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José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, en un homenaje al primero en Bilbao

José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, en un homenaje al primero en BilbaoEuropa Press

De la negación al estupor

La segunda imputación de Zapatero por contrabando de joyas deja a los socialistas sin palabras

La tasación y el posterior auto del juez Calama provocan un silencio tan atronador como revelador en el Gobierno, el PSOE y el entorno del expresidente. Todos se remiten a su declaración del miércoles

Los socialistas han pasado de la negación al estupor en cuestión de horas. Primero la tasación de las joyas encontradas en una caja fuerte en el despacho de José Luis Rodríguez Zapatero, superior a los 1,3 millones de euros. Horas después, la decisión del juez José Luis Calama de abrir una pieza separada contra el expresidente del Gobierno por presunto delito fiscal y de contrabando. Demasiado.

Se hizo el silencio este viernes en el Gobierno, en el PSOE y también en el entorno del propio Zapatero; mientras el que fue su portavoz oficial tras su primera imputación, Luis Arroyo, pedía perdón en X «por haber inducido a error sobre el valor de las joyas». Pero únicamente en su «propio nombre», renunciando así a hablar más en nombre del expresidente.

En la Moncloa y en Ferraz han enmudecido con los tres collares adornados de diamantes, rubíes y esmeraldas que escondía Zapatero en su despacho de la calle Ferraz, que ya de por sí suman más de 653.000 euros. Son incapaces de articular una defensa razonable de su compañero y faro moral. Solo lo intentó ayer la ministra de Ciencia y líder del PSPV, Diana Morant, quien afirmó mantener su «apoyo y confianza» en él y cargó contra la Justicia. En España existe, según ella, un «doble rasero». «No es igual para todos y no se aplica igual para todos», lamentó, sin que ya sea noticia que un miembro del poder ejecutivo cargue contra el poder judicial.

Los socialistas se remiten a la declaración judicial de Zapatero, que comenzará el próximo miércoles por la mañana y se prevé que dure hasta el jueves, aunque dependerá de que el imputado quiera contestar a todas las partes o no. Hasta entonces quedan días de tormento para el PSOE, que en realidad empezó el lunes 19 de mayo, el día en que el magistrado levantó el secreto de sumario del caso Plus Ultra e imputó al tótem de la izquierda por organización criminal, falsedad documental y tráfico de influencias.

Ese día el expresidente improvisó un comunicado en forma de vídeo en el que prometió que atendería a la prensa. Después se lo pensó mejor, siguiendo el consejo de su abogado, y decidió que hablaría primero ante el juez. Inicialmente estaba citado para el 2 de junio, pero su defensa pidió posponer la declaración y ganó algo más de dos semanas de tiempo. Para tormento de los socialistas, que han tenido que defenderlo a ciegas frente al auto de imputación primero y frente al sumario después. El propio Pedro Sánchez el primero, puesto que ha respaldado a su antecesor en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. También en el Congreso, dejando constancia de ello en el Diario de Sesiones: «Todo mi apoyo al presidente Zapatero», afirmó en la sesión parlamentaria del 20 de mayo.

Pero el silencio que se ha hecho en el ecosistema socialista tras la tasación de la joyería Ansorena y la pieza separada abierta por el juez Calama es tan atronador como revelador. El instructor considera que las joyas de la caja fuerte, esa que inicialmente su secretaria y su abogado se negaban a abrir delante de los agentes de la UCO, constituyen un «indicio objetivo y racional de la posible existencia de una defraudación tributaria relevante».

Dos días antes de ese segundo auto demoledor, el letrado de Zapatero, el catedrático experto en Derecho Procesal Víctor Moreno, pidió al juez que aclare en qué circunstancias Estados Unidos se hizo con las conversaciones de WhatsApp de Rodolfo Reyes, accionista de Plus Ultra, que recoge el sumario. En otras palabras: dio el primer paso para pedir la nulidad de esas pruebas. No para rebatirlas, sino para sacarlas del procedimiento. La agencia norteamericana Homeland Security Investigations puso a disposición de la Brigada Central de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción de la Policía española esas conversaciones el pasado 18 de marzo, pero habían sido obtenidas en 2021.

«Solo hay crónica de tribunales», se quejó este viernes Alberto Núñez Feijóo en un acto con empresarios en Vigo, durante el que abogó por una «reconstrucción nacional». La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, señaló: «Ni es herencia de una abuela -las joyas, ni valen 30.000». Y exigió que el expresidente aclare «de dónde vienen, quién se las dio y por qué no las tributó». Demasiadas preguntas y ninguna respuesta hasta el miércoles.

«Hoy más que nunca, debemos reafirmarnos en nuestra tarea de seguir luchando por hacer avanzar a nuestro país y defender el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista», escribió Sánchez a los miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE en un chat interno el día en que el expresidente fue imputado, según desveló entonces la SER. Con benefactores como Zapatero, la causa socialista no necesita enemigos.

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