositivos, con apoyo de la Policía y la Guardia Civil, para identificar elementos conflictivos y deportarlos.
El que llegó el jueves 'engañado', ya se ha vuelto; aquí quedan varios presos y delincuentes, que se han camuflado entre los subsaharianos
El Gobierno de Ceuta que preside Juan Jesús Vivas (PP) ha cifrado este lunes entre 3.000 y 5.000 los inmigrantes que aún permanecen en la ciudad tras la entrada masiva por el espigón fronterizo el pasado jueves.
Fuentes del Ejecutivo autonómico han dicho a EFE que el cálculo aproximado indica que todavía permanecen en Ceuta varios miles de personas que no han querido aceptar el retorno a su país de origen, a pesar de que se ha facilitado su traslado en autobuses.
El Gobierno ceutí ha puesto de manifiesto que también calcula que pudieron entrar unas 80.000 personas, teniendo en cuenta el número de ilegales que han retornado, así como los cálculos efectuados por varias fuentes policiales consultadas por el Ejecutivo de Vivas.