Pedro Sánchez durante la sesión de control
Misión imposible
La maniobra de Sánchez para tapar que se ha quedado en minoría en el Congreso hace agua a la primera
Un día después de que los socialistas impidieran a las bravas que la Cámara se pronuncie sobre el adelanto electoral porque iban a perder, Sánchez recibe la segunda taza de PNV
El Gobierno no quería caldo y ha tenido dos tazas. Un día después de que la Mesa impidiera a las bravas que el Congreso vote este jueves sobre un adelanto electoral a petición del PP y de Junts porque Pedro Sánchez iba a perder, llegó la portavoz del PNV para servirle la segunda taza.
Durante la sesión de control al Gobierno de los miércoles, la portavoz peneuvista, Maribel Vaquero, le dijo al presidente: «Presente los Presupuestos, pero si no consigue un acuerdo suficiente en esta Cámara, disuélvala y convoque elecciones».
Se oyeron murmullos en el hemiciclo, porque hasta ahora el PNV no había dado el paso de pedir elecciones a la cara de Sánchez, y en sede parlamentaria. Aunque sea ligando su convocatoria a una hipotética derrota de las cuentas públicas para 2027, que es una teoría sobre los planes de Sánchez que circula por los mentideros desde hace semanas: que quiera llevar los Presupuestos del próximo año a las Cortes para que se los tumben y así tener la pista de despegue para ir a elecciones en la primavera de 2027. Sin que parezca que ni sus socios ni su partido le obligan a convocarlas antes que las municipales y autonómicas del próximo mayo.
La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero
Sera como fuera, la intervención de Vaquero vino a mostrar esa foto que el presidente no quiere que los españoles vean: la de un Parlamento que, en su mayoría, ha perdido la confianza en Sánchez. La han perdido Junts, el PNV y Coalición Canaria, a los que suman los que nunca se la dieron: el PP, Vox y UPN. Entre estos y aquellos son 184 diputados.
El problema sigue siendo que el hecho de que hayan dejado de estar del lado de Sánchez no quiere decir que ahora estén del de Alberto Núñez Feijóo, he ahí el agujero negro en el que se encuentra la legislatura. Pero si el Gobierno hubiese permitido que este jueves el Pleno del Congreso se pronunciase sobre una disolución anticipada de las Cortes y una convocatoria de elecciones, el resultado habría sido funesto para Sánchez. No vinculante, porque la prerrogativa de convocar los comicios es suya en exclusiva, pero con una enorme carga política.
«Este Gobierno, además de corrupto y mentiroso es cobarde», denunció durante la sesión la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz. El plan de los populares pasa por llevarse al Senado la votación que los socialistas han prohibido en el Congreso, porque en la Cámara Alta tienen mayoría absoluta. Y se producirá, además, el miércoles 24 de junio, coincidiendo con una comparecencia del presidente en el Pleno de la Cámara Baja sobre los casos de corrupción. «Ese día, Sánchez podrá comprobar en el Congreso lo que opinan los grupos de la situación de la legislatura y de su corrupción, y en el Senado podrá ver cómo se transforma esa opinión en una votación», anunció el PP este miércoles.
No era la de hoy una mañana fácil para el Ejecutivo, con José Luis Rodríguez Zapatero iniciando su declaración como imputado en la Audiencia Nacional a la vez que Sánchez se batía el cobre con Feijóo en el Parlamento. El líder de la oposición le preguntó si el expresidente «sigue contando con su apoyo» y Sánchez no contestó. Ello fue muy significativo, porque Sánchez sí le mostró «todo su apoyo», y además dos veces, en la primera sesión de control que hubo tras la imputación de Zapatero, y esta vez no.
El vicepresidente económico siguió su ejemplo y tampoco contestó cuando el diputado del PP Juan Bravo le preguntó si, como técnico de Hacienda, le parece «normal» que Zapatero no haya declarado las joyas. Carlos Cuerpo rehuyó la pregunta. «Quien calla otorga. Márchense de una vez y devuelvan la palabra a los españoles», señaló Bravo.
Para completar el panorama, el ministro Félix Bolaños no respondió si el Gobierno piensa conceder el indulto a Álvaro García Ortiz a pesar de que el Tribunal Supremo se ha pronunciado en contra. Y el ministro Fernando Grande-Marlaska también dio la callada por respuesta cuando el popular Miguel Tellado le pidió que aclarara si él dio órdenes a la directora general de la Guardia Civil para reunirse con Leire Díez.
El presidente, por el contrario, trató de huir hacia adelante anunciando que el 29 de junio el Consejo de Ministros aprobará un real decreto ley nuevo que prorrogará el que dispuso en marzo, con medidas para paliar los efectos de la guerra de Irán. Será por dinero. Visto lo visto, todo sea que después los socialistas no reúnan los votos para convalidarlo. No sería la primera vez este año. De hecho, desde enero la Cámara Baja les ha tumbado cuatro reales decretos leyes, todo un récord -para mal- en democracia.